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Caminos arruinados y familias incomunicadas

* Efectos desalentadores: alzas en transporte, combustibles, agua, energía y comida

LAS MINAS, RAAN
Los anhelados encuentros, abrazos, palmadas, besos y paseos de nostalgias de los familiares caribeños que en época de Navidad procuran regresar a esta zona, serán difíciles este año, pues se encontrarán con dificultades debido al arruinado estado en que se encuentran los caminos y puentes.
Ningún político ni ministro utiliza estos caminos para llegar a sus casas o haciendas. Los caribeños son los únicos testigos de que los caminos troncales, que medio unen a la costa del Pacífico con el Atlántico, suelen verse destruidos desde Río Blanco a Bonanza, lo mismo que a Bilwi, Waspam y Waslala, en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).
Efectos en los bolsillos
Los habitantes en el Atlántico Norte sienten en sus bolsillos los efectos de los malos caminos, con las continuas alzas en la canasta básica, la que ya supera los cinco mil córdobas. El combustible no se queda atrás, dado que un galón de gasolina se cotiza en 71 córdobas. Y un tanque de 25 libras de gas licuado de uso doméstico alcanza los 200 córdobas.
Mientras que el servicio de energía eléctrica se paga a cuatro córdobas con 62 centavos el kilovatio hora, lo mismo que los boletos aéreos, cuyo costo ahora está cerca de los dos mil 500 córdobas, superando así los cien dólares que antes cobraba la línea aérea.
En fin, la comida, combustibles, servicios básicos, costos de operación, ropa, cosméticos y pasajes están más caros que nunca. Esos efectos, que derivan en más sufrimientos y más pobreza severa, es parte de la destruida red vial en la RAAN.
Quienes han recorrido los tramos hacia Bonanza, Waspam, Waslala, Bilwi o Río Blanco son testigos de las deplorables y difíciles condiciones en que se encuentran los más de 400 kilómetros de caminos troncales, en los que no se puede avanzar a más de 20 kilómetros por hora.
Hace poco, los puntos críticos fueron localizados entre los lugares conocidos como Banacruz, El Sombrero y Sang Sang Was, jurisdicción de Rosita. Y aunque recién fueron reparados con capas de material común.
En este momento, los puntos críticos visibles se localizan en el lugar llamado Guana Guana y entre Unikuas y Wilicón, entre Río Blanco y Mulukukú. También afloran “pegaderos” entre Mulukukú, Siuna y Waslala, y en menor consideración, entre Rosita y Bilwi. No obstante, una de las zonas más deterioradas se ubica entre los seis kilómetros antes de llegar al poblado de Alamikamba, en Prinzapolka.
Pero no sólo los caminos están deteriorados, también los puentes de madera, como el Banacruz, Sang Sang Was, El Tamarindo, Sahsa y Tipispán.
Manuel Duarte Jarquín, dueño de una ruta de transporte entre Rosita y Managua, dijo que los deteriorados caminos y puentes en la RAAN han ocasionado serios perjuicios económicos a todos los transportistas, lo mismo que a los usuarios, porque aumentan los costos de operación y la misma depreciación de las unidades, así como también los riesgos de accidentes y la destrucción de los buses.
“Desde hace varios años, nosotros, los transportistas y nativos de la Costa, hemos demandado una rehabilitación segura, con garantía, además de un debido y sistemático mantenimiento en la red vial de Río Blanco a Bilwi, Bonanza y Waslala, pero desafortunadamente no se nos toma en cuenta como región”, expresó Manuel Duarte.
El transportista avizora más complicaciones si a inicios de enero de 2005 las empresas Llansa y Meco Santa Fe, que se adjudicaron la licitación de rehabilitación de mejoras de caminos en la RAAN, no inician con los trabajos previstos en el contrato interinstitucional.
Cinco millones “atascados”
La red vial de Río Blanco a la RAAN fue reparada con 6.7 millones de dólares que entregó el gobierno de Dinamarca, correspondiendo a la primera fase del proyecto de mejoras de caminos.
Para la segunda fase, se cuenta con cinco millones de dólares, que ha prestado el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), cuyos fondos ya se encuentran en manos del Ministerio de Hacienda. Sin embargo, se supo que los primeros fondos no se han desembolsado debido a negligencias administrativas del MTI, por lo que estas empresas se ven imposibilitadas de iniciar los caminos.