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Libro recoge técnica y beneficios del Vetiver


JINOTEPE.- Una maravilla llamada Vetiver es el nuevo libro que presentó el reconocido ingeniero agrónomo jinotepino René Detrinidad Barbosa, en cuya obra el autor hace una perfecta combinación de los aspectos técnicos sobre la siembra de la gramínea, que es originaria de la India, haciendo uso exquisito de la narrativa para contar la historia de cómo el Vetiver, o la Valeriana, llegó a Carazo y concretamente a la cooperativa “Humberto Tapia” o Chelol, de Jinotepe, de la cual René es su presidente.
El Vetiver, tal como lo reconoce en su libro el ingeniero Detrinidad, es quizás hoy por hoy la gran respuesta que los nicaragüenses tenemos al problema de la erosión de los suelos y la fertilidad de los mismos. La misma característica de la planta de rápida propagación con un sistema radicular profuso y profundo de hasta cionco metros es lo que permite amarrar los suelos y evitar que el agro siga siendo cada día menos atractivo, dice en su libro el ingeniero Detrinidad.
Y es verdad desde que la primera vez llegaron los 25 primeros bulbos de Vetiver a la Chelol, el descubrimiento de las bondades que ofrece esta planta milagrosa han sido muchos, desde evitar la erosión, pasando por las propiedades curativas para los nervios y el insomnio, hasta el uso en las artesanías y la fabricación de fragancias, que ofrecen al campesinado la posibilidad de superar los niveles de pobreza extrema en el campo evitando con ello la emigración a las ciudades, tal como ocurre en muchos municipios de Carazo, donde familias enteras se apropiaron del cultivo del zacate por iniciativas de la Chelol.
De esa manera y a iniciativas de la Chelol, fue que nació el proyecto Conservando el Suelo y el Agua de Carazo, con Vetiver, que apoyó el extinto, Prosesur, que estuvo adscrito al IDR, y que dicho sea de paso por sus resultados fue el proyecto más visible de este organismo que permitió a los campesinos superar los niveles de extrema pobreza con el uso múltiple la siembra del Vetiver que ahora se puede observar por todos lados y cuyas bondades han quedado más que demostradas.
Estas experiencias de campesinos que hasta sus propias parcelas compraron gracias a la siembra de la gramínea es lo que cuenta en su libro el ingeniero Detrinidad Barbosa, una obra que vale la pena estudiar como también retomar la experiencia de La Chelol en la siembra del Vetiver para aprovechar al máximo las bondades que nos ofrece la naturaleza.