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“Pabla” y “María”, parte de historias de abusos a menores


LEÓN
Dos sonrisas arrebatadas, dos infancias frustradas, dos niñas cuyas historias no son distintas a muchas que ocurren frente a los ojos de los seres que más aman, dos adolescentes que son madres producto de la violación del padrastro.
“Pabla” y “María” son los nombres que usaremos para narrar los episodios más dramáticos que han vivido dos adolescentes del departamento de León que se suman a la larga lista de mujeres abusadas sexualmente. “Pabla” es originaria de Nagarote, desde los doce años empezó a experimentar la impotencia de no poder denunciar a quien violentó su frágil cuerpo. Su padrastro, el compañero de su madre, la forzaba frecuentemente a sostener relaciones sexuales. Hoy tiene cinco meses de embarazo y el secreto salió a luz pública.
Madre se entera por ONG
Según las investigaciones policiales, la madre se enteró del abuso a través de un organismo que trabaja con adolescentes, hasta el cual acudió la niña, y fue la directora del centro la primera en conocer el caso.
Sin embargo, hay versiones que indican que la niña había referido a su progenitora lo que ocurría en agosto de este año.
Pero la historia no terminó con romper el silencio, los resultados de un examen continuaron definiendo el destino de “Pabla”, será madre entre pocos meses. El presunto responsable del abuso fue detenido y se encuentra en prisión preventiva dictada en audiencia inicial. Asegura que solamente fue una violación superficial que jamás consumó.
La madre de 37 años también espera un bebé, asegura que es de un abuso sexual sufrido en Managua, ya que desde hace tres años no tienen relaciones íntimas con su compañero y padrastro de “Pabla”. Lo curioso es que el individuo pese a no tener relación alguna continuaba viviendo en la misma casa.
Otro caso, pero con
anuencia de la madre
“María”, una adolescente de 15 años, desde 2003 fue violentada sexualmente por el marido de su madre.
Tiene un hijo que pronto cumplirá dos años producto de esos abusos. Lo incomprensible de su caso es que la mujer que la trajo al mundo sabía de la relación y la justificaba “por su bien, ya que es mejor tener un buen hombre adulto, responsable, que un chavalo vago”.
“María” se fue a vivir a la comarca Santa Pancha, Malpaisillo, con su madre, en la cual conoció a su padrastro. Desde entonces empezó el calvario y huyó donde unos parientes en Salinas Grandes, fue buscada nuevamente y regresó a su infierno. No pasó mucho tiempo cuando volvió a fugarse hacia León y la historia se repitió, no recibió el suficiente apoyo y tuvo que volver a vivir con su madre y el padrastro.
La madre niega tener una relación conyugal con el señor. No obstante, en el proceso podría ser implicada como cómplice. El presunto abusador tiene cincuenta años y está prófugo.
“María” ha sido amenazada por varias personas para que abandone el caso, pero una vez que decidió enfrentar las consecuencias y que encontró ayuda en unos familiares, está firme en su decisión. Éstas son las dos historias que se hicieron públicas gracias a la valentía de las dos principales protagonistas, “Pabla” y “María”, para quienes sus vidas no han terminado, tienen por quién luchar y sobre todo a quiénes dar el ejemplo de romper el silencio... nunca es tarde.