Cultural

Un sentimiento en defensa de Pedrarias


— Por Patrick S. Werner —

Durante mi juventud dediqué tres ańos estudiando Derecho en mi estado natal, Michigan. Uno de los ejercicios en que gastaba mucho tiempo fue en la práctica de argumentar casos. Teníamos que argumentar en favor de una posición y después argumentar en favor del opuesto. Nuestro profesor nos dijo, en muchas ocasiones, que hasta los vampiros tiene el derecho a una defensa ágil y agresiva. Pocos ańos después, fui nombrado defensor público de una ciudad con alrededor 150,000 habitantes. El juez que dirigía el programa tenía un sentido del humor muy irónico y, un día me asignó defender a una persona acusada de asesinato en primer grado. Cuando el juez me dio el caso, tenía una pequeńa sonrisa. Me dijo que iba a defender un Ťvampire-killerť (un mata-vampiro). No entendí el chiste. Al entrar en la celda del reo vi a un hombre de clase media, bien vestido y con manerismos my civilizados. El procurador que manejaba el caso era un amigo mío y me explicó el crimen antes de que hablara con el preso. ;
El acusado había conocido a la víctima casi toda su vida y era su amigo. Pero el día anterior, cuando su amigo se le acercó para hablar sobre un juego de béisbol de los Detroit Tigers, mi cliente sacó un martillo y enterró la parte del martillo con uńas grandes, para sacar clavos, en la cabeza de su amigo. ;


Cuando sustrajo el martillo de la cabeza de su amigo gran parte de sus sesos venían adheridos. Le pregunté al preso porque mató a su viejo amigo. Respondió que descubrió que su amigo era un vampiro y lo mató para protegerse. ŤCómo supo que era vampiro?ť Pregunté. Él me respondió, con toda sinceridad, Ť... cuando se me acercó, todos los pelitos en mi brazo se levantaron. Por eso supe. Y lo maté. Lástima que no tuve una estaca para clavársela en el corazón.ť Perdí el juicio.;


Relato esta historia acerca de uno de mis primeros clientes porque me parece que otra fuerza del mal, al menos de reputación, merece defensa- hablo de Pedro Arias de Avila, la figura histórica nicaragüense que a casi todos les gusta odiar. Recientemente, Oscar René Vargas publicó su última obra, El Síndrome de Pedrarias: Cultura Política de Nicaragua. Además, esta obra mereció dos analices, uno por el distinguido Jorge Eduardo Arrellano, el otro por mi amigo Ricardo Pasos. Los dos analices toman rumbos bastante diferentes. Con Jorge Eduardo Arrellano, critica la calidad historiografica mostrada por el autor en varios aspectos. Pasos aboga por una revisión nueva de los héroes y villanos en la historia de Nicaragua, todo con la intención de conformar una lista de mujeres villanas nicaragüenses. Sin duda, las actividades de algunas de las primeras damas de Nicaragua merecen un ojo crítico: María de Peńalosa, quien ha sido honorada como la primera dama de Nicaragua, fue nombrada por el Lic. De la Gasca como la autora verdadera e intelectual de la rebelión de los hermanos Contreras en 1550. Él escribió un reporte voluminoso de los hechos de la rebelión y no tuvo duda de su culpabilidad. Pero como notó el biógrafo y adulador de Rodrigo de Contreras, el Marquez de Lozoya, sobre la muerte de María de Peńalosa en Lima, Perú en 1573, Ť Fue sepultada en el convento de la Merced con su marido Rodrigo de Contreras, de quien fue fiel compańera esta noble y valerosa mujer, buena esposa y madre de muchos hijos, capaz de afrontar con ánimo varonil los más difíciles momentos, pero que hizo resplandecer su piedad en aquella época de exaltadas pasiones.ť ;


El caso de la reputación histórica de Pedrarias es mucho más difícil. Si existe un Ťvampiroť verdadero en la historia y literatura de Nicaragua es Pedro Arias de Avila. Concerniente al asunto de la literatura del siglo XX, Jorge Eduardo Arrellano, en su artículo en La Prensa Literaria del 27 de agosto, 1999, nota claramente que Pedrarias como símbolo, o como Ťvampiroť o arquetipo, Ť... fue elaborado por José Coronel Urtecho y Pablo Antonio Cuadra...ť en 1934. Varios autores, últimamente por Julio Valle-Castillo y Emilio Alvarez Montalván, han utilizado esta imagen Ť de vampiroť como símbolo de la tradición de gobierno destructivo y deshonesto que tanto ha sufrido Nicaragua.;


Pero si hasta los vampiros tienen el derecho de una buena defensa, me gustaría tomar esta ocasión de Ťdefender la realidad de Pedrariasť, de-mistificar un poco la historia temprana de Nicaragua, poner Pedrarias en su lugar correcto de acuerdo con los datos que existen y han existido por los últimos 50 ańos en Nicaragua, y proponer otros villanos y Ťvampirosť que, en mi opinión, merecen sus entradas en el Panteón de Villanos de Vampiros de Nicaragua mucho más que Pedro Arias de Avila. ;


La leyenda negra de Pedrarias tuvo su mejor protagonista en la persona de Oviedo. En realidad Oviedo y Pedrarias se conocían desde hace muchos ańos. Por ejemplo, Oviedo escribió el testamento de Pedrarias en 1513, poco antes de que Pedrarias saliera en su gran expedición rumbo a la conquista de Castilla de Oro. ;


Como se sabe, en Panamá, Pedrarias y Oviedo pelearon. En 1527 Oviedo, a razón de las ambiciones del gobernador de Honduras, López de Salcedo, su familiar político, entró a Nicaragua como parte de la gobernación de López de Salcedo. Todo fue una apuesta contra el tiempo: Pedrarias, después de llegar a Nicaragua en 1526, aplastó la rebelión de Francisco Hernández y regresó a Panamá para sufrir su residencia como gobernador de Panamá a las manos del Dr. Salmerón. López del Salcedo, en el interino, estableció su gobernación en Nicaragua y peleó con su tesorero real, Rodrigo de Castillo. Los otros dos funcionarios reales, Oviedo y Andrés de Cereceda mantuvieron su lealtad a López de Salcedo.;


Al regresar Pedrarias en abril de 1528, el gobierno de López de Salcedo cayó casi sin incidencia y Pedrarias, con el apoyo de la gran mayoría de los colonos (con la excepción de Oviedo) comenzó, otra vez a funcionar como el gobernador de Nicaragua. Durante esto, Oviedo relata los acontecimientos más o menos con certeza y pinta un retrato, con sus palabras, de un dictador absoluto que mandaba sin misericordia y que destruía a los indios. Pero lo que Oviedo se le olvidó escribir, o más probable, no quiso escribir, fue su alianza con Pedrarias para sustraer la fortuna de los leales de López de Salcedo.;


Para asegurar que el gobierno no se había hurtado dinero de la Corona o actuado en forma en contra de las leyes, Pedrarias comenzó una serie de juicios en contra el gobierno de López de Salcedo. Los libros de contabilidad que fue hecha por el contador Andrés de Cereceda por mando de López de Salcedo fueron examinados en forma minuciosamente. El equipo que iba a examinar los documentos de López de Salcedo y Cereceda sería el nuevo alcalde mayor, Francisco de Castańeda y el tesorero real, Diego de la Tobilla, ahora enemigo de López de Salcedo. Pero Castańeda no llegó a Nicaragua a tiempo y el cargo de la investigación de los libros de la administración de López de Salcedo se le fue otorgado a Oviedo. El enemigo de Pedrarias, familiar de López de Salcedo e íntimo socio de las actividades de la gobernación de López de Salcedo fue ahora nombrado el fiscal en contra de sus compańeros. Obviamente, el gran enemigo de Pedrarias cambió alianzas, integró en el equipo de Pedrarias para destruir la gobernación de López de Salcedo, y probablemente salvar las riquezas que acumuló durante la gobernación de López de Salcedo.;


Oviedo hizo su trabajo con calma y en detalle. Dejó a los investigadores de hoy día un fondo de gran valor sobre los asuntos financieras de la colonia temprana de Nicaragua, en muchas instancias los informes reproducidos línea por línea. Cereceda perdió todas de sus riquezas y salió de Nicaragua descalzo en sus calzones. López de Salcedo pagó una fianza de 10,000 pesos de buen oro y salió hacia Honduras, para morir poco después de una llaga en su pierna. Oviedo, por su trabajo en conjunto con su gran enemigo-aliado Pedrarias, no tuvo problemas en la gobernación de Nicaragua y salió tranquilamente de Nicaragua, el único de la gobernación de López de Salcedo que hizo. Ańos después fue nombrado alcalde del castillo en Santo Domingo y escribió sus remembranzas y chismes, en forma de recolección selectiva. ;


Parte del problema con Pedrarias es que no dejó mucha información escrita para su defensa. Escribió solamente ocho cartas a la Corona durante su gobernación. Todas de sus cartas son cortas con un mínimo de información y no ayudan en reconstruir sus actividades como gobernador. En una de las cartas explica que, Ťno es letradoť, que puede significar que no podía escribir ni leer, o posiblemente no tiene entrenamiento en derecho. ;


Para estudiar los acontecimientos en la colonia de Nicaragua durante los primeros 30 ańos de existencia hay tres grandes fuentes de documentación que llenan el vacío de información necesitada para permitir hacer un juicio inteligente sobre la calidad de la administración de Pedrarias y las de su sucesores, Rodrigo de Contreras, Pedro de los Ríos, y la Audiencia de los Confines. Primero, hay una amplia evidencia de las encomiendas otorgadas, en forma de títulos de encomienda y documentos relacionados. Segundo, hay 130 cartas escritas a la Corona con muchas quejas acerca de la entrega de encomiendas a gente que no lo merecían, la concentración de encomiendas en las manos de los gobernadores o sus criados, y la remoción de encomiendas por razones sin base en la ley; y tercero, hay al menos nueve litigios de personas que habían tenido sus encomiendas confiscados injustamente y que trataban de recuperarlas.;


1. La Distribución de Encomiendas Como Medida de la Actitud del Gobernador y Soberano. En la colonia temprana de Nicaragua hubo solamente tres posibles fuentes de riquezas: la esclavización de indios y su venta, la mina de oro, y la entrega de encomiendas. De las tres, la entrega de una encomienda fue el medio más fácil para comenzar en acumular fondos y un futuro en la colonia nueva. Gracias a algunos documentos que hablaban sobre las pertenencias de la viuda difunta de Pedrarias, Isabel de Bobadilla, sabemos que Pedrarias otorgó muchas encomiendas a sus aliados y se quedó solamente con cuatro encomiendas, Chinandega, Tezuatega, Chira y Nicoya. Aunque estas encomiendas eran grandes, no eran, en total un gran porcentaje de las encomiendas disponibles en Nicaragua en 1528. Al contrario, el nombramiento de solamente cuatro encomiendas fue un acto de frugalidad, en comparación con los gobernadores siguientes. Tampoco se ve a Pedrarias obteniendo control de encomiendas por medio de nombramientos de dueńos que eran nada más que paniaguados o criados de sus intereses. No se ve a Pedrarias confiscando encomiendas para uso personal o para ser otorgadas a miembros de su familia. La instrucción y la ley que controlaba la distribución de encomienda fue la instrucción que Pedrarias recibió del Rey Fernando antes de salir para Castilla de Oro en 1514. ;


2. La Ausencia de Cartas y Comunicación con la Corona quejándose de la manera en que Pedrarias otorgó las encomiendas. Durante el régimen de Pedrarias, abril de 1528- 6 de marzo de 1531, varios vecinos escribieron cartas y reportes a la Corona sobre la administración de Pedrarias. Durante este tiempo, la pluma de Oviedo es completamente silenciosa. Simplemente, Oviedo nunca se quejó de la manera en que Pedrarias administraba las encomiendas. Esto nos indica que probablemente había poco de que quejarse.;


El antagonista mayor de Pedrarias no fue Oviedo, que en alguna forma era un aliado de Pedrarias, sino su alcalde mayor, Francisco de Castańeda. Sin duda Castańeda era el oficial de la Corona con más experiencia en administración real. Castańeda y Pedrarias chocaron algunos meses después de la llegada de Castańeda en Nicaragua, en febrero de 1529. Siguieron peleando sobre varios asuntos hasta que Castańeda enterró a Pedrarias en 1531. Pero un análisis de las disputas entre los dos, rinde la conclusión que las disputas eran por control de la gobernación de Nicaragua y no por control de las encomiendas, ni las minas, ni la venta de esclavos.;


De las 130 cartas encontrados en la Colección Somoza no hay ni una que queja de que Pedrarias estaba concentrando poder económico en sus manos o en las manos de su familia. Solamente existe una queja sobre la otorga de una encomienda, una queja hecha por Castańeda. Castańeda pensaba que cuando Pedrarias le otorgó una encomienda a Mistega, esta encomienda no estaba a la altura de una persona de su calidad. Pero por otra mano Oviedo identificó a Mistega y sus nueve galpones como uno de los cuatro pueblos más grandes de Nicaragua. De esto, no hay más. La evidencia que Pedrarias administró las encomiendas como su botín privado es nula.;


3. La Ausencia de Litigios de Remoción de encomiendas Bajo el Régimen de Pedrarias. A pesar del mando del Rey Ferdinand de no enviar abogados al Nuevo Mundo debido a los pleitos que causaban, los vecinos de la Nicaragua temprana no tenían timidez en archivar una demanda si pensaban que sus derechos habían sido violados. Además tenían la costumbre de utilizar a los escribanos para preservar testimonio poco después de una ocurrencia para usarlos más tarde en caso de una demanda hecha por un enemigo. Por eso, en la Colección Somoza hay alrededor de 110 demandas, residencias, causas penales, testimonios preservados y fragmentos de juicios que abarcan todos los aspectos de la vida cotidiana de León Viejo, las alianzas y enemistades que existían entre los primeros vecinos. Igual al asunto de las cartas, hay una abundancia de evidencia de disputas entre Castańeda y sus aliados, y de Pedrarias y sus aliados. El tema en todas las disputas es el control político de la colonia. Lo que es importante en su ausencia es el litigio sobre las otorgas de encomiendas, litigios sobre la remoción de encomiendas y litigio sobre la recuperación de encomiendas confiscados. La costumbre de confiscar las pertenencias de sus enemigos simplemente no era el estilo de Pedrarias.;


Otros elementos del régimen de Pedrarias nunca han sido discernido por investigadores, y el presente ensayo procura asentar otros elementos que podrían cambiar la verdad sobre la imagen de Pedrarias en la historiografía y cultura política de Nicaragua. Pedrarias tenía la reputación de cortar las cabezas de los que disputaban seriamente con él. Ejemplos de esto son Vasco Nuńez de Balboa y Francisco Hernández. Pero los casos de Francisco de Castańeda, y también Hernando de Soto y Ponce de León, todos vecinos de León Viejo y todos enemigos políticos de Pedrarias, ponen en duda su reputación sangrienta, Ť o de vampiroť.;


Francisco de Castańeda fue nombrado alcalde mayor de Nicaragua después de una larga carrera de servicio a la Corona. Sin duda tenía más experiencia en la administración real que cualquier otro funcionario que trabajaba en Nicaragua. Y conoció el manejo de la ley para favorecer sus intereses y defenderse. Por eso, cuando comenzó en entrar en disputas con Pedrarias, y otros oficiales, como el tesorero real, Diego de la Tobilla, el aguacil Diego Nuńez de Mercado y hasta el protector Diego Alvarez Osorio, puso a sus escribanos a trabajar para recordar todos los detalles de las disputas. Los expedientes de las disputas son una fuente muy rica de disputas y personalidades de los primeros días en León Viejo. Es obvio que Castańeda disputó cara a cara con Pedrarias y nunca evitó un pleito con Pedrarias, siempre y cuando fuera necesario. Además, nunca perdió su cabeza.;


De todas las disputas que todavía existen en forma documental, sin duda las más dramáticas fueron las elecciones para el cabildo de León Viejo en 1530 y 1531. A eso del final de 1529, dos partidos existían en León Viejo, los aliados de Pedrarias y los aliados de Castańeda. La confrontación tomó lugar en la casa del Gobernador de Pedrarias el primero de enero de 1530. Castańeda llegó con sus candidatos. Parece que tenía los votos, pero Pedrarias tenía una provisión en sus instrucciones del Rey Fernando que le permitía rechazar candidatos que no eran Ť de calidadť. Pedrarias, de su lecho, criticó algunos de los candidatos de Castańeda, como Hernán Ponce de León y Hernando de Soto (más tarde marido de una hija de Pedrarias), ya que eran socios y empleados de Castańeda y harían lo que Castańeda ordenara. Castańeda perdió la elección, probablemente de acuerdo con la ley hispánica.;


La misma disputa sobre el control de la alcaldía de León Viejo ocurrió otra vez en 31 de diciembre, 1530, y otra vez Pedrarias dominó las elecciones, a pesar de los esfuerzos de Castańeda. Poco después Castańeda enterró a Pedrarias, con mucha pompa, el hombre que lo describió como su enemigo mortal.;


En considerar las relaciones entre Pedrarias y Castańeda la verdad es que, aunque los dos se odiaban uno a otro y peleaban políticamente, no hubo asesinatos ni rebeliones. Los dos disputaron dentro del margen de la ley hispánica. La historia actual de la parte del último ańo de vida de Pedrarias es muy ajena a su reputación.;


Finalmente, la condición de la salud de Pedrarias desde, al menos febrero de 1529 tan comentado por sus contemporáneos, casi nunca es analizada por los escritores modernos. La verdad es que desde febrero de 1529 Pedrarias no podía andar y fue transportado en León Viejo en una silla, encima de los hombros de cuatro hombres. En la mayoría de las confrontaciones políticas con Castańeda, Pedrarias peleó verbalmente desde su lecho, que fue llevado por sus amigos a los lugares de León Viejo. Fue un anciano con personalidad fuerte y cuerpo muy débil mandando el gobierno de Nicaragua casi desde su lecho de muerte. Otra vez, la verdad sobre Pedrarias es muy ajena a su imagen. ;


En conclusión, la evidencia contemporánea que existe sobre la carrera de Pedrarias en Nicaragua lo hace claro que Pedrarias fue un gobernador con una personalidad fuerte que manejaba dentro de la ley hispánica. No hizo de Nicaragua su botín privado y distribuyó las encomiendas en forma justa. Tuvo pleitos serios con Francisco Castańeda y su partido, pero nunca asaltó ni degolló a ninguno de ellos. Tiene una reputación negra debido a las palabras de Oviedo, un hombre que intencionalmente omitió muchas detalles de su estadía en Nicaragua, incluyendo su alianza con Pedrarias para salvar su pellejo y posiblemente sus riquezas. En la cara de los documentos contemporáneos, Pedrarias cambia de vampiro a ser un gobernador con mente fuerte y cuerpo débil en los últimos dos ańos de su vida. Y de esta manera es como Pedrarias debe ser considerado hoy día. ;
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Pero eso no se trata de decir que no hay vampiros en la historia temprana de Nicaragua; al contrario, hay una abundancia de monstruos en forma humana en los primeros ańos de Nicaragua que dejaron, después de la rebelión de los hermanos Contreras, a Nicaragua como una cáscara hueca. De igual manera dejaron a la totalidad de gobernación leal a la Corona muerta y a la iglesia asesinada. Mi panteón de villanos y vampiros incluye su yerno, Rodrigo de Contreras, su esposa, María de Peńalosa, quizás la mujer más maligna en la historia colonial de Nicaragua, sus hijos delincuentes y su yerno (que probablemente tenía más ańos de edad que sus suegros por una diferencia de al menos unos 10 ańos,) Pedro de los Ríos. No hay lugar en este ensayo corto para relatar sus mentiras, crímenes, estafas, blasfemias, sobornos, conspiraciones, asesinatos y violaciones de casi todas los valores humanos que se encuentran en la tradición judeocristiana. Todos los detalles sórdidos se encuentran en tecnicolor en la Colección Somoza, junto con los esfuerzos y actas de un grupo de hombres piadosos, honestos, y valerosos que pelearon para preservar, en Nicaragua, las leyes de la Corona y de Dios, y perdieron. La tradición política de Nicaragua, tan comentada por escritores, viejos y modernos, ensayistas, novelistas y poetas, ha culpado injustamente, en mi opinión, la memoria de Pedrarias, y ha completamente evitado el nido de víboras que fue el hogar de la familia Contreras como la fuente verdadera de la tradición trágica de la política nicaragüense. Solo falta el sudor del escritor y poeta nicaragüense en respirar vida nuevamente en esta aventura de tanta importancia para el entendimiento, hasta hoy día, de la cultura política nicaragüense.;