Cultural

Poemas de Juan Tijerino


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I;


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Si son sesenta y dos los ya cumplidos;


el largo caminar tal vez depara;


el profundo misterio que dejara;


la dicha y los dolores esculpidos.;


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II;


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He sentido en mi piel y en mi conciencia;


que el polvo y lodazales del camino;


marcaron para siempre mi destino;


en la lluvia, en el sol y en la inclemencia.;


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III;


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Me recorro hasta el fondo de mí mismo;


y descubro que el fuego que me quema;


hace mi alma creyente no blasfema;


aún sintiéndome al borde del abismo.;


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IV;


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Imposible vivir de otra manera;


todo barro yo soy por ti formado;


sin tu soplo me hubiese desformado;


y en ti siempre viviré aunque me muera.;


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V;


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Tú me diste Seńor tantos regalos;


familia que querer y que me quisiera;


por esto este cumpleańos yo quisiera;


juntar los actos buenos no los malos.;


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VI;


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Yo siento en mi interior un fuego extrańo;


un inmenso amor que me recorre;


y no es más que en la vida que uno corre;


se acostumbra cada ańo cumplir ańo.;


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VII;


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Cierto que soy un ańo ya más viejo;


más tengo el corazón joven y tierno;


los vientos del verano y del invierno;


me dicen que yo sigo siendo el viejo.;


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I;


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Si son treinta y nueve ańos convividos;


con los altibajos propios de la vida;


la realidad impone que a Dios pida;


nos permita vivir por siempre unidos.;


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II;


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Te recuerdo mujer, casi una nińa;


cuando en mi corazón yo te hice un nido;


y es por eso que a Dios hoy le pido;


que por siempre te ame y no te rińa.;


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III;


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Nuestro amor fue de ríos y montańas;


y de horas a caballo y de fatiga;


más que justo es ahora que te diga.;


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IV;


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Que los frutos que dieron tus entrańas;


invitan que el amor siempre nos siga;


y que mi Dios a todos nos bendiga.;


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No es lo mismo estar ya;


viviendo los sesenta;


resentido, amargado;


solitario o tristemente;


envanecido;


que sentir que la vida,;


se prolonga más allá;


de uno mismo,;


ramas renovadas;


del viejo tronco;


con raíces profundas;


abriéndose al amor;


y asomado a uno mismo;


conociendo el fondo;


y trasfondo de la vida;


es mayor el realismo;


y uno espera todo o nada;


ha valido la pena;


caminar estos ańos;


y sigue siendo el camino;


como un río sediento;


y hay que saber recorrerlo;


con renovada esperanza;


con la misma fe campesina;


que a Dios nos acerca.;


;


Este parque sin lágrimas,;


los ladrillos;


tienen la voz seca;


pasan vestidos;


con gritos de novios;


y la mala palabra del viento;


le ha quitado las uńas al silencio.;


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Hoy soy alegre;


vivo y respiro de otro modo;


hay gaviotas blancas de viajes;


quedando todo entero;


hablamos del muro;


y tímida mi alma;


sonrío ante la esperanza;


había brisa en todo,;


aguardaban esa hora;


los pájaros sin nido;


los que tristes cambian;


de vestidos;


entendí lo que pensabas;


sencillo el beso de lo cierto;


la ventana de Dios ante tu frente.;


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Este tren no me deja escribir;


tiene la mentira escondida;


en los pies;


no tiene alma,;


no tiene corazón,;


es inmejorablemente estúpido;


y caminaba bajo tierra;


porque tiene vergüenza;


cuando las mazamorras;


renazcan ante un líder;


allí estará su muerte;


y yo camino sobre su barriga;


y espinazo y me río;


de su ombligo feo;


pobre tren te dejó en paz;


tú no tienes la culpa;


la culpa es de la culpa.;


;
Hablamos de poesía;


tú y yo;


y te dije son tristes;


y me duelen;


los pájaros;


no sé si comprendiste;


yo vi que tu pregunta;


de pie;


dobló la frente;


son tristes;


te repito.;


;


Cuando empecé a amarte;


no tenía reloj;


respiraba las tardes;


y te amaba sin voz.;


;
El reloj de la iglesia;


llegaba hasta mi casa;


me llamaba en la calle.;


No tenía reloj;


y te amaba;


sobre el tiempo;


en mi pueblo pequeńo;


mi amor buscaba espacios.;


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Desnudando palabras;


yo golpeaba sin ruido;


y reía y te amaba,;


yo llegaba a tu casa;


y comía paletas;


ensuciaba los ceniceros.;


Te enseńaba mis poemas;


pero no te decía mi amor.;


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Se oxigenan felices los pulmones;


un aire en neblinado se respira;


aquí sintiendo la paz nunca la ira;


fortalezco mis venas y tendones;


te pregunto montańa tan querida;


si el silencio y tu música termina;


cuando el hombre extasiado te camina;


y el machete o el hacha te asesina.;


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Me gusta contemplarte y recorrerte;


sentir que tu verdor y tu perfume;


metiéndose en mi sangre no se espume;


y empiece yo por fin a conocerte.;


;


Yo vengo a sembrar vida y no la muerte;


aprenderé el lenguaje de tu fronda;


para evitar el fuego te haré ronda;


pues mi vida está ligada con tu suerte,;


de lejos quiero siempre verte altiva,;


produciendo el oxígeno y la vida;


en las horas pesadas del invierno;


te sacuden los fuertes aguaceros;


y del cielo se ausentan los luceros;


dejándonos un ruido suave y tierno;


a donde voy están los lodazales;


y todo está cubierto de neblina;


se siente el fuego grato en la cocina;


para entrar a los fríos cafetales;


amanece y me siento amanecido;


quisiera eternizarme en la montańa;


y construir en su seno una cabańa;


que sea mi refugio preferido.;