Cultural

¿El santo de la mala traducción?


— Eyvor FOGARTY —

traducido del francés por Sylviane Fournier;


Todos conocemos a San Jerónimo como el traductor de la Biblia del hebreo y del griego al latín. Esta versión, llamada La Vulgata, ha sido utilizada desde hace siglos por la Iglesia Católica Romana. En el transcurso de los siglos, muchos se han percatado de que había cometido errores de traducción - y ello se evidenció aún más durante la Reforma en Europa - y que estos errores, así como el fanatismo de sus propias creencias, habían tenido una gran influencia en la doctrina de la Iglesia Católica Romana.;


San Jerónimo fue uno de los cuatro Doctores de la Santa Iglesia, siendo él, sobre todo, quien proclamó la doctrina de la Inmaculada Concepción y denunció la vanidad de las cosas humanas. Nació en el seno de una familia cristiana en la tercera década del siglo IV, convirtiéndose en un apasionado estudiante de los grandes escritores latinos y, luego, en lo que se podría llamar "un funcionario con un brillante porvenir". Sin embargo, tuvo un sueńo sobrecogedor en el que se sintió acusado de haber sido demasiado "ciceroniano". Abandonó entonces las vanidades de este mundo y se fue hacia lo profundo del desierto de Siria para contemplar la Redención. Después de algunos ańos de penitencia, y habiendo vislumbrado los designios divinos, regresó al vida de la Ciudad. Ahí, se ordenó como sacerdote y se fue a Roma donde trabajó como traductor al servicio del Papa Dámaso.;


Durante su estadía en Roma, adquirió la fama de ser amante de las discusiones, astuto, algo malévolo y ladino, con una predisposición para hacerse enemigos e irritar a la gente. Consideraba la limpieza y el bienestar como expresiones de vanidad y ponía énfasis en las bondades de la mortificación de la carne y la flagelación. Después de la muerte de Dámaso, tuvo que dejar Roma, empujado por facciones hostiles. Se dirigío hacia Oriente, en las antiguas regiones bíblicas, donde fundó una Hermandad Monástica, con ayuda de algunos ricos amigos de Roma, y sobre todo, de dos damas : Paula y su hija Eustoquio.;


A lo largo de su vida, y en los ańos que siguieron inmediatamente a su muerte, no se seńaló ningún acontecimiento que podría haberle elevado a la santidad. Fue hasta varios siglos más tarde que se establecieron documentos que permitían su canonización (el mismo Jerónimo no había realizado milagros, ni tampoco sus reliquias. No había sufrido martirio y no se le había aparecido a nadie después de muerto). Sin embargo, se le concedió un estatus especial por motivos de fe, moral y doctrina. Aunque la dignidad de Cardenal se créó hasta muchos siglos después de su muerte, se le representó en varios cuadros con un sombrero de cardenal, con el fin de resaltar el alto rango que ostentaba en el seno de la Iglesia.;


Algunas de las malas traducciones de San Jerónimo se conocen mejor que otras. Escribió que aparecieron cuernos en la cabeza de Moisés, en vez de rayos de luz y este motivo se encuentra en algunas pinturas y esculturas que representan a Moisés. Sus ideas referente a la traducción de unos fragmentos relacionados con el Nacimiento del Nińo Jesús y con la vida y muerte de María, contribuyeron a la elaboración de la rígida doctrina de la Inmaculada Concepción y de la Dormición de María.;


Por otra parte, Jerónimo puede despertar interés en tanto que "puente" entre le cristianismo oriental y el cristianismo occidental. Nació en Dalmacia y terminó sus estudios en Europa Occidental. Pasó ańos de penitencia en el desierto de Siria y, a su regreso, fue ordenado por un Obispo griego en Antioquía. Se desempeńó como intérprete durante el sínodo del ańo 382, durante el cual la Iglesia latina y la griega debatieron acerca de sus puntos de convergencia y divergencia. Después de ser alejado de Roma, se fue a Oriente, donde existía una tradición monástica, con el fin de crear una Hermandad latina y un convento de mujeres. Finalmente, fue considerado como el padre del monaquismo occidental, siendo, en el siglo XVI, el aspecto penitencial de su personalidad el que inspiró a varios monasterios.;


Referente al desarrollo de la iconografía de San Jerónimo, vemos que generalmente es representado como un vigía solitario, en silenciosa contemplación. El simbolismo de su existencia atrajo tanto a las Órdenes que practicaban la mortificación como a los humanistas de la Edad Media. En todos los cuadros, se encuentra la Biblia, testimonio de su erudición. El sombrero de cardenal está también presente, pero no en su cabeza...ya que nunca fue verdaderamente cardenal. Siempre hay un cráneo para recordarnos que somos mortales y que todo no es más que vanidad. En las escenas de mortificación y de su penitencia en el desierto, encontramos alacranes y fieras, y un objeto para mortificarse, por lo general una piedra. En el siglo IX, se agregó un león, al parecer producto de una confusión con San Marcos, de quien Jerónimo había traducido, entre otros escritos, el Evangelio. En el siglo XVI, se extendió su fama : se le había aparecido a San Agustín y, por su gran santidad, había realizado milagros. Estos relatos se representaron pictóricamente para apoyar la causa de su canonización. En el transcurso de los siglos, se enfatizó en uno u otro aspecto de su vida y personalidad, en función de las personas a quienes iban dirigidas las obras pictóricas. Cualquier sea la opinión que uno tenga de Jerónimo, no podemos poner en tela de juicio su empeńo, energía y devoción.;


Tomado del No 160 de TRADUIRE;
revista de la "Société Française;
des Traducteurs (SFT)";