Cultural

María Moliner se lava la cara


MADRID / AFP
El Diccionario de Uso del Español, un clásico indispensable de la lengua creado en 1967 por la aragonesa María Moliner, da un paso más en su modernización y publica su tercera edición a finales de septiembre.
El día 21 salió a la venta revisado, con algo más de 90,000 entradas, unas 12,000 de ellas nuevas, y casi 190,000 acepciones, después de una segunda edición en 1998 y de haber vendido más de 300,000 ejemplares en 40 años.
Su propia autora lo definió entonces como un diccionario “único en el mundo”.
Hoy, después de cuatro décadas, su originalidad se mantiene y reside en tener “un criterio muy amplio a la hora de incluir palabras”, entre ellas extranjerismos, usos coloquiales, argot y siglas que no contempla el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), explica a la AFP Joaquín da Costa, lexicógrafo y coordinador de esta edición.
“Es un diccionario muy peculiar, porque no sólo incluye el significado de las palabras, sino que permite buscar qué palabra utilizar para expresar una idea, a través de un sistema de catálogos y sinónimos”, añade.
El de 1967 fue revolucionario porque Moliner tomó como base la última edición del de la RAE, que databa de diez años antes y era “complicado, muy conservador y anticuado”, para “hacer una revisión profunda” y elaborar uno con “un lenguaje mucho más claro y más actual”, según da Costa.
En el momento actual, aunque la RAE incorporó en su última edición (2001) muchos términos nuevos, el María Moliner mantiene su originalidad y sigue “muy próximo al lector” por su gran número de entradas y su sistema de catálogos y sinónimos, y además se notan los seis años de diferencia con la última renovación de la RAE, estima.
Su autora también fue revolucionaria cuando en 1952, jubilada y con 52 años, se propuso hacer un diccionario sola, lo que consiguió a los 67 años, tras 15 de trabajo.
Moliner, licenciada en Filosofía y Letras y biblotecaria del Estado, fue castigada por el régimen de Franco por haber organizado bibliotecas rurales durante la II República y tras publicar el diccionario fue propuesta dos veces candidata a la RAE en los años 70, sin éxito.
ADSL, blog, chill out, pilates, anisakis, shiatsu, feng shui, ETT, batasuno, batzoki y farlopa son algunos de los muchos términos nuevos que ofrece esta edición, prologada por el académico de la RAE Manuel Seco.
También actualiza los catálogos de palabras de la misma familia y los sinónimos, lista las abreviaturas y símbolos en otro apéndice, actualiza muchas acepciones y suprime algunas voces y acepciones antiguas.
Por ejemplo, el matrimonio en la edición de 1998, está formado por “un hombre y una mujer”, mientras que en la edición nueva es una “unión de una pareja humana”.
El alecrín en la edición de 1998 es “un pez selacio de las Antillas” y en Argentina, “un árbol leguminoso de América del Sur”, mientras que a partir de septiembre será un “tiburón tigre” en Cuba y también un árbol en Argentina.
Precisamente la nueva edición incluye una cantidad considerable de americanismos, también el nuevo apéndice de topónimos y gentilicios, donde se puede encontrar “abanquino: Abancay (Perú)”, y viceversa.
Aunque la nueva obra se presentará al mismo tiempo en los países latinoamericanos, donde además de venderla la editorial española Gredos, lo harán la argentina Colofón y la mexicana Nuevo Extremo, el equipo encargado de la revisión --unas 30 personas, entre ellas cuatro lexicólogos-- no incluyó ningún experto de la región.
En Latinoamérica, donde ha tenido influencia sobre todo en la elite cultural, el diccionario “ha funcionado muy bien y tenemos unas perspectivas muy buenas”, comentó a la AFP el director general de la editorial Gredos.

Gredos pondrá a la venta en un primer momento un total de 20,000 ejemplares, buena parte de ellos ya reservados.