Cultural

Cuatro nuevos autores

En el marco de la Feria Internacional del Libro Centroamericano, cuatro jóvenes escritores presentaron sus libros con el apoyo del Instituto Nicaragüense de Cultura y de la empresa Enitel

Bueno, ya está. Ahí los tienen. Cuatro nuevos escritores han debutado gracias a la gestión del artista Luis Morales Alonso (INC) y al apoyo de Enitel. Algo raro me suena decir que Enitel financia literatura, pero si lo hace con la música nacional, ¿por qué no hacerlo con las artes escritas? Me parece, con todo y lo mal que me caen las empresas privadas, un precedente positivo para otros jóvenes artistas, que los hay y que merecen que su trabajo sea tomado en cuenta.
Los muchachos protagonistas de esta nota presentan una tendencia hacia la poesía, todos, a excepción de José Adiak Montoya, que se debate entre la poesía y la prosa. Empecemos por Jazmina Caballero, una poeta con trayectoria inédita, la práctica hace al maestro, recuerdo haber leído el poemario “Epicrisis”, tiempo atrás, y la poesía de Jazmina, contrario a lo que una mediocre podría percibir: no da miedo, más bien su oscuridad seduce y se inscribe en un tiempo de tristeza y decepción impoluta. Jazmina es pues la única representante femenina de este cuarteto lírico y entrega un poemario limpio, novedoso en estilo y temática desde su propio contexto.
En José Adiak Montoya voy a plagiar a mi hermana melliza, o tal vez a la ilusión proyectada por mi esquizofrenia, escribiendo que encuentro en “Eclipse”, de José Adiak, interpretados y pasados por el tamiz del estilo y la preocupación propia, a Charles Baudelaire y Edgar Allan Poe, ambos los mejores en poesía y cuento respectivamente de este género con inclinaciones a lo tenebroso, si me permiten el atrevimiento.
Baste recordar “Las flores del mal” y sus “Letanías a Satanás” (algo de Satanás contiene también la poesía de Jazmina Caballero) entre otras provocaciones padecidas de Baudelaire o las “Narraciones Extraordinarias” de Poe en donde destaca ese poder sobrenatural y siniestro en cada uno de nosotros y que guiados bajo esa sombra seríamos capaces de torturas y abominaciones en detrimento de la vida.
El infierno de José Adiak en “Eclipse” no es de fuego, es acaso de oscuridad, se trata de un escritor cruzando las aguas negras de su interioridad en esa barca que oscila entre olas de vida y muerte. Es pues el infierno religioso de buscarse a sí mismo. Buscándose también Gabriel Moreno con el poemario “No alcanza la vida”, comparte sensibilidad, impresiones, dudas, pensamientos bordados dentro de un marco poético, me parece, sin pretensiones, más bien una presentación literaria diáfana en su mensaje y su
forma.
Finalmente, Don Álvaro Aristides Vergara, colombiano de nacimiento, pero nicaragense costeño de corazón, con lírica añejada en su “Conflagración Caribe”, poemario polilingüe, soleado y forjado, en un porcentaje modesto, dentro del relax ecológico del entendimiento superior para continuar la tradición metafísica de precursores como Carlos Rigby y similares. Influencia étnica y globalizada, lúdico del lenguaje, fusión fría de diversas escuelas de pensamiento poético, así, Vergara nos presenta un producto exclusivo y único de su solitario y meditado oficio de poeta. Por lo tanto, tienen que estar preparados ante estos cuatro fantásticos que serían algo así como la revelación cultural del año, el tan esperado y tan necesario relevo literario.

http://eudedalus.blogspot.com/