Cultural

Un Festival que promueve la paz en Colombia

El poeta colombiano Fernando Rendón comenta sobre la importancia de los poetas en la sociedad colombiana. Al mismo tiempo asume un compromiso en el Movimiento de Artistas e Intelectuales por la Paz de Colombia, que se pronuncia a favor de la desmilitarización de dos municipios donde las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) buscan negociar el acuerdo humanitario, al que se opone el presidente Álvaro Uribe

Fernando Rendón es un poeta no sólo comprometido con su obra, sino también con la promoción cultural de su país. Nacido en Medellín, Colombia, en 1951, y con diversas publicaciones de libros, entre las que destacan Contrahistoria, Bajo otros soles, Canción en los campos de Marte y Los motivos del salmón, reeditado en Valencia, Venezuela, y traducido al árabe en El Cairo. Es fundador también de la revista de poesía PROMETEO, con 78 ediciones desde 1982. Además de poeta, es creador del Festival Internacional de Poesía de Medellín.
En su país actualmente asume el compromiso de pronunciar su voz a favor de la desmilitarización de dos municipios en donde insisten las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en negociar el acuerdo humanitario y al que se opone el presidente Álvaro Uribe.
El acuerdo humanitario abrirá el paso a una solución política negociada en Colombia. Según la prensa colombiana, las FARC pretenden canjear mediante el intercambio humanitario a un grupo de 45 personas, entre políticos, militares, policías y tres estadounidenses, por cerca de medio millar de guerrilleros presos. Para fortalecer el compromiso de los artistas e intelectuales con la Paz de Colombia, se creó el “Movimiento Mundial de Aristas e Intelectuales por la Paz de Colombia”, que se dio a conocer en la celebración del XVII Festival Internacional de Poesía de Medellín. Se trata de un Festival con reconocimiento mundial por la calidad de sus invitados y por su fama de convocar a más de 150,000 asistentes anualmente. En esta entrevista, Fernando Rendón, poeta muy querido y conocido en Centroamérica, nos dice qué exactamente está ocurriendo con el Festival, el medio poético y las iniciativas del Movimiento de Artistas e Intelectuales por la paz de Colombia.

-Hubo un tiempo en Nicaragua en que los poetas estaban obligados a asumir roles sociales en su entorno y la poesía se convirtió en una denuncia contra la dictadura. En el caso de Colombia, ¿cómo asumen los poetas el rol de involucrarse en el proceso de paz?
“Nuestro papel como poetas no es sólo revelar la herida de la guerra, fruto de la tortura diaria sobre la sensibilidad del país, sino alertar sobre las perspectivas de la paz justa que espera y reclama el pueblo colombiano a través de un movimiento propio de la dignidad, la belleza y la inteligencia creadora, que contradice y enfurece a los intelectuales hegemónicos, cómplices, por omisión, de la tragedia, que nada han dicho cuando la motosierra muy activa tronchaba los cuerpos de inocentes colombianos. Los poetas debemos escribir y leer en público poemas que exalten la vida y se opongan al terror, que en Colombia dura más de medio siglo”.

¿Qué implica la participación de los poetas en el Movimiento de Artistas e Intelectuales por la Paz de Colombia?
“Los poetas han firmado su compromiso de participar activamente en las luchas del pueblo colombiano, desde los lenguajes propios de la escritura y de la acción poética, para poner fin a la guerra lacerante que ha causado 500,000 muertos en Colombia en el último medio siglo”.

-¿Cuál es tu valoración respecto a la conducta del Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, quien se opone a una negociación para el intercambio humanitario?
“Álvaro Uribe Vélez es un presidente que sólo piensa en sus fincas, sus caballos, su nombre y bancos de sus amigos, con quienes gobierna. Para nada le interesan los miles de muertos, heridos, mutilados, secuestrados, desaparecidos, el llanto de las viudas, las vidas destrozadas, los niños sin porvenir. Es un hombre que no ama la paz ni la vida, que no experimenta generosidad con nuestro pueblo, porque obedece a orientaciones de sus superiores, que han condenado al país a la guerra, la indigencia, la desolación”.
-¿Qué respuestas se pueden lograr contra el autoritarismo que siempre ha intentado golpear a la cultura en Colombia?
“Nosotros estamos llamando a los artistas, poetas e intelectuales del mundo, a las fuerzas del espíritu que constituyen las reservas éticas y estéticas de la humanidad, para que rodeen con sus expresiones de solidaridad, la lucha del movimiento cultural colombiano, al que están integrados también los artistas indígenas, en la senda de la refundación de un espíritu dialogante que tenga la convicción de que se pondrá punto final a la guerra mediante la movilización desencadenante del espíritu, para hacer posible una paz más activa que todas las guerras”.

-¿Qué recomiendas hacer para que todos los poetas e intelectuales de tu país asuman también un rol de compromiso?
“En varias ciudades del país se están activando grupos de artistas para intercambiar puntos de vista sobre acciones que puedan desplegarse para llamar la atención a un país, todavía anestesiado por la espeluznante violencia, sobre la necesidad de alimentar nuestra pulsión de vida, nuestro sueño atenazado por la duda y la inercia, nuestra confianza en un porvenir más bello que toda la poesía reunida”.

-¿Qué aportaciones hace el Festival Internacional de Poesía de Medellín a este Movimiento de Paz?
“El Encuentro Nacional de Arte y Poesía por la Paz de Colombia, se celebró en Medellín los días 1, 2 y 3 de junio de 2007, convocado y organizado por el Festival Internacional de Poesía de Medellín. Más de 100 artistas, poetas, periodistas e intelectuales tomaron parte en 23 actos públicos y en la sesión de deliberaciones internas y delegaciones de diversas regiones y ciudades del país, compartieron reflexiones alrededor del conflicto social y político, así como acerca del papel de los artistas e intelectuales en la búsqueda de la solución política del conflicto. El Encuentro se convocó con el objetivo de propiciar un espacio de reencuentro y de construcción de consensos en torno a propuestas desde el arte y la cultura, acerca del destino presente y futuro de la nación colombiana”.

-Y a propósito del Festival que dirigís, supe que el Festival de Medellín recibió en 2006 el “Premio Nobel Alternativo”, con sede del Parlamento de Suecia. Éste es un premio que muy pocos conocen. ¿Qué significa este galardón y en qué consiste?
“La Fundación Right Livelihood Award, con sede en Estocolmo, nos comunicó oficialmente el 28 de septiembre de 2006 que un jurado compuesto por diez personalidades internacionales, tomó la decisión de otorgar el Premio Nobel Alternativo en 2006 al Festival Internacional de Poesía de Medellín, “en reconocimiento al coraje y a la esperanza en tiempos de desesperación”, entre 73 candidatos de 40 naciones, activistas por la verdad, la paz y la justicia social. El jurado sustentó su determinación de conceder este premio mundial de la paz al Festival Internacional de Poesía de Medellín en el presente año, “por afirmar y expresar los valores humanos de la belleza, la creatividad, la libertad de expresión y por su trabajo con la comunidad, en oposición al miedo y a la violencia que prevalecen en Colombia y en el mundo todavía hoy”.

-Para finalizar, ¿me podrías contar el origen del Festival Internacional de Poesía de Medellín?
“El Festival Internacional de Poesía de Medellín se fundó en abril de 1991, en oposición al extremo terror de la guerra desatada entre el cartel de Medellín y el Estado colombiano. El terror continúa y los actores son más. La muerte continúa, pues, pero la vida no se detiene. La poesía es expresión de la vida que prosigue invencible a pesar de la matanza. Ella contiene la memoria ancestral de una humanidad que vivió en armonía y cohesión con las fuerzas de la naturaleza, en los primitivos tiempos del mundo. Y también contiene un sueño de la humanidad que seremos cuando hayamos eliminado las causas del desastre que nos signa y encadena”.