Cultural

Servicios de Mensaje Corto

El escritor nicaragüense Emigdio Quintero Casco escribe, recurriendo al humor y a la anécdota, acerca del fenómeno social de los SMS por celulares

Para hacer más atractiva su clase de ortografía, el profesor escribió en la pizarra un texto extraído del celular de su hijo, que en un principio le resultó difícil de entender, porque estaba escrito en la novedosa jerga del celular, que es como un manojo endiablado de consonantes, donde casi todas las vocales, los acentos y los signos de puntuación desaparecen.
Con esa novedosa didáctica, el profesor pretendía que sus estudiantes escribieran conforme las normas dictadas por los gramáticos y la Real Academia Española, corrigiendo lo que se considerara que estaba mal escrito por el ingenio juvenil. Pero, la realidad es que los estudiantes, cuando regresan al cyber café o mandan por el celular un SMS (Short Message Service –Servicio de Mensaje Corto), siguen escribiendo en la jerga del celular. En el texto seleccionado por el profesor abundaban grupos de consonantes difíciles de pronunciar, signos y símbolos reconocibles como: tkro (te quiero), a1que (aunque), fam (familia), gfa (gafa), jiji (risa), j.t.o., (jamás te olvidaré).
Casi todos sabemos que los jóvenes intrépidos, ocurrentes, exigentes, apasionados y con el afán de establecer diferencias inventan sus propios códigos y sus diccionarios secretos, para ocultar sus pequeñas infracciones, sus acciones reprobadas por la sociedad reglamentada, sus malos hábitos y sus pensamientos, emociones y deseos encontrados. Uno de los rasgos más fuertes de la identidad de los jóvenes siempre ha sido un lenguaje propio. Esta nueva jerga se creó bajo la presión económica, pues en realidad resulta más barato un mensaje de texto que una llamada; también se creó bajo la presión del tiempo y del espacio. Para escribir un mensaje en el celular sólo se permiten textos cortos de aproximadamente 160 caracteres.
La expansión del teléfono móvil se ha convertido en el escenario propicio para que los jóvenes desarrollen de manera abrumadora la jerga del celular, que está siendo incorporada a la literatura, a la publicidad y, probablemente, sin ánimos de ser apocalíptico, pienso que está contribuyendo a la transformación del lenguaje en esta era digital, donde la tecnología a cada instante nos presenta un nuevo mundo, un nuevo lenguaje y una nueva manera de percibir la noción del tiempo y del espacio.
Estamos habitando en una realidad virtual, en la era digital, donde cambia la percepción del tiempo y del espacio, y todo se mide por lo instantáneo, lo fáctico y la interactividad. Estamos inmersos en un nuevo imaginario social, que tiene su propia escala de valores y está fundado en la nueva tecnología del progreso.
Los estudiantes, más que en las aulas, se sienten cool al emplear los mensajes de texto, porque esos códigos les permiten la libre expresión, no existe la censura ni el estilo cuidadoso y pulido, ni las trabas gramaticales ni ortográficas. Sólo existe la urgencia de comunicarse con el otro, sin mayores reflexiones filosóficas ni preocupaciones estilísticas; sólo se desea desinhibirse un poco, ya que nadie lo ve a uno ni se siente observado por la autoridad ni los censores. Y ante la ausencia de los soportes y auxiliares de la comunicación cara a cara, (expresión del rostro, gestos, miradas, entonación de la voz) en la nueva jerga del celular abundan los signos de admiración, interjecciones e iconos de toda clase.
El chat, el correo electrónico en la Internet y los mensajes de texto por celular posibilitan que el joven más tímido pueda comunicarse sin mayores ataduras ni compromiso interior. Son millones y millones de jóvenes tímidos y atrevidos que envían sus declaraciones de amor por el espacio radioeléctrico, con la tranquilidad más grande del mundo. Hoy, gracias a estos canales de comunicación, con esta nueva escritura informal, libre de ataduras y estilos clásicos, propio de la oralidad, cercana a la irreverencia, desprejuiciada, los jóvenes están escribiendo más que nunca. La práctica de escribir mensajes de texto favorece la creatividad y estimula la comunicación, además de desarrollar la capacidad de síntesis en tiempo real.
Como en todo lo nuevo, siempre existen defensores y detractores que en el mejor de los casos mantienen el debate abierto sobre las bondades y efectos negativos que pueda conllevar esta forma irreverente de escribir, que nos recuerda, en parte, los lacónicos telegramas que se enviaban de lejanas tierras a la capital. Este nuevo lenguaje nos recuerda, también, el slang americano, el escaliche, el lunfardo y otros códigos secretos que yacen en el olvido. Esta nueva escritura ya tiene -- digo, es un decir -- un impacto considerable y significativo en nuestra manera de ser, pensar, sentir y actuar.
Ojalá este tema se discuta en las aulas universitarias y en otros foros, sobre todo cuando sabemos que la sociedad ya se ha posesionado de esta jerga, cuando vemos que las obras de la literatura clásica se están resumiendo con el estilo de los mensajes de texto y que de esta nueva corriente no escapa el anuncio publicitario. Esta escritura posmoderna, lo mismo que las nuevas tecnologías y su uso social, darán mucho de qué hablar en los próximos años.

emigdio@bigfoot.com