Cultural

Richard Wagner: el genio detrás del monstruo

Richard Wagner (1813-1883) es sin duda uno de los más brillantes compositores de óperas de todos los tiempos, y uno de los genios musicales más reconocidos que haya dado Alemania, dejando así a la ópera actual en deuda con su legado y sus composiciones.

Alejandro Serrano Caldera
Este libro es un esfuerzo de integración, en la filosofía, de las diferencias del pensamiento de los filósofos aquí estudiados. No cubre, ni es su pretensión cubrir, todas las grandes etapas del pensamiento filosófico. No es por ello, ni mucho menos pretende ser, una historia de la filosofía. Le faltan filósofos y filosofías, y desde esa perspectiva cronológica es más lo que le falta que lo que tiene.
Su intención, por lo tanto, no es ofrecer un panorama de la filosofía siguiendo el orden cronológico exigido. Es mucho menos que eso, pues responde a esa íntima exigencia de entender una idea que se forma y deforma, reafirma y contradice, construye y desconstruye en las ideas fundamentales del pensamiento de los filósofos tratados.
Es, o pretende ser, un ensayo sobre algunos filósofos ante cuyas ideas, en algún momento, me he sentido profundamente interesado, con independencia de compartir o no lo que ellas plantean. Pero, en todo caso, involucrado siempre a favor o en contra de sus mensajes y pensando en todo momento en la realidad contemporánea y sus complejos problemas, como telón de fondo inevitable con el que tiene que habérselas la razón filosófica.
Pero está basado también, y quizás, sobre todo, en la idea de la continuidad del pensamiento filosófico, hecho no sólo de afirmaciones, sino también, como ya hemos visto, de contradicciones y negaciones.
No es por ello una historia de la filosofía construida a través del pensamiento de sus filósofos más representativos, no es aséptica ni pasa indiferente y lejana ante el frío mundo de las construcciones de la razón, pues es siempre, consciente o inconscientemente, una toma de posición del autor, en forma explícita o implícita, ante las ideas expuestas y los autores que exponen.
Los filósofos, caminantes en el tiempo y la filosofía, idea construida con los caminos abiertos a su paso, nos enseñan, a pesar de los fracasos, desilusiones y contradicciones, la voluntad que anida en el corazón del ser humano de continuar buscando las respuestas a sus interminables preguntas por los seres y el mundo, y la fe que no deja desfallecer la esperanza de encontrar, de construir, la verdad.
Cada quien ha creído hallarla, o construirla, en sus reflexiones que luego aparecerán incompletas o contradictorias y serán sustituidas por otras nacientes verdades que iluminarán por un tiempo los caminos, hasta que de nuevo sean cubiertos por las sombras.
Hegel, en “Lecciones sobre la Historia de la Filosofía”, en palabras de San Pablo a Ananías dice: “Mira los pies de aquellos que te llevarán, están ya ante la puerta”, y en sus propias palabras y en la misma obra expresa: “Mira la filosofía por la cual la tuya será refutada y reemplazada; no permanecerá mucho tiempo, tan poco como ella ha tardado para las otras”.
Quizás la verdad de la filosofía está en la síntesis de sus verdades parciales que cambian, pero no desaparecen con el paso del tiempo. Nada queda igual, pero nada desaparece. Todo permanece transformado y la verdad de ayer palpita en la de hoy, aunque ya no sea la misma.
Por debajo de todas las diferencias hay en el subsuelo del pensamiento filosófico el nexo que encadena el núcleo racional de cada etapa, de cada edad del pensamiento humano. Es lo que permanece, lo que en sentido estricto no parece, aunque nunca es lo mismo, precisamente porque se transforma. Nada se pierde, aunque nada permanece igual.
Éste es el propósito principal de este libro, tratar de comprender esa misteriosa relación entre lo permanente y lo transitorio, que en la filosofía no se nos da como hechos concluyentes, sino como actos complementarios, como visiones integradas de partes diferentes de una misma cosa.
No es un relativismo ecléctico en el que todo alcanza revuelto en el mismo saco, sino un principio dialéctico que nos enseña que sólo permanece lo que cambia, a pesar de nuestros deseos de que las cosas, por lo menos algunas, permanezcan ajenas a las transformaciones del tiempo y los acontecimientos.
En filosofía, las respuestas son diferentes, pero las preguntas siguen siendo las mismas y cada época trata de responder de acuerdo al trozo de realidad que percibe, o más preciso aún, de acuerdo al trozo de realidad que construye.