Cultural

La filosofía fuera del claustro


Alejandro Serrano Caldera es uno de los filósofos latinoamericanos de mayor empuje. Su obra abarca una serie de tópicos que van desde lo jurídico y lo sociológico hasta la interpretación de épocas y los grandes sistemas del pensamiento. Decimos esto debido a que sus obras se encausan hacia esos derroteros, por ejemplo, “El doble rostro de la Postmodernidad” nos pone en perspectiva asuntos tan importantes como el debate de las modernidades en nuestra región. Asimismo, otras de sus obras, como “Todo tiempo futuro fue mejor”, son lúdicas, pero de mucha reflexión alrededor de la filosofía y su importancia para los jóvenes de hoy.
En lo que respecta a su más reciente obra, “Los filósofos y sus caminos (Editorial LEA, 2006), podemos decir que en ella Serrano no sólo interpreta a los grandes filósofos y sus sistemas, sino que se nos presenta como una senda, como una especie de guía, en tanto y en cuanto interpreta, reflexiona y a su vez nos muestra cómo filosofar, pues cada una de las interpretaciones viene acompañada de su propio punto de vista y de su connotación dialéctica y cotidiana. Es, podríamos decir, una obra de filosofía aplicada. Por ello realizamos esta entrevista al doctor Serrano Caldera, sobre ésta que, paulatinamente, se convertirá en una obra de consulta.
-¿Por qué considera importante la filosofía hoy y la publicación de obras como ésta?
“Como dejo entrever en parte de esta obra, nunca fue tan necesaria la realización de la filosofía como quehacer humano, como diálogo, como compromiso solidario con el destino del ser humano sobre la tierra; exige necesariamente reunificar lo disperso, respetar las identidades y proyectarlas al horizonte universal de la razón, pero de una razón historizada, que equivale a decir de una razón humanizada…
-¿Pero se ha venido diciendo que la filosofía está en crisis?
“Pienso que está en crisis lo que he llamado el enclaustramiento de la filosofía, por ello siempre he propuesto sacar a la filosofía del claustro, y específicamente a la filosofía latinoamericana. El filósofo debe reflexionar sobre lo cotidiano. Pienso que ésta debe apuntar a ser una actividad intelectual real, tras la búsqueda de un hombre y una mujer nuevos, una sociedad nueva y un nuevo cuadro valorativo, con base en la propia identidad. Debe ser crítica de la situación de dominación, cuestionadora de la cultura como manifestación ideológica que internaliza ciertos valores explícitos o implícitos en la creación cultural, en detrimento del desarrollo de las posibilidades creativas en la región, y preocuparse por la fundamentación racional de un modelo de sociedad con base en la justicia, la libertad y la solidaridad humana”.
-¿Por qué la obra se cierra con Leopoldo Zea, específicamente?
“Porque se han olvidado de él. Él siempre buscó la independencia teórica de nuestro continente. Además fue un amigo y un maestro. Él siempre invitó, no sólo a ver los hechos, sino a valorarlos para transformarlos…”
-¿Cuál es el objetivo de esta obra?
“Realizar una especie de guía o introducción a estos grandes sistemas de pensamiento. En este sentido se busca que sea una especie de material de apoyo en las universidades, las escuelas, en fin, que sirva a todos aquellos que se interesan por el arte de pensar, de reflexionar. Además, la obra intenta, por lo menos, dos cosas: retomar y profundizar sobre las tesis acerca de lo que debe ser la filosofía, que ya viene perfilándose desde 1984 con “Filosofía y crisis”, pero replanteado con más sistematicidad, tanto en la introducción del libro como en sus conclusiones.
-¿Por qué la escogencia de estos filósofos?
“Veo en estos filósofos, en medio de todas sus diferencias notables, una especie de hilo conductor que nos explica, de alguna forma, que la filosofía es búsqueda de la verdad, pero la verdad filosófica no se manifiesta de una vez por todas, como se ha pretendido desde Grecia hasta hoy, buscando un paradigma, un principio único que le dé explicación y justificación al quehacer filosófico. De alguna manera, señalo en mi libro, ha sido una transposición de la idea de Dios a la idea de la razón”.

-¿Por qué lo de Caminos?
-Porque éstos no están hechos, sino que se construyen. Es un proceso de búsqueda y construcción de la verdad, y aunque sea una sola adquiere diferentes formas de expresarse y manifestarse en las diferentes épocas, en los diferentes tiempos y en los diferentes lugares.