Cultural

Colección Somoza… ¿antes y después?

Jorge Mejía comenta la presentación de la Colección Somoza de archivos cinematográficos en la Cinemateca Nacional

No hay un antes y un después. Lo que veían nuestros abuelos y padres en los noticieros cinematográficos es lo que vemos nosotros en la televisión, sólo cambian los nombres; inauguración de escuelas, de obras de adoquinado, pavimentado, agua potable, alcantarillas, nuevas oficinas gubernamentales. El nombre e imagen de Somoza cada diez minutos, pero al igual hacia la Dirección Nacional, Violeta, Alemán, “El Churruco”.
Se adivinan los sitios de la vieja Managua. Nunca me pierdo cuando hablan de esa ciudad tan real, pero inexistente para los que nacimos después del 68. Algo tan real, tan grande, tan cotidiano, y nos quedan tan pocas cosas gráficas, fotografías, filmaciones. Sólo los cuentos de nuestros padres, de la piscina del Gran Hotel, del Malecón del lago, del club, la catedral, el Colegio la Asunción, el palacio de la loma, el tren…
Los periodistas viajando al interior del país para ver las nuevas escuelas, construidas y reconstruidas por todos los gobiernos, pero que siguen haciendo falta. Las casas recién construidas después del terremoto, los planes para una nueva Managua y el silencio total sobre la posibilidad, alentada por los expertos extranjeros, de convertir a Sébaco en la capital del país.
De lo poco que no pude sacar en nuestra modernidad a colores y con narración con dicción deficiente, fue la presencia del presidente Somoza, su señora esposa Esperanza, digo, Hope, en las actividades culturales del Teatro Rubén Darío. Actualmente, y a lo mejor sería algo de agradecer, la clase política y empresarial se muestra totalmente ausente de las actividades culturales, mientras éstas no sean producidas por Aproquen y el costo del boleto cambie el signo de córdoba por el de dólar.
Lo visto fueron muchas imágenes ya conocidas. ¿Ya sólo eso existe? ¿De qué tanto hablamos de la Colección Somoza? Manden una carta a la AMPAS, sí, la de los Oscar, a lo mejor ellos invierten en la recuperación de nuestro archivo fílmico.

Habría que hacer un debate con los viejos, que vean, que se acuerden, se oyen en la sala... el edificio Lucila... oh, la piscina del Gran Hotel, el Club del Obrero, el Malecón... la temible Curva, el predominante palacio presidencial, la tribuna monumental ahora perdida entre el tráfico y zona exclusiva militar.
Me apasionan las imágenes “antiguas”. Pensar que decimos antiguo a lo que es de principios de los 60, ¿y de lo anterior qué hay?
Como los tres segundos de Sandino, sólo tres segundos de película para un gigante de la historia.