Cultural

Don José y Josecito cumplen noventa ańos


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El poeta José Cuadra Vega cumplió Ąpor fin! noventa ańos, y perdió la apuesta: Y es que desde 1970, ańo en que comenzamos a frecuentarnos, dice estarse muriendo (“Pobrecito Don Josecito”) y ańo con ańo, desde que tenía uso de razón, melodramático afirmaba no llegar al siguiente (“Pobrecita Dońa Julia”) y en esa década de los setenta en olor de santidad espirituosa se inventaba enfermedades terminales que una vez hicieron llorar a Vidaluz Meneses en mi casa, y a Carlos Rodolfo, entonces su marido. Más tarde dio a hacer sendas lápidas para él y su Dońa Julia, las cuales los esperan pacientemente con único espacio para ser rellenado con la fecha de sus respectivos fallecimientos. ĄTanta prisa para morirse y llevarse en el mismo saco a su pobre, amantísima y santa Dońa Julia.;


Esta melindrosa vocación por la muerte de Don José, lo hace hasta ser previsor si se muere antes de que su Dońa Julia: “Tenía que morir y/se murió al fin sin saber que había muerto./... y el corazón dolido de Dońa Julia llora...” Pero los tres personajes de este poeta hipocondríaco y mortuorio, --Don José, Josecito y José Cuadra Vega-– llegaron a los noventa ańos, pese a tantas escaramuzas provocadas con la muerte, la que también sale bien librada al no tener que haberse llevado, hasta ahora, a estos tres personajes de que nos habla muy certeramente José Coronel Urtecho. Pero el caso es que Josecito, Josecito Cuadra, Don José, llegó a los noventa ańos y claro, ya no tendrá gracia la profecía de que se va a morir en el futuro: ĄAsí quien no acierta cuando ya todo lo que se avecina es ganancia!;


Lo que no cabe duda es que, mientras tanto, José Cuadra Vega le ha sacado muy buen provecho poético a la muerte, y para comprobar lo anterior léanse sus “POEMAS PARA DOŃA JULIA”: “DE CUANDO DON JOSE SE CONOCIO CON DOŃA JULIA Y SE CASARON Y SE MURIERON DESPUES LOS POBRECITOS” “(Es triste solamente que/Don Josecito y/Dońa Julita/después de muchos,/muchos ańitos/ estén ahora ya/bien muertecitos)”; “EN ESTE POEMA DON JOSE LE DA A SU DOŃA JULIA SU PROPIA, MUY PERSONAL VERSION DE LO QUE ES POESIA” “Amarnos, Dońa Julia, hasta la eterna,/ eterna y pura eternidad de DIOS”; “LA HORA” “(Y cuentan los vecinos que/Don José y Dońa Julia/que actualmente viven/en en la Colonia Centroamérica en donde/seguramente morirán un día aciago/se amaron tiernamente, ardientemente,/muy dulcemente así, ellos entrambos/hasta sus tristes ineluctables muertes)”; “HE AQUI QUE UN ZENZONTLE CANTANDO ENTRE EL RAMAJE DE LAS ACACIAS ENTRISTECIO UN DIA EL ALMA DEL POETA” “Zenzontle: Te llevas con tu canto los postreros,/cercanos días ya, tan tristes, de mi muerte”; “DIALOGO FUNEBRE ENTRE DON JOSE Y DOŃA JULIA, CON LAS POSIBLES ENFERMEDADES HORRIBLES DE QUE PODRIAN MORIR” “-Pues que es horrible morir, mi Dońa Julia morir/de enfermedades horribles./ -Y entonces morir de qué, morir de qué, Don José?/ -Pues morir de amor, mi amor.”; “UN DIA DON JOSE PRESINTIO QUE SE MORIRIA PRIMERO QUE SU DOŃA JULIA” “Cuando sus ojos, Dońa Julia/me miren/y ya los míos/no puedan mirarla más”; “DE CUANDO UN DIA, AL DESPERTAR, DON JOSE LE PARECIO QUE SU DOŃA JULIA ESTABA MUERTA” “Dońa Julia está muerta, me parece./No./ Sólo parece, nada más,/ que ella está de cierto muerta.”; “DON JOSE AQUI EN ESTE POEMA EXPRESA A SU DOŃA JULIA Y A SUS AMIGOS POETAS, DE COMO QUERRIA EL SU MUERTE O EN ORTRAS PALABRAS, DE COMO QUERRIA MORIRSE” “Así de simple quiero pues mi muerte, amigos, /con Dońa Julia al lado que me dé en la frente/su postrer beso como si el beso fuese/ su amoroso y mortal tiro de Gracia.”; “DESEO FINAL DE DOŃA JULIA Y DON JOSE” “-Pues fuera mejor que, nos fuésemos los dos/en un ataudcito/en buen olor de Dios,/ en buen amor de Dios,/ cual si fuésemos uno, /juntos los dos,/ juntos los dos.” “CONFESIONES DE DON JOSE, COMO TESTAMENTO CASI, CON UNAS MALAS PALABRAS FINALES DE SU DOŃA JULIA” “no está de más declarar/que me voy a morir con este claro y/fidelísimo amor a Dońa Julia.” “HASTA QUE A DON JOSE, AL FIN SE LE OCURRIO MORIRSE UN DIA” “Tenía que morir y/se murió al fin sin saber que había muerto. “Y desde luego, el final del libro es su;


EPITAFIO;


Los dos amantes que aquí;


juntos están y se llamaron;


Don José y Dońa Julia,;


después que en vida se amaron tanto,;


en esta fría tumba yacen, yertos,;


más ya no placen los pobrecitos porque;


los dos entrambos están ya muertos.;


ĄY nada! Primero se murió la muerte del aburrimiento este recién pasado 21 de febrero, y Josecito perdió la apuesta que habíamos hecho hace muchos, muchísimos ańos, en cuanto a que él alcanzaría sus noventa ańos, muy vivito aunque no coleando. ¿Con qué me la pagará Josecito? Quizá con una improvisada resurrección, pues ya son muchas sus muertes y dańos. Me imagino, en otra vida, a La Conga Roja como una capilla mortuoria, silenciosa y burlada por su muerto predilecto, mientras las alegres muchachas de otros tiempos, de riguroso luto se dedican a perseguir a Juan Aburto para reclamarle por tan magnífica estafa de Don José, quien las conmoviera hasta sus putiles lágrimas con tantos poemas, heraldos de una muerte anunciada que nunca llegó y ya nunca llegará.;


Y es que Josecito le pasó lo del pastor que gritaba: ĄEl lobo, el lobo, el lobo!, para que lo auxiliaran, siendo la amenaza una mentira. ĄMenos mal, porque ahora ya perdió su oportunidad real! De estos sus noventa en adelante, podremos asistir al sepelio de su muerte inventada, pero no de él, pájaro de María, porque ya venció a la mismísima muerte por agotamiento, y para dicha de todos nos queda, triunfal, su Dońa Julia, imagen de la vida y de lo que ha sido su vida y la vida de ambos, y entre ambos, la muerte como recurso poético sobre la que logró reafirmar magistralmente la autenticidad de su amor como pareja.;


Lo condeno al estupendo poeta y amigo José Cuadra Vega al futuro, para que en esa otra vida lo esté esperando donde Canizales Juan Aburto, enjuto, y de pie le diga. “Ideay, papitó”, y lo interrogue a punto de dedazos limpios a la altura del tórax y del omoplato, casi hundiendo en sus famélicas carnes aquellos dedos inquisidores y largos como su nariz, aquella nariz que parecía ser una prolongación de sus ojos. Lo condeno a que mire aquellos ojos impacientes por la espera. Porque todo es, algunas veces como esta, muy simple, ya que la dosis de tragedia que tiene todo fin se la pone uno si lo desea. Porque los ojos de un amigo, quizás aguardando en La Conga Roja en la eternidad para hablar y hablar de poesía no esperan únicamente a Josecito, y, además no son únicamente los ojos de Juan Aburto; son miles de ojos impacientes de amor que nos esperan a todos;


Luis Rocha;


Febrero de 2004.;


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Carta de Josecito Cuadra;


Poeta;


Luis Rocha Urtecho;


Director de EL NUEVO AMANECER CULTURAL de EL NUEVO DIARIO;


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Querido poeta Luis:;


Felices felicitaciones (1) por incorporar al selecto grupo que integra el equipo del NAC, al excelente escritor, Francisco Javier Sanchos Mas.;


Cultura. Buena, muy buena prosa. Recientemente publicó un artículo, cuyo título y fecha no recuerdo (oh, Alzheimer, oh, ingrata, ferozmente implacable “eda”), artículo que era, se podría decir, un cuasi prosema. Yo hasta he llegado a creer que el ya mencionado escritor Sancho Mas no ha escrito poesía nunca porque, tal vez, quizá -–sin razón valedera para ello-- le dé su vergüencita hacerlo. Díle, poeta Luis, para que le dé coraje, que Josecito Cuadra Vega la escribe, es decir, que Josecito Cuadra Vega escribe poesía, de la manera más desvergonzada que alguien pudiera imaginar.;


Y ahora, pues, ¿qué más? Pues solamente pedirle al admirado escritor Francisco Javier Sancho Mas, que continúe escribiendo cada día más… y más…. para los numerosísimos y exigentes lectores de NAC.;


Recibe un abrazo, mi querido poeta;


Luis de;


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Josecito Cuadra Vega (2);


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(1) ¿Se puede?;


(2) La Maffffia Humana;