Cultural

Lección de Sandino


— Ernesto Mejía Sánchez —

Decir que Sandino fue un héroe, es decir poco, porque no sólo fue héroe sino mártir. Subrayó con su propia sangre la buena fe de su lucha a la hora de la paz de la mala fe. Repetir los hechos de su vida es innecesario; todo el mundo fue testigo de su vida heroica y de su muerte traidora. Su buena estrella fue buena hasta el final, ya que no le permitió el riesgo del poder político, sino el martirio consagratorio. A la luz del martirio, como dicen que se ve la vida al punto de la muerte, se verá su vida y su lucha ya que siempre. En el aspecto nacional, su muerte, su martirio, su asesinato, nos indica que nada bueno puede nacer del crimen y de la violencia. Nicaragua entera ha pagado en carne viva la culpa del asesinato y el propio asesino cosechó a los ańos una lluvia de balas justicieras. Pero la sangre de Sandino no se orea aún, así como ilumina su gesta heroica, así mancha al país ingrato que produjo a su verdugo. Que podamos lavar esa mancha es el deseo fervoroso, impaciente, imperativo, de todos los nicaragüenses honrados que no olvidemos la fecha de la muerte, porque esa fecha también significa resurrección de la patria. En el terreno internacional Sandino deja una lección no ponderada por biógrafos y panegiristas. Luchó contra el imperialismo más poderoso de la tierra en ese momento, aceptó la concurrencia en su bandera de los hispanoamericanos de todos los países, pero rechazó la ayuda de potencias y partidos extranjeros que hubieran tomado su nombre para una pugna internacional a la que Nicaragua no estaba invitada. Digno hasta ese punto, su gesta mientras más se analiza, es más nacional y personal. Es la dignidad de la nación hecha persona humana, consciente de su derecho, responsable de su lucha, heroico en la defensa, mártir ante la perversidad.;


No pasarán los ańos vanamente al lado de su historia y quizá alguna vez la América hispánica conozca su lugar en el universo, el lugar que le dio Sandino en el campo de la dignidad, la libertad y la justicia.