Cultural

El saqueo de Troya


— —

Odiseo no cumplió con lo prometido a Hécuba y Helena de perdonar la vida a quienes no ofrecieran resistencia a los griegos. Desprotegidos con la estratagema del caballo, fueron degollados mientras dormían. Polites, hijo del anciano rey Príamo fue muerto por Neoptólemo ante sus propios ojos, y al salir en su defensa sin éxito, lo asesinaron también en el umbral de su propio palacio, arrastraron su cadáver hasta la tumba de Aquiles donde dejaron que se pudriera decapitado y sin enterrar.;


En la casa de Deífobo —casado con Helena después de la muerte de Paris— se libró un sangriento combate con las fuerzas encabezadas por Menelao y Odiseo. Deífobo murió allí. Su muerte es atribuida por unos a Menelao y por otros a Odiseo, aunque hay quienes dicen que fue la misma Helena quien lo hizo clavándole una daga en la espalda, y que el presenciar esta acción y ver de nuevo sus pechos desnudos, impulsó a Menelao el no respetar su juramento de matarla, llevándosela a las naves. Se salvaron de la muerte, por la intervención de Odiseo, Antenor—que había colaborado traicionando a los troyanos— su esposa Teano y sus cuatro hijos que también se embarcaron con Menelao llevándose todos sus bienes.;


Según los romanos, la familia de Eneas también fue perdonada, ya que había sido partidario de entregar a Helena a los griegos y alcanzar con éstos una paz justa. Otros dicen que Eneas estaba en Frigia cuando cayó la ciudad. Otros, que defendió Troya hasta el final y después se retiró a la ciudadela de Pérgamo y, tras una segunda y valiente resistencia, envió a su gente al monte Ida y los siguió tan pronto como pudo con su familia, sus bienes y las imágenes sagradas y que los griegos le ofrecieron condiciones honorables para que se retirara en la ciudad arcadia de Orcómeno, donde murió. Los romanos dicen que en sus viajes, después de salir de Troya, Eneas llegó al Lacio, fundó la ciudad de Lavinio y, muerto en combate, fue transportado al Cielo. La verdad parece ser que Neoptólemo, hijo de Aquiles, lo llevó cautivo a bordo de su nave, y lo retuvo hasta cobrar el rescate que pagaron los dardánidas.;


Al comenzar la matanza en Troya, Casandra huyó al templo de Atenea y quiso protegerse aferrándose a la imagen de la diosa que había reemplazado al Paladio robado. Áyax el pequeńo trató de llevársela por la fuerza para que fuera su concubina, y al fin lo hizo con todo y la imagen, pero Agamemnón la reclamó como parte de su recompensa particular. Después de la matanza, la gente de Agamemnón saqueó e incendió Troya, repartió el botín, arrasó las murallas y sacrificó holocaustos a sus dioses. En Consejo se discutió qué se debería de hacer con el nińo hijo menor de Héctor, Astianacte, llamado también Escamandro. Calcante profetizó que si se le dejaba con vida, vengaría a sus padres y su ciudad; y cuando se discutía en Consejo del destino del nińo y la mayoría de los príncipes se negaban a cometer el infanticidio, Odiseo tomó al nińo y lo arrojó desde lo alto de las murallas. Otros dicen que Neoptólemo, a quién, le había tocado en recompensa Andrómaca, la madre del nińo y viuda de Héctor, arrancó a Astianacte de los brazos de ésta, lo tomó por un pie y haciéndolo girar alrededor de su cabeza, lo lanzó contra las rocas desde la muralla. Otros dicen que fue el mismo nińo quien se dio muerte saltando desde la muralla.;


Ya sabemos que Aquiles, cuando se encontraba moribundo había pedido que Polixena, hija de Príamo, fuera sacrificada en su tumba porque no le fue dada por esposa. El Consejo de los griegos vencedores discutió sobre el destino de la joven. Calcante sostenía que no debía negarse a Polixena a Aquiles que la amaba. Agamennón, en cambio, alegaba que ya se había derramado bastante sangre para saciar la venganza de Aquiles, tanto de ancianos y nińos como de guerreros, y que los muertos, por famosos que fueran, no tenían derecho a disponer de los vivos. Demofonte y Acamante se preguntaban ¿Qué merece más respeto, la espada de Aquiles o el lecho de Casandra? Porque decían que Agamennón quería proteger a Polixena por complacer a su hermana Casandra, que le había sido entregada a él, y así podría someterla más fácilmente a sus deseos. La resolución fue ordenar a Odiseo que fuese a buscar a Polixena e invitaron a Neoptólemo a oficiar como sacerdote. Así Polixena fue sacrificada frente a todo el ejército. Odiseo obtuvo a Hécuba, la esposa de Héctor, como su parte del botín y la llevó al Quersoneso tracio, donde ella pronunciaba invectivas terribles contra él y los otros griegos por su barbarie. En represalia la mataron. Dicen que su alma tomó la forma de una de las espantosas perras negras que siguen a Hécate, se arrojó al mar y nadó hacia el Helesponto.;


Eurípides en su tragedia “Las Troyanas”, después del diálogo de los dioses sobre el resultado de la guerra, y cuando los griegos se disponen a partir vencedores en sus naves, llevándose como esclavas a las mujeres de los troyanos vencidos, nos trasmite el lamento de las mujeres a través de Hécuba:;


“Ya no existe Troya, y nosotros no reinaremos en ella…ĄAy, ay de mí! ĄAy, ay de mí! ¿Cómo no he de llorar, sin patria, ni hijos y sin esposo? ĄOh fastuosa pompa de mis mayores! ĄCómo has venido a tierra! ĄNada eras! ĄTantas deberían ser mis quejas, tantos mis lamentos, que no sé por dónde empezar! ĄDesdichada de mí! ĄTristemente reclino mis miembros, presa de insoportables dolores, yaciendo en duro lecho! ĄAy de mi cabeza! ĄAy de mis sienes y de mi pecho! ĄCuánta es mi inquietud! ĄCuánto mi deseo de revolverme en todos sentidos para dar descanso a mi cuerpo y abandonarme a perpetuos y lúgubres sollozos! ĄTambién los desdichados entonan sus cantos y dan al viento tristes ayes!...ĄAy de mí! Funesto destino, que me obligas a habitar ahora en las tiendas de Agamennón! ĄLlévanme, vieja esclava, de mi palacio, y lúgubre rasura me ha despojado de mis cabellos! Míseras compańeras de los guerreros troyanos, míseras vírgenes y desventuradas esposas, ĄLamentémonos, que humea Ilión! Como madre alada levanta el grito por sus hijuelos cubiertos ya de pluma, así yo comenzare mí canto, no como en otro tiempo, apoyada en el cetro de Príamo cuando celebraba a los dioses, resonando como pocos al compás de mis pies ligeros…ĄAy de ti mísera Troya! ĄPereciste con los desdichados que te abandonan, vivos y muertos!”;


Los aliados de Agamennón no gozaron, según R. Graves, durante mucho tiempo los frutos de su triunfo en Troya. Entre 1100 y 1050 a.C. , la invasión doria aniquiló la cultura micénica en el Peloponeso, a lo que siguió la edad del Oscurantismo; tuvieron que pasar uno o dos siglos antes de que los jonios, obligados por los dorios a emigrar a Asia Menor, iniciaran su renacimiento cultural, basado sólidamente en Homero.;