Cultural

¿Libertad de Irak?


— CHRISNEL SANCHEZ ARGUELLO —

ĄIncreíble! En el momento menos esperado se desató una guerra que nos dejó perplejos a todos. Una guerra que además de ser armada es una guerra de información, pues desde entonces el tema ha ocupado los noticieros, periódicos y emisoras de todo el mundo, incluyendo la gran red de información, internet. ;


En estos momentos es cuando Estados Unidos demuestra su poderío informativo en occidente, ya que es a través de CNN que nosotros, los pobres occidentales, nos informamos. Se repiten otra vez escenas de comienzos de los noventa, cuando George Bush papá lideró la Guerra del Golfo y a nosotros solo nos fue permitido ver una cantidad de lucecitas que resplandecían en la noche como si la guerra se redujera a un simple juego de video. Recuerdo que no mostraban a las víctimas de los bombardeos, como si las vidas árabes no valieran nada en comparación con las vidas que perecieron el 11 de septiembre sepultadas por las torres generales. De ese suceso, en cambio, sí tengo muchas imágenes en mi cabeza –demasiadas para mi gusto- pues los noticieros nos mostraban en primer plano las caras angustiadas de las víctimas del terrorismo. No con esto quiero justificar el ataque a las torres gemelas, no, claro que no, pues considero que ninguna causa ideológica justifica el asesinato de seres humanos. Lo que critico es el manejo que se le dio al hecho por parte de los medios de comunicación, principalmente los estadounidenses.;


Ahora otro George Bush, pero esta vez hijo, vuelve a atacar a Irak –o como dicen ellos- al gobierno de Saddam Hussein, solo que ahora es para derrocar definitivamente al presidente que desde hace tanto tiempo les viene haciendo oposición. La operación esta vez no se llama “Tormenta del desierto”, sino “Libertad de Irak”, pues Estados Unidos afirma que con sus acciones logrará liberar a este país de la dictadura de Hussein.;


Ante esto, yo me pregunto: ¿Quién se lo pidió? ¿Acaso fueron los irakíes? ¿Con qué derecho Estados Unidos interfiere en los asuntos de estado de este país o de cualquier otro país? Por favor, seńor George Bush, sea sincero por primera vez en la vida, pues eso de que la guerra es en beneficio de los irakíes no se lo cree ni usted mismo. Admita que tiene intereses económicos fuertes en el petróleo de Irak, que representa el 2.5% de toda la producción de petróleo del medio oriente, región que abastece más del 65% del petróleo mundial, lo que equivale a casi un tercio de la demanda producida diariamente en el mundo. ;


Admita que no se conforma con tener una de las naciones más ricas del mundo, no seńor Bush, usted necesita más, pues su codicia no tiene límites. Admita que quiere terminar lo que su padre empezó y que está cargado de odio contra todo lo que le huela a árabe. Seguramente el día de su cumpleańos, al apagar las velitas y pedir un deseo, el suyo será que desaparezcan todos los árabes de la faz de la tierra.;


En definitiva lo que el gobierno de Bush maneja es una doble moral gravísima, sobre todo si se trata de un país que sin el consentimiento de nadie, se auto elige como el redentor del mundo... Si es que Jesucristo se quedó en pańales al lado de San George. En fin, esta doble moral ha consistido en acusar y juzgar a los países sospechosos de almacenar armas químicas (digo sospechosos porque los inspectores de la ONU no lograron demostrar –en lo poco que los dejaron- que Irak poseía armas de destrucción masiva) cuando el mismo Estados Unidos dio ejemplo de cómo se podían utilizar estas armas para arrasar con dos pueblos enteros, Hiroshima y Nagasaki. El resultado: Cerca de 124.000 personas muertas. ;


Estados Unidos no es precisamente una mansa paloma con chupo y sonajero que nunca se ha valido de estos métodos para hacerle frente a sus enemigos. Así que como simple ciudadana del mundo o del sub-mundo que es Latinoamérica, le digo a Bush: Antes de ver la paja en el ojo revise su propio ojo.;


Bueno, y llegó el momento de hablar de nosotros, los latinoamericanos, que si bien no hemos terminado ni siquiera de construir nuestra identidad de “latinoamericanos”, al menos existimos en el mapa de América y también somos “americanos”. En nuestras naciones hemos sentido al igual que los irakíes deben estar sintiendo en estos momentos, la injerencia política de los Estados Unidos. Este gobierno que se proclama como redentor del mundo, históricamente ha apoyado dictaduras en América Latina (vuelve y juega la doble moral) y nos mantiene como esclavos de su dinero. Quizá por esto los latinoamericanos hemos desarrollado ese sentimiento de inferioridad que se ve evidenciado cuando -obedientes- le ofrecemos nuestro respaldo incondicional a ;
San George en su iniciativa de guerra. Por favor! Siento vergüenza por Colombia, Nicaragua y El Salvador que se rindieron ante los pies del Zenzontle sin siquiera aparentar un poquito de dignidad. Levantemos cabeza de una vez por todas y sentemos las bases políticas de nuestra independencia. ¿Será que todavía pensamos que somos colonia?;