Cultural

ĄSepulcros siempre serán entre sí!


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El viejo corazón del hombre cansado de otear el horizonte sigue sin comprender que la muerte sea contagiosa. Sesenta mil ańos lleva tratando de comprenderlo. Edad suficiente para devenir astro, fósil o entelequia.;


Sus ojos cansados de escrutar sólo miran la sombra de la guadańa que desde los grandes rascacielos se yergue amenazante para descender, rasante, exactamente debajo de la raíz del cuero cabelludo. Por ello ha buscado refugio entre la neblina de los bosques, la que día a día se levanta para dar paso a la luz solar que en millones de corpúsculos penetra sus ateridas carnes.;


Pero ni así su bifurcado cerebro puede comprender la guerra, la más cruel de las otras varias formas de la muerte. No recuerda, ni lo recordará, cuándo se lanzó la primera piedra. Mucho menos la flecha o el cuchillo homicida. Pero sí la primera bomba: 8 de agosto de 1945: memorable fecha para la infinita indesencia.;


Recuerda pero no comprende. Por eso se refugió en las soberbias aglomeraciones edificadas en honor a Pluto, a rumiar su miedo y a beber su orín.;


Sólo los infames infantes comprenden la guerra porque ellos fornican con ella. Ellos son los amos de las naciones que progresan y tienen el poder(“Hay que salir de los desafectos fuera y dentro de la nación”). Son los civilizados: “Para eso exaltamos la guerra: conquistamos y otorgamos en copas de fuego la sangre que ya nos sabe a cobre y sudor”.;


Pero vendrán los nuevos tiempos, como ya los hubo. A las soberbias naciones se les pedirá cuentas y sus banderas serán expuestas al sol para limpiarlas del moho acumulado en sus costuras porque el poder no les fue dado para contaminar el aire. De nada les servirá a aquellos que gozaron de la leche y la miel hacer hecatombes en los altares. Su tiempo ya ha prescrito. Ahora vendrá el turno de la ameba, el gusano y la golondrina, quienes pedirán la justificación por los muertos y sus huesos calcinados por el napalm vendido al crédito.;


¿A caso hubo alguna vez bombas inteligentes? ;


¿Por qué ofender la inteligencia del hombre?. Si las hubiere nunca hubieran devastado los sueńos. Las bombas bombas son y en polvo te convertirán.;


¿Y la riqueza? ¿Qué hicieron – preguntará la alondra- con la riqueza que inicialmente se les entregó en sus manos? ¿Qué hicieron con ella? ¿El becerro?. La acrecentaron y la ocultaron entre sus bóvedas y arsenales. Armas y dinero: he allí la sombra de abismo.;


Pero el tiempo se está acabando. El viejo corazón del hombre, cansado de otear el horizonte empieza a comprender: el dolor viene de los mismos corazones que ya se les han cansado. Pero hay una diferencia: el de ellos, ésos, llevarán la llaga que deja el dinero. ;


Su corazón nunca tendrá reposo, ni en los magníficos capullos blindados que se yerguen, ufanos, contra el cielo, porque ellos también caerán bajo el peso del aleteo del Leteo. Porque está escrito, en verdad os digo: Esas naciones sucumbirán y ya nunca serán (si alguna vez lo fueron), la tierra prometida. ;


ĄSepulcro serán de sí, siempre!;


12-20 de marzo del 2003-03-20;


Día de la infamia;