Cultural

La hora de Los Hornos


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En estos aciagos días para la Humanidad, literalmente ha vuelto la Hora de los hornos. Ya las vimos cuando el fascismo en la II Guerra Mundial, que terminó en los hornos de Hiroshima y Nagasaky. También lo vimos en Viet Nam. Lo volvimos a ver en Kwait. En los Blacanes. ¿Dónde más habremos de verlos?;


Ahora, cuando la desesperanza se apodera de unos y la indiferencia de otros, hay Otros en todo el mundo que levantan la voz y el puńo para decir Ąbasta ya seńores imperialistas de prepotencias y engańos a la Humanidad!. Si de verdad esperan algo del futuro empiecen a construir la paz.;


El imperialismo trasnochado de muchos en los Estados Unidos con sus patéticos aliados, quienes un día sońaron la misma pesadilla, los que se hundirán con su “armada invisible” o en los mares de la China con su guerra del opio, o en las calles de la India y su Resistencia Pacífica, ha apostado a una victoria pírrica. El pueblo norteamericano ( y el japonés) pronto olvidaron los bombazos en Japón. Olvidaron que de su lucha contra el fascismo devinieron en “demócratas” fascistas. En mentirosos profesionales terminaron porque una mentira repetida mil veces se convierte en verdad, decía Goebells. ;


Estados Unidos, después de la II Guerra ha invadido o participado abierta o encubiertamente en más de 60 ocasiones: Ąuna por ańo!. Es el país que más bases militares tiene en todo el mundo; es el país que más hombres y mujeres militares tiene desplegado por todo el globo. Es el país que posee los arsenales más grandes del planeta, tanto en armas bacteriológica como química. Amén de que sus armas atómicas tienen la potencia para destruir el sistema solar. ;


Es para llorar de tristeza y de impotencia, no para jactarse y ensoberbecerse. Nosotros, la mayoría de los nicaragüenses, conocedores históricos – como pocos pueblos de América- de la soberbia y prepotencia yanqui, tras haber sufrido tres invasiones directas(1856: Guerra Nacional, 1909-1933: Período intervensionista y 1982: Guerra de agresión contrarrevolucionaria), sabemos lo que es lidiar con la pesadilla apocalíptica. Por ello dejamos constancia fehaciente de nuestra rotunda oposición a cualquier forma de agresión e intimidación, no sólo contra el pueblo de Irak, sino en contra de cualquier otro pueblo débil del mundo (porque sólo contra ellos se atreven). Nuestro testimonio es con la palabra y con la pluma, con el pensamiento y la razón. Es un acto a favor de la vida, la Humanidad y el futuro.;


La victoria militar será de ellos, pero el precio que tendrán que pagar será muy, pero muy alto, porque como dijo Unamuno, un espańol decente: “Podrán vencer, más no convencer”. ;