Cultural

Avatar de una Garza Nívea (Egretta Thula)

Para Ernesto Cardenal

— Guillermo Landa —

En el nidal:;
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Novia del estero.;
Ninfa en su varadura silvestre y arenácea;
del trópico mansueto, sin procela,;
su alba plumería suspende la migración airosa;
y cala, florescencia del mangle,;
sobre el ramoso aliento de la ría.;
Pájara insulena, arrostró mascarones híspidos del Norte ;
y borrascas de mortal espuma,;
lejos ya de la alcándara y su caza;
el alear afinca rizofóreo;
en la marisma umbría,;
que su reposo es;
y es su movimiento.;
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Si penígera fue, anhela derribarse;
dejando de salir a innavegable cierzo,;
sus remeras y alones desgajados;
de la esencia del alto vuelo;
no entibarán ya más;
el célico turquí desarbolado.;
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Va figurándose el ave, apsara que tiene el don de la visión de la tierra, incubar su anhelo amoroso de quietud y permanencia en el vigor silvestre y la humedad vegetal del madero que une el mundo y el cielo, junta el adentro y el fuera y simultanea el estar y no estar. Ocurrencias que se dan en el cosmos de la ceiba con su raigambre volandera y en cuya copa toda cogitación terrera alcanza celsitud y desciframiento de lo innominable.;


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En el taller:;
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Allí sucede un bosque trunco.;
y en maderuelo pájaros trocados.;
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Próvidas manos prontas;
de filos süaves provistas;
belleza y desnudez primarias;
en la madera ofician,;
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nobleza garlopín descubre;
del robledal tallo toroso,;
que del artífice soporta;
la volátil idea;
del Casmerodius albus,;


cuchillas, gubias, legras, destralejas;
desrońan una a una;
las cortezas ańosas del lantá;
para escultor iniciática planta;
a Leucophoyx thula sońoroso,;
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cepos arrancan álabes podando;
jambas del panamá,;
a las que de ardeidas ;
igualábanse zancas,;
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del jocote jobo agridulce;
nudos, costras desbrozan,;
cuales eran artejos;
y tarsos sarmentosos;
de Tigrisoma mexicanum,;
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alas descańonadas;
de la ceiba desfollan;
a la que plumaje copa remeda;
de occidentalis Árdea. ;
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Este pino kaurí,;
aquellos ńámbar y laurel,;
esotros cedro y guayacán;
esperan la elección ;
para ser mutilados con empeńo;
de amor y reducidos a la esencia;
del modelo en la forma;
que la escultura esposa.;
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Rito de la madera en blanco;
se consuma por los oficios;
de artesanos y artistas;
con sus operaciones diestras;
y aquella abstractiva no menos;
de la talla, labranza genitriz;
más imaginativa de profanos;
iconos, al que ave altiva crea;
de su transmutación el sitio donde;
el melisma de labras y formones;
dale sentido en ella misma;
último pleno suyo.;


Mientras el escoplo va desbastando el exceso de su apariencia arborosa el artífice confía al maderuelo rollizo su recóndita meditación que despoja al alma de toda mundanería, suspensa del exterior gobierno: los parásitos ruidos de la calle, las pompas, los negocios y afanes. Y aquella parte del ser del bosque empieza a mostrar la esencia del modelo: pájaro sustantivo, dualidad infinita de lo térreo y aéreo en la visión del espacio sensible adherido al tiempo volátil. Plumaje que canta, ave que habla por un instante de soledad perfecta en busca de su ser esquemático para habitar finalmente su metamorfosis acompasada por el golpe del destral y el hormigueo del berbiquí, mientras las hojas muertas se arremolinan alredor del impasible alborozo del tuero, ruedan las virutas sobre el banco de carpintería y el recuerdo de la fronda contrapuntea el aserrín a merced de la ronda infantil. ;


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Pareciera que este despojamiento va carmenando al ex monje de Gethsemani, Kentucky, con la misma intensidad de sentimiento interiorizado en la materia inocente y desnuda que resplandece como la pobreza. ;


A cada vuelta del torno la mirada interior se clava justo en las fibras y vasos claustrados por donde asciende el efluvio espiritual del que fuera duermevela en su algaba. Cazumbre del leńame acude, entonces, dócilmente a reunirse en el aleteamiento y el graznido que quieren arraigar.;
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Macoya que busca nombrar el aire ;
cuando el huso esferoidal, bruńido por la hoja chigüe,;
distribuye el menisco lunar ;
encima de su tersura de cauri ;
y la devanada seda torna inaudibles ;
las lascas de laca;
después que el espéculo ;
es tocado por la curvatura de la luz;
y hace tangible la severa meditación trapense ;
sobre la esencia de las melodías silábicas, neumáticas ;
/y melismáticas;
que apuntalan la fuerza ascensional de las bóvedas góticas.;
(Evocación de fr.m.lawrence de la Orden Cisterciense;
de la Estricta Observancia);


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El escultor:;
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De Ernesto Cardenal únicas manos ;
de poeta y artista consagradas ;
atrapan los emblemas;
de la contemplación alada ;
en zoomorfo devenir,;
tucanes, flamingos, patos aguja,;
faisanes, ánades patojos, cisnes;
descienden a la unción del inspirado;
y acuden al instante ;
de la revelación de sus esencias,;
que su forma en maderas policromas ;
adquieren y enlucida su materia ;
grácil va pregonando ;
de la imaginación creadora el genio;
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Garza nívea:;


Titilar esculpido ;
de unimismado volancío;
que a sí mismo se entrańa y se dilata;
de la garza hierática y erecta;
en místico arrebato concebida.;
Ella es su propio espacio de silencio;
y real autonomía.;
Sensible, intelectual objeto;
para el recogimiento;
y la contemplación tranquila:;
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A la gentil efigie;
de la nivosa garza, ;
Popocateptl de color de luna;
la nieve envía con que se blanquea, ;
cándida desnudez imparte;
nuestra táctil mirada;
y caricia la que dejara huella;
del védico Agni apodocia;
en el cuerpo ovoidal,;
visión ahusada,;
cuello, más que pescuezo, de alelí,;
serpentón que se alarga;
y con la garz truncada;
barrunta la derrota;
que Sagitario marca.;
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Garza nívea ĄSalve! Egretta thula,;
palpitación vital de la escultura;
que insufla aliento estable;
al ascenso más íntimo de mi alma;
aherrojada en tu vibración ;
eleática y sin vuelo ĄSalve!