Cultural

Los dioses: HADES (Plutón)


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Hades es el dios subterráneo por excelencia. Habitaba no en el Olimpo, sino en ;
un lugar indefinido y penumbroso donde las almas arrastran un remedo de vida y suspiran por sus días terrestres. El lugar llegó a llamarse Hades y era presidido por el dios y por su esposa Perséfone, donde reinaban entre los espectros de los difuntos. No era de su incumbencia el atormentar a las almas de los delincuentes; este oficio correspondía a las Erinies y otros espíritus vengativos.;


Pero habían otros destinos para las almas que perduran. En los Poemas Homéricos se nos habla por una parte del Érebo y el Tártaro; por otra de la Isla Bienaventurada, Elíseo o Campos Elíseos. (Od., XI y XXIV; Od.,IV). El Érebo y el Tártaro vienen a ser dos capas superpuestas del reino subterráneo; los muertos son asignados al Érebo, en cambio, los Campos Elíseos son un lugar apacible y placentero. En el origen ni el reino de Hades era un Infierno, ni el ;
Elíseo un cielo propiamente dicho. El Elíseo llego a ser una especie de cielo subordinado y el Érebo casi un purgatorio, salvo que no da salida ulterior al ;
Cielo y en que en él las almas son invadidas de una melancolía permanente. ;
Abajo, en lo más hondo de la Creación, en la base del Érebo se encuentra el Tártaro. Es un Infierno, pero no precisamente para los pecadores humanos, sino una especie de campo de concentración para los Titanes derrotados por el Padre de los dioses, Zeus, después de haberse rebelado a su autoridad.;


Los muertos, en principio, conservan en la mansión de Hades el estado que ocuparon en vida: Príncipe el príncipe; rico el rico; pobre el pobre; esclavo el esclavo. Hades ejerce sobre todos la autoridad superior, pero normalmente los verdaderos jueces son Minos, Éaco y Radamantis, a quienes les distribuyó sus respectivas funciones. La ejecución de las penas queda a cargo de la ;
Quimera y de las Erinies (Furias para los romanos), diosas que según la fábula hesiódica nacieron de la sangre que chorreaba del dios Cronos cuando fue mutilado por su hijo Zeus. Se las representa con cabelleras de serpientes, teas encendidas y látigos en la mano; habitaban en el mundo inferior y viajaban entre la mansión de Hades y el Tártaro, aunque en ocasiones venían al mundo a cumplir misiones especiales.;


Don Alfonso Reyes nos cuenta que los griegos solían eludir mencionar la palabra “difunto”, preferían decir: “el desaparecido”, “ el que se nos fue”; incluso en sus redacciones testamentarias utilizaban rodeos para no mencionar expresamente su muerte. Manifestaban por ejemplo: “Todo va bien, pero he aquí mi última voluntad por si algo acontece”.;


El acontecimiento principal en el mito de Hades es su matrimonio con Perséfone o Kora, hija de Zeus y su tercera esposa Deméter (Ceres para los romanos); la fábula dice que Zeus también se unió carnalmente con su hija Perséfone —Proserpina de los romanos— y que reunía en sí los caracteres de una diosa de los muertos y una diosa de la fertilidad. Con el consentimiento de Zeus, su hermano, Hades decidió tomar por esposa a la virgen Perséfone (Kora) que vivía escondida en Sicilia. Esta decisión no era del agrado de Deméter, la suegra futura; Hades recurrió a fuerza y mańa para lograr su propósito. En una ocasión que Perséfone (Kora) Se recreaba en el campo con unas doncellas o ninfas, cortando flores, Hades hizo que brotara una flor excepcional, el narciso de cien cabezas. Kora admirada lo arrancó. Al instante se abrió la tierra bajo su pies y en las profundidades la recibió Hades en su carro y así fue arrebatada y conducida al mundo inferior.;


Deméter, que había escuchado los gritos de auxilio de su hija, la buscó en vano recorriendo todo el mundo. La tierra compartió la desesperación de Deméter. La vegetación se marchitó y el hambre se esparció por todas partes. Como los dioses del Olimpo guardaron silencio ante sus lamentos, siguió sola su búsqueda, vestida de negro en seńal de duelo, hasta olvidar el cuidado de su figura y dejándose envejecer. El Sol, Helios, testigo ocular y atento de cuanto sucedía en el mundo le reveló a Deméter quién era el raptor de su hija y el lugar donde la había ocultado.;


Peregrinando Deméter como una anciana menesterosa en las cercanías de Eleusis, la encontraron las hijas del rey Celeo (o Eleusio), y movidas de compasión, sin saber que era una diosa, se le acercaron y se la llevaron a su palacio; allí la reina Metanira la recibió y la destinó a servir de nodriza a su hijo Demofonte. ;
En esa ocupación hizo amistad con Yambo (o Bambo), una sirvienta del palacio, que con sus relatos y chistes un tanto obscenos le ayudó a recobrar el buen humor. Los temas de esos relatos se incorporaron después al ritual de los Misterios Eleusinos. ;


Consagrada al cuidado y educación de Demofonte, Deméter le comunicó a su pupilo algunos de sus privilegios divinos. Lo untaba de ambrosía —reservada para los dioses— y por las noches lo acrisolaba al fuego a fin de dotarle de la inmortalidad. Descubierta por Metanira se vio obligada a revelarle su naturaleza divina. Parece que en el alboroto el nińo pereció abrasado por las llamas. Demeter decidió entonces honrar a su pupilo ordenando que en Eleusis se instituyera un simulacro anual en memoria de Demofonte y un culto especial consagrado a ella misma; a cambio ofreció trasmitir sus secretos místicos a quienes se iniciaran en sus misterios y brindar su protección a la población.;


El festival Las proerosias que se celebraba el 5 de Pyanopsión (octubre) era la fiesta de la primer labranza. Plutarco afirma que éste era uno de los tres actos de labranza que se celebraban en distintos sitios del Ática, y que en ellos se invocaba a Kora, la joven diosa raptada por Hades que pasaba parte del ańo en sus dominios de las honduras subterráneas (invierno) y parte del ańo en la superficie de la tierra (verano).;