Cultural

Virtuosismo y clandestinidad en la obra de Iván Bermúdez


— Genaro Lugo* —

Iván Bermúdez Gutiérrez, nacido en Managua, Nicaragua, en el ańo de 1947. La existencia de este oculto pintor es extraordinaria, como lo es su excepcional personalidad, por muchos ańos desde su infancia -como él nos lo relata- en su historia personal, permaneció y convivió junto al arte, fue encauzado en su vocación artística con un talento muy precoz hacia una vida llena de fantasía y locuacidad innata.;


En el ańo 1964, a sus 18 ańos, hace su ingreso a la Escuela Nacional de Bellas Artes, bajo la dirección del maestro Rodrigo Peńalba, dadas sus condiciones y habilidad en el desarrollo de su educación artística. Es merecedor de una beca por espacio de 8 ańos, tiempo necesario para escudrińar por todos los intrincados vericuetos del quehacer artístico y poder bregar por varias corrientes estilísticas que más tarde encontrarían su propio venero.;


Conocedor ya del manejo de las herramientas y del sentido estético que le sirve de acicate para continuar en el oficio, el cual le permite la facilidad que brinda la vocación y su formación, le dan facultad para ejecutar una serie de variantes formas y trazos que irán dando a la postre, una ruta que conducirá a obras de gran sutileza y versatilidad espontánea, vibrante en colores, uso de materiales extrańos o curiosos que van sustentando una visión enfática de su plástica.;


No es fortuita la cuestión de la rigurosidad que exige el dominio, la calidad estética se alcanza, en lo que se refiere a la pictórica, por medio del tesón y la experimentación hasta lograr un universo plástico propio.;


¿Cuál es el quid central que motiva a los artistas a sentirse plenos de regocijo cuando la obra, el cuadro, ha pasado por un proceso de facturación de ese sello personal que sólo se logra o que sólo lo conocen los verdaderos artistas?;


Bermúdez es eso: un pintor completo -bueno entre los buenos-contemporáneos o actuales; pero debido a su carácter, su hábitat bastante huidizo, escurridizo e introvertido, es difícil conocer su biografía, nos toca a nosotros sus colegas, ahora redescubrir su verdadera y merecida voluntad creadora, su afán por conseguir un lugar cimero dentro de la plástica nicaragüense.;


Partiendo del impresionismo moderno, como se le ha llamado a la enseńanza de la escuela Peńalbista, y después de haber seńalado una sencilla semblanza; viene una breve reseńa de su pintura.;


Entrando a una valorización estética comparativa, la obra de Bermúdez puede situarse entre algunas órdenes o movimientos pictóricos en relación al cromatismo y a la expresión misma de su plástica, tomando en consideración las influencias en su campo experimental, gradual, sicológico y pictórico.;


Llegando como consecuencia a un paroxismo no tan irreverente, en una transposición apasionada de una sensación que determina una necesidad de candidez nativa, de inocencia expresada tal cual es, y a la que venera. En el fondo se trata de la misma idea de mirar todo aquello que conectase con cualquier forma de conservadurismo.;


Entre la vanguardia y la modernidad, el arte del siglo XX se ha caracterizado principalmente por una gran diversidad, tanto desde un punto de vista formal como conceptual. Quizás más que en épocas anteriores ha podido detectarse como existían determinados movimientos artísticos que, antes de concluir, generaban actitudes de signo contrario y daban lugar a la aparición de otros nuevos. Así, los primeros ańos del siglo - marcados profundamente por la primera guerra mundial - vieron surgir las llamadas vanguardias.;


El carácter de ruptura inherente a las primeras vanguardias ya empezó a percibirse en el fauvismo y su manera de entender el color, así como a través del peculiar pathos expresionista.;


En estas corrientes que todavía se mantienen vigentes, podemos bregar todos los artistas contemporáneos; no sólo Bermúdez escapa de estos “istmos”, de allí que se puede optar a una lectura comparativa, del pos impresionismo figurativo al abstracto, son vertientes multiplicables antes y después de nuestra existencia como pintores.;


Puede decirse de la pintura de Bermúdez en conclusión, que lo que cuenta es el color no en verdad real, sino en su valor de componente. Un cuadro es una composición cromática no una reproducción: un encantamiento plástico rimado, no un espectáculo anecdótico; una organización de violencias en colores, no una “bonitura” eventual.;


Se inspira en el fauvismo de Van Gogh, y en el expresionismo figurativo de Ganguin, lo cual determina su interrelación con estas expresiones, manifestando su aspecto únicamente plástico en su conceptualización de las formas y la siquis neorromántica, tratando de encontrarse en una simbiosis de existencial pasividad con figuras de personajes aparentemente estáticos, como observando algún espectador; esto se ve en el cuadro titulado “Las Primas”, las dos permanecen a la expectativa y sus ojos reflejan cierta inquietud, curiosidad de soslayo, y en sus cabezas los respectivos morrales que equilibran el peso del canasto cargado de frutas, dando la sensación de movimiento en un balance del contenido, sobre la dimensión de sus cuerpos.;


No cabe duda de la percepción “Gauguinesca” de un grande de la pintura entre vanguardia y modernidad.;


Considero que su aporte cultural sea reconocido y publicado con satisfacción en esta noble cruzada de documentación y peregrinación por obtener éxitos en tan loable labor de una verdadera cultura de paz para Nicaragua.;


* Maestro forjador de la Plástica nicaragüense. ;