Cultural

Delirio paranoidal y diablos azules que de repente asaltan a diputados arnoldistas en cada esquina, despues de la desaforacion y complaciente confinamiento de su unico e insustituible mussolini criollo


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Que los sigue su conciencia día y noche
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que los envenenan en cualquier restaurante
;
que los matan a mansalva en plena calle con ametralladoras de disco
;
que están solanos esperando a ningunillo
;
que los han dejado sin salario
;
que no pueden ni pagar la antigua cuenta a la del pulpería del barrio
;
que los vigilan desconocidos cada noche
;
que están muertos a media calle sin que nadie se pare
;
a mirarlos, a compadecerse,
;
a gritar histéricamente
;
sino que más bien salen pegando gritos
;
de despavorido júbilo
;
que nunca han tenido entrańas
;
que siempre han sido una paja en la promulgación del ojo de la ley
;
que los buseros los odian
;
que los taxistas los esperan para irlos a botar a La Chureca
;
que le cortaron las yugulares mientras se emborrachaban
;
que les cortaron el garrote vil mientras miaban
;
que los agarraron los pandilleros a medianoche
;
que las putas los despreciaban donde Polanco
;
que amanecían ciegos sin tus ni mus pidiendo limosna por las calles
;
auxiliados por los nińos de los
semáforos ;
por pura misericordia mientras
desayunaban;
en el callejón de la Muerte
;
que nunca han tenido estómago
;
que les ha faltado esófago
;
que el recto se les ha torcido a la hora precisa
;
que echaron el perro en el plenario de la Asamblea
;
de tanto hartarse en las fritangas
;
que la Chilindrina los entrevistaba en la cárcel modelo
;
que la radio 590 se les convirtió en chiquero y que
;
de pronto llegaron a sacarlos para
;
montarlos en un camión
;
con otras recuas de chanchos
;
directos al matadero para
;
ser útiles por fin después del
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desafortunado día de su nacimiento
;
que sus familiares se suicidan a causa de sus actos de lesa impunidad
;
contra los hambrientos y
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desamparados del país
;
que están ardiendo en los infiernos
;
que se los lleva la mierda
;
que Enrique Bolańos los mete a todos en un asador
;
para ofrecer la gran cena
;
esperada en El Raizón
;
que de repente no recuerdan sus nombres
;
que están con un pocillo de aluminio en cada rotonda
;
pidiendo limosna en
;
obsesivo sueńo familiar
;
que el Cardenal Obando de repente los ignora
;
que no los dejan entrar a ninguna iglesia
;
que Monseńor Solórzano les niega la bendición y Mata los remata
;
que el Nuncio Apostólico se presenta a pelarlos vivos en un lugar ignorado
;
con una capucha roja
;
sobre la cabeza
;
que Byron Jerez disfrazado de santa Klaus se escapa de la Modelo
;
y que los protege de todo mal
;
con su poderosa banda gástrica
;
que oyen turbas que los maldicen mientras tratan de dormir
;
que nacieron sin cerebro
;
que estaban cubiertos de gusanos antes de su nacimiento
;
que las propiedades mal camufladas les han sido robadas
;
que los han sorprendido laborando en sus grandes Dry Cleaning
;
que la panza les crece indefinidamente sin que abriguen
;
esperanza alguna de volver a vérsela
;
que los han anestesiado en una carnicería para así
;
presenciar el verdadero valor
;
de su cuerpo en la pesa
;
que los han dejado sin más ojos que el del pipiriciego
;
que son hervidos vivos por los campesinos de los plantones del Norte
;
y que sus carnes al parecerles
;
insípidas no sirven ni siquiera
;
para alimentar a los perros
;
que están poblados de sabandijas y que cuando abren la boca
;
culebras salen al bolsazo
;
que el Padrino Amorales Carazo los tiene hipnotizados
;
que están de smoking pero sin pantalones ni calzoncillos
;
que ven por fin a Rene Herrera pálido y chirizo
;
que son los instrumentos de otro poder
;
que han sido obligados a punta de verga para ayudar a los pobres
;
que Enrique Quińones rebuznaba con lujo de coces
;
en el plenario de la Asamblea
;
que la Jamilete Bonilla y Marta Mc Coy los habían parido
;
abandonándolos en un predio vacío
;
que Carlos Noguera se había quedado mudo al querer
;
hacerse el chilero con sus
;
colegas en la hacienda El Chile
;
después del desafuero
;
que todo se incendia a su alrededor cuando pasan
;
que la gente se prende fuego desesperada cuando los ve
;
que los nińos enmudecen con su presencia
;
que la tierra que los vio nacer se hunde a sus pies
;
que se han quedado sin alma y vagan perdidos
;
esperando recuperarla.
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IVAN URIARTE, Enero 8, 03