Cultural

La utopía que en cada momento nos vuelve verdaderos seres humanos

Discurso pronunciado por el Dr. Joaquín Solís Piura, Sub Director Docente del Hospital Militar Escuela Dr. ŤAlejandro Dávila Bolańosť en el lanzamiento del libro ŤGuías Clínicas Quirúrgicas 2003ť, el 18/2/03 en la UAM.

— Joaquín Solís Piura —

Estamos congregados aquí el día de hoy para hacer el lanzamiento oficial del libro ŤGuías Clínicas y Quirúrgicas 2003ť, que ha sido preparado por 56 especialistas del Cuerpo Médico Militar del Ejército de Nicaragua y que abarca 138 temas de las patologías más frecuentes en nuestro medio. El lanzamiento de un libro siempre es un acontecimiento que nos llena de regocijo ya que éste es el medio en que los seres humanos guardamos y trasmitimos nuestro saber, nuestras tradiciones, nuestras culturas desde la civilización babilónica. Tanto es así que la aparición de la escritura en esa época se toma como referencia, a menudo, para seńalar el principio de la civilización del ser humano o, al menos, el comienzo de su historia.;


En nuestro país se presentan con alguna frecuencia libros de literatura, novela, poesía, pero raramente se presentan libros científicos o técnicos y menos aún en el campo del saber médico.;


Por esta razón es que hoy presentamos este libro con la doble satisfacción de entregar a nuestra sociedad un libro y que éste sea una obra colectiva donde hemos puesto los conocimientos médicos más actuales.;


El libro fue hecho con dedicación y esmero para proporcionar a los médicos del hospital y a todos los médicos del país una guía, como su nombre lo indica, para realizar consultas rápidas a la orilla del paciente con el objetivo de escoger los diagnósticos y tratamientos más apropiados al estado del enfermo. No es una camisa de fuerza que se imponga como una norma rígida para todos nuestros pacientes. Recordemos que hay un viejo aforismo que nos recuerda que no hay enfermedades sino enfermos, enfatizando de esta manera la individualidad invaluable de los seres humanos. Sin embargo, creemos que, como sucede en otros países, estas guías pueden ayudarnos en la gran mayoría de nuestros pacientes apoyando de paso el ordenamiento de nuestro trabajo y el esfuerzo de planificación de nuestros recursos.;


Tampoco tratamos de sustituir con nuestro libro a los libros de texto de las diferentes especialidades y sub especialidades o a la consulta de las diferentes fuentes bibliográficas tradicionales o electrónicas, medios imprescindibles para mantenernos en la delantera del vertiginoso avance de nuestra profesión.;


Usadas juiciosamente estas guías deben ser un avance en la calidad de la atención médica y de la educación continua de nuestros médicos y los de las otras instituciones.;


El libro está elaborado siguiendo un plan de desarrollo bastante uniforme en cada capítulo; comenzamos con una definición de la enfermedad, lo más precisa y concisa posible, de acuerdo a los más recientes conocimientos científicos; seguimos con algunas consideraciones generales útiles par recordar la causa y los mecanismos del organismo que se perturban en la enfermedad; después hacemos la clasificación de los trastornos que se presentan en enfermedades complejas; continuamos con una descripción y enumeración de los principales síntomas y signos que encontramos en esa enfermedad; abordamos enseguida el diagnóstico diferencial, es decir las enfermedades con las cuales se puede confundir el padecimiento que estamos presentando; continuamos con los exámenes de laboratorio que son necesarios para establecer el diagnóstico y terminamos, al fin, con el tratamiento.;


Es conveniente ubicar la salida de este libro dentro del marco de las trasformaciones del Cuerpo Médico Militar y de nuestro Hospital Militar Escuela, que vienen siendo impulsadas por el alto mando del Ejército.;


Todos somos testigos de estas políticas de transformación en cuatro campos: la infraestructura, el equipamiento, la organización y la preparación de los recursos humanos.;


Voy a referirme al último de estos aspectos con alguna extensión, pues es dentro del esfuerzo académico que cabe la elaboración y estudio del libro que hoy estamos presentando.;


Existe en nuestra institución una profunda convicción de que la calidad de nuestra atención de salud solo puede incrementarse en la medida en que se integran las tres grandes vertientes de la profesión médica: asistencia, investigación y docencia.;


Por esta razón estamos persuadidos que el proceso docente paga dividendos. No solo en la satisfacción o el honor de enseńar sino en el mejoramiento de la calidad de la atención médica. Este proceso educativo lo concebimos en una doble dimensión: el mejoramiento de nuestros médicos mediante cursos formales y educación continua, como la que permite este libro y la enseńanza de parte de nuestros médicos en los programas de pre y post grado de las diferentes universidades.;


Nuestra participación como docentes no es una carga como a veces se piensa, sino que está indisolublemente unida a la calidad de la atención médica y al prestigio de nuestra institución en el seno de nuestra sociedad.;


Perseguimos la calidad educativa total como mecanismo de mejoramiento de nuestra calidad médica para atender mejor a nuestros pacientes en este comienzo del siglo XXI.;


Desde esta perspectiva quisiera proponer a ustedes algunas reflexiones que me preocupan acerca de nuestro proceso educativo en general, acerca de la enseńanza de la medicina en particular y acerca del ejercicio de la profesión médica en este comienzo del siglo veintiuno.;


Estamos viviendo en una época de alto desarrollo científico y tecnológico que nos podría permitir, si realmente fuéramos homo sapiens, tal vez no la desaparición, pero sí el alivio de las grandes plagas que aquejan a la humanidad; en cambio, en esta época apodada de la globalización solo hemos podido globalizar los capitales transnacionales cuando lo que convendría globalizar serían la libertad, la democracia, la justicia social, la desaparición de la pobreza y del analfabetismo, la educación de calidad, la paz, etc.;


En este contexto, nuestro país, uno de los más pobres de nuestro continente, por culpa de nuestros propios errores, aunque sin duda, con la importante ayuda de agentes externos a los cuales solemos achacar con frecuencia irresponsable la exclusiva culpa de nuestros males, en lugar de progresar al compás de los avances modernos, ve alejarse cada vez más sus anhelos de una vida mejor con una incidencia sobrecogedora en el campo de la educación.;


Vivimos en una tierra rica en recursos naturales pero pobre en hijos que la quieran. Nuestro sistema educativo no solo deja que desear en cuanto a calidad, sino que deja por fuera a centenares de miles de nińos nicaragüenses que luego con su atraso perpetuarán el círculo de la pobreza, la ignorancia y la desesperación.;


Con frecuencia decimos que la falta de recursos es la causa de los problemas educativos. Yo creo que éstos se deben también a una metodología inapropiada para transmitir conocimientos. Veamos algunos ejemplos que a mí se me ocurre:;


Abusamos de las clases pasivas donde un maestro dicta conferencias con más o menos preparación y buena voluntad independientemente de la atención y de la participación de los estudiantes y del éxito del aprendizaje.;


Abrumamos al estudiante con una gran sobrecarga de materias, Ťinvestigacionesť, evaluaciones y otras actividades que fija el plan de estudios o que los maestros, con sana intención, inventamos.;


Centramos nuestras actividades académicas casi exclusivamente en el maestro y no en el estudiante como sujeto activo del proceso docente. Parece, a menudo, como si estuviéramos más interesados en lo que el maestro presenta como conocimiento a adquirir que en lo que el estudiante está aprendiendo realmente durante su interacción con éste.;


Nuestros métodos de evaluación son una carga agresivamente tensionante para nuestros estudiantes que tienen que preparar evaluaciones repetidas y cansadas en cada una de un montón de materias que lo mantienen en perpetuo stress. Como reacción a esta situación los alumnos se defienden subconscientemente aprendiendo como memoria de corto plazo para responder al examen nuestro de cada día y olvidar al día siguiente:;


Otro aspecto que a mi juicio influye negativamente en nuestra educación es el de los programas de asignaturas y clases que a menudo presentan contenidos enciclopédicos sin priorizar los conocimientos esenciales que el estudiante jamás deberá olvidar.;


De esta manera, por estas y otras razones, para poner un ejemplo muy patente y que a mí me parece el non plus ultra del derroche educativo y de la tragedia de nuestra educación, nuestros estudiantes universitarios a lo largo de su educación reciben de seis a ocho ańos de inglés sin que podamos acusar a alguno de ellos de haberlo aprendido. Igual vemos como no se aprenden o casi no se aprenden matemáticas, biología, espańol, anatomía, farmacología o la semiología, a pesar de los sanos esfuerzos de profesores dedicados que recitamos estupendas clases de cada una de esas materias.;


Por todo lo anterior y como corolario a estas reflexiones me permito abogar por una profunda transformación de nuestro sistema educativo, empezando por los aspectos metodológicos.;


En mi opinión debemos priorizar la reflexión y la participación de nuestros estudiantes en su propia educación mediante la implementación de clases activas preparadas de previo y guiadas, no dictadas, por los profesores.;


Hay que planificar el proceso educativo de tal manera que la suma de actividades docentes permita a los alumnos el estudio independiente y el razonamiento.;


Tenemos que centrar nuestro proceso educativo en el estudiante conduciendo ese proceso de tal manera que nosotros, los maestros, estemos cerciorados en todo momento de los avances de nuestros educandos.;


Debemos tratar de enseńar los conocimientos contenidos en el plan de estudios hasta los límites de cada ciencia, pero apuntalando siempre los conocimientos esenciales que tienen que durar para el resto de la vida de cada uno de nuestros alumnos.;


En fin, creo que debemos disminuir la cantidad de evaluaciones formales para dar paso a una evaluación sistemática y permanente que nos permita certificar unos conocimientos realmente adquiridos por los estudiantes en lugar de una simple nota de examen.;


Estas reflexiones sobre la educación, producto de algunos ańos de vida académica, no pretenden agotar el tema de nuestros problemas y sus soluciones. Solo son una invitación, desde esta casa de estudios, a la reflexión y a la discusión. ;


En cuanto a la educación médica en particular, ésta sufre también de todos los males antes seńalados a la enseńanza general, más aquellos propios derivados del quehacer de la profesión en estos tiempos de avances científicos y cambios bruscos en las políticas de salud que se están dando en todo el mundo con la pérdida del humanismo y la comercialización que la globalización conlleva.;


La educación médica debemos enfocarla hacia objetivos que permitan obtener un profesional que responda a las expectativas de la sociedad con respecto a nuestro trabajo.;


En estos tiempos en que la profesión médica se ve presionada en todo el mundo por cambios dramáticos, económicos, políticos y legales, los educadores médicos estamos en la obligación de fortalecer nuestros métodos de enseńanza para garantizar que los futuros profesionales salidos de nuestras aulas cumplan a plenitud con las más sagradas expectativas de nuestra profesión independientemente de esas presiones.;


Hay ciertos principios y compromisos propuestos por las más grandes asociaciones de médicos del mundo occidental que a mi entender recogen la esencia de las raíces y del futuro de nuestra profesión y que además son reflejo del ejercicio de la medicina en todo el mundo. Ellos pueden servirnos doblemente como maestros y como médicos en ejercicio para orientar nuestra carrera y nuestra enseńanza.;


La prioridad absoluta del bienestar del paciente por encima de todas las presiones, sean estas del mercado, de la sociedad o administrativas es uno de los principios que iluminan nuestra profesión desde los tiempos de Hipócrates y está cimentada en la dedicación a servir el mejor interés de nuestros pacientes.;


Otro principio de introducción más reciente es el de la justicia social en la distribución y uso de los recursos de salud. Los médicos debemos luchar activamente por eliminar toda forma de discriminación en los cuidados de la salud ya sea por motivos de raza, género, condición socioeconómica, religión, etc.;


El tercer principio todavía más reciente es el de la autonomía del paciente. Los médicos debemos ser honestos con los pacientes dándoles la capacidad de tomar sus decisiones con respecto a su tratamiento. En esta concepción los médicos no ordenamos a nuestros pacientes sino que aconsejamos alternativas respetando la escogencia del paciente siempre que no choque con la ética o las leyes.;


De estos principios se deriva una serie de compromisos entre los cuales se destacan: la competencia profesional a lo largo de toda nuestra vida de médicos mediante el estudio permanente; la honestidad con los pacientes informándolos de todo lo relacionado con su padecimiento para obtener su consentimiento informado; la confidencialidad de la información de los pacientes que solo puede romperse excepcionalmente en interés de la sociedad en su conjunto, por ejemplo en caso de enfermedades transmisibles; las relaciones apropiadas con nuestros pacientes tomando en cuenta su vulnerabilidad sin pretensiones de obtener ventajas financieras, sexuales o de otra naturaleza; el compromiso con el desarrollo científico de nuestra profesión tanto desde el punto de vista individual como del de la profesión en su conjunto; la lucha por la justa distribución de los recursos de salud, etc.;


Desarrollando los planes de enseńanza de nuestras facultades de medicina de acuerdo a estos principios y compromisos estaremos desarrollando una educación médica más científica y a la vez más humana. Al mismo tiempo que al ejercer nuestra profesión conforme los mismos estaríamos respondiendo apropiadamente al deber que la sociedad nos ha impuesto de atender en forma integral sus problemas de salud.;


Volviendo a nuestro libro, él está hecho en forma concisa y un tanto esquemática en aras de la facilidad de la lectura y de la rapidez de la consulta, objetivos primordiales de este tipo de obras.;


Como todas las obras de múltiples autores, son casi inevitables ciertas diferencias en la forma de la exposición a pesar de los cuidados de los editores. Creemos sin embargo que hemos logrado darle coherencia y que casi no existen en sus diferentes exposiciones contradicciones de fondo, aunque sí confesamos errores de forma por los cuales pedimos disculpas.;


Con la presentación de este libro, que deberá ser actualizado permanentemente, nuestro hospital, en el contexto de las transformaciones que he seńalado, está marcando un hito en su historia e incluso en la historia de la medicina nacional al presentar por primera vez un libro de esta magnitud donde se abordan 138 de las más importantes patologías y acciones médicas.;


El libro ha sido hecho con alta responsabilidad, recurriendo a las fuentes más actualizadas. Pero ha sido hecho también con amorosa pasión por la enseńanza.;


No quiero terminar estas palabras desde esta alta tribuna de la Universidad Americana sin hacer un llamado a continuar luchando por un futuro mejor para nuestra patria. Aunque los tiempos son oscuros, no debemos olvidar que la naturaleza humana siempre es perfectible, que las utopías son alcanzables como lo prueba el inmenso desarrollo histórico de la sociedad humana.;


Y aunque la Utopía, con mayúscula, es inalcanzable ya que es inherente al ser humano el replanteamiento de nuevas metas una vez que hemos resuelto las que nos hemos propuesto en cada época, la lucha por conseguir la Utopía en cada momento es lo que nos vuelve verdaderos seres humanos. Con optimismo, con fe y con perseverancia debemos seguir hacia delante.;


Quiero también expresar en esta solemne ceremonia mi solidaridad con la lucha de las universidades públicas por el presupuesto que por justicia y por derecho le corresponden.