Cultural

"Historia de una tortillera"


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El doctor Clemente Guido es un escritor compulsivo.;


Creo que la muerte lo sorprenderá con una computadora en las manos, escribiendo alguna novela histórica o de carácter social.;


Además de módico, es político de dilatada y provechosa trayectoria en la vida nacional, manteniendo siempre actitudes independientes dentro del partido conservador. Ha servido cargos diplomáticos en algunos países latinoamericanos y ocupado la vicepresidencia del Congreso durante varios ańos. Su calidad de médico especializado en cáncer y ginecología, con numerosas distinciones y reconocimientos internacionales, no le han impedido el ejercicio de la literatura, pues se trata de un escritor Ťa nativitateť como él mismo indica en el premio de su más reciente novela ŤHistoria de una Tortillerať.;


Todo esto me hace pensar en uno de esos personajes del Renacimiento Italiano, a la vez artistas, científicos y hombres de acción como Leonardo y Benvenuto Cellinni.;


Pero pasando al tema central de este comentario, relacionado con la mencionada novela, debo aclarar desde el principio que mi criterio puede estar teńido de parcialidad. El interés que me produce este relato de la vida diaria de un par de mujeres de la barriada, sometidas al machismo de sus queridos, no me permite apreciar debidamente los defectos de la obra, obliterados por el placer de ir descubriendo a través de la lectura, esa parte de la Vieja Managua donde se desarrolla la acción. Y así desfilan por la imaginación los populosos barrios de Buenos Aires, Campo Bruce, Los Angeles, Ciudad Jardín, El Infierno y otros lugares prendidos en el recuerdo.;


Surgen del pasado los acontecimientos y de pronto nos encontramos en las cantinas del Gato Abraham o de ŤPapúnť, para más adelante caer en el ŤNilo Blancoť con sus platillos de conchas negras, o en el ŤGato Negroť, abundante de sardinas secas del lago, con arena todavía de la playa. Y continúa el desfile de los lugares y personajes de aquella Managua entrańable que transformó el terremoto, como la inolvidable ŤConga Rojať, donde oficiaban los ŤCoribantesť enloquecidos del culto venusino.;


Expuesta la parte anecdótica de la obra, su entorno y perfil biográfico del autor, me refiero ahora al asunto desarrollado en la misma, relacionado con un caso real de incesto y asesinato ocurrido en la cuarta década del siglo anterior. Las patéticas figuras de la Juana Campuzano y su querido y padre, el guardia conocido con el apodo de ŤEl Mancitoť, se recortan a través del relato con insoportables y surrealistas relieves de un aguafuerte de Goya.;


El machismo en todo su furor campea en las páginas de esta novela, todo ello en un estilo coloquial y trepidante desarrollado en el diálogo de dos amigos en el parque de Ciudad Jardín. ;


Ya he repetido en otras ocasiones cómo la facilidad narrativa de este escritor cautiva desde el principio mi interés por su lectura, lo cual es especialmente cierto cuando me voy adentrando cada vez más en la sórdida trama de los personajes. El lenguaje empleado por ellos no puede ser más directo ni menos eficaz para transmitirnos sus sentimientos y tensión espiritual, a punto de colapsar en el ánimo embrutecido de todos ellos.;


Para concluir sólo deseo recomendar esta novela a nuestras instituciones feministas dedicadas a combatir el maltrato de las mujeres, pues reproduce muy bien el caldo de cultivo donde se desarrollan estas lacras sociales.;


Bayardo Tijerino Molina;


Managua, 11 de octubre del 2002;