Cultural

Brújula para Leer


— Carola Brantome —

Historia de una tortillera: mapa de una ciudad a través de la vida de una mujer;


Managua, Nicaragua, 2002.;


Dos hombres sin nombre, lo que puede ser un pueblo, en el lapso de una tarde tal vez, sentados mientras esperan les resuelvan, se disponen a divisar la vida y contar historias; así hilvanan la vida de la Corina la mujer tortillera y la historia de un barrio: Campo Bruce.;


A través de este libro Clemente Guido nos conduce por un mapeo memorístico que seńala calles, pulperías, cantinas, salas de billar, cuarterías, comiderías, prostíbulos, zaguanes, ripio y paisaje de una cuidad incipiente, un barrio escenario de la ilusión, el amor; la lucha diaria con el destino y el azar. La gloria se puede esconder o encontrar en cualquier esquina, la muerte también.;


Este libro, sin obviar la historia central que se hunde en la tragedia cotidiana de una mujer víctima de la violencia patriarcal injustificada, es un testimonio que contribuye con la historia de la ciudad de Managua, aunque en este caso la historia particular de la Corina (seguro historia de muchas otras mujeres), atrapa la atención del lector que, en algunos momentos pierde el hilo que lo lleva por el laberinto del paisaje en que se funda la ciudad. Quedando el paisaje y la vida citadina sólo como una escenografía.;


Encontré en la narrativa de Clemente Guido una aguja que teje dos historias, las que sin ser paralelas, tampoco hacen nudo en su resolución narrativa. Este libro que se me convierte en un cuento largo, enhebrado así, desemboca en el tapiz de lo que fue la dramática vida de una mujer junto a las instantáneas en sepia de lo que hoy llamamos capital de Nicaragua.;


Convergen, sin embargo las dos historias no llegan a consolidarse entre sí, no obstante controla su curso una prosa limpia, segura, a veces hasta piadosa. La dureza o crudeza de la historia humana plasmada aquí tiene un tratamiento cauteloso y delicado. Seguro Guido de que la pluma puede ser un escalpelo o un zarpazo, pero en este caso es el quedo discurrir de una tragedia social, convertido el narrador en un atento testigo que cincela y moldea a sus personajes con suma dedicación y amor.;


El valor intrínseco de Historia de una tortillera, es que en ella y por ella, Clemente Guido, disecciona un cadáver social. Es la sociedad mostrando la purulencia de todos sus mitos, cada uno apretado con fuerza arroja su pus para consolidar eso que conocemos como violencia intrafamiliar. Que no es más que el modo de afirmación del poder abusivo del hombre violento contra la mujer. Por este libro desfilan los mitos justificadores de una actitud y conducta que es hoy considerada como un problema de salud pública.;


Es de esa forma que, el autor sin vacilar nos muestra la base donde se asienta la violencia contra la mujer, y desfilan en su libro las justificaciones más inverosímiles, tales como: la mujer es masoquista, le gusta que le peguen, el hombre la quiere, por eso la castiga, la mujer expía un pecado, por eso aguanta, es el destino de ella, el hombre es poseído por un demonio, al hombre no violento lo tienen embrujado, el violento viola a su hija porque él la engendró, entre otros que en Historia de un tortillera, Guido, con habilidad y madurez, teje en la acción narrativa.;


Si en la resolución de la historia, se perfilan lo sobrenatural y misterioso, eso no es más que un recurso que asiste al narrador para darle vuelta a la historia. Quién no ve a la Corina, que es todas las mujeres que han vivido violencia, mujer que Ťcallada de rabia, llorosa de almať mata al hombre que amó. Lo mata porque esa es la única manera de librarse ella y su hija.;


Se puede pensar que al aparecer en la historia el narrador justifica la violencia, el abuso y la agresión contra la mujer. Que al seńalar los mitos que la justifican lo que hace es reforzarlos. Pero no. Lo que el autor hace, muy lejos de copiar una nota roja, es sajar y exprimir esos mitos atroces en los que se sostiene la violencia hacia las mujeres. Muestra el obscuro y atroz sustento de una justificación, una veces religiosa, otras cultural o social. ;
Guido lo seńala y dice: vean, en estos tumores sociales, culturales y religiosos o fantásticos se asienta esta lacra, este dolor, este abuso. Ha aquí el gran valor de esta obra. Su razón.;


San Payo;


1 de octubre del 2000;