Cultural

No hay generaciones perdidas

Escrito de CESARE PAVESE publicado postumo, en el cual se refiere a un ensayo de Carlo Falconi titulado “La narrativa italiana inspirada al marxismo”. Traducción de Michele Mimmo.

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Es la primera vez que leemos una tan atenta y clara reseńa de lo que han escrito en los últimos ańos los narradores marxistas o paramarxistas. Y tenía que venir de parte católica.;


El ecuánime ensayo de Carlo Falconi publicado en la revista “Humanitas” (mayo de 1950, n.5) suscita un conjunto de pensamientos. Por ejemplo, Falconi ha tenido que limitarse a resumir las historias de cada una de las novelas, y muchas de éstas, mientras las valoraciones resultan diversísimas, se parecen demasiado. Eso quiere decir que también en esta narrativa, que tiene fama de tener contenidos sociales, existen las diferencias de estilo, y la denominada personalidad humana se salva.;


Falconi concluye que hoy día no existe en Italia una verdadera narrativa marxista, que las pocas novelas “logradas” de esta corriente, no van “más allá de la crítica que un escritor burgués habría podido hacer”. Bien vengan estos tipos de burgueses. Pero, la explicación que Falconi deduce de los comunistas es que “no se dará verdadera literatura marxista si no en una sociedad verdaderamente tal”. Aunque sea. Hoy nos interesa relevar la frase que un “escritor comunista” ha dicho a Falconi alrededor de la crisis y de la insuficiencia de la narrativa de nuestro tiempo:”Nuestra generación es una generación en cierto sentido perdida, y no se le puede pedir más...Nuestro testimonio no puede ser que polémico e imperfecto...Mańana nuestros hijos...en cambio, podrán ser los testigos liricos y epicamente serenos, etc. etc.”. A nosotros esta frase nos repugna profundamente, y no tenemos difěcultad en decir el porqué. No hay generaciones perdidas -hay trabajadores y haraganes, hay confusionarios y personas inteligentes. Si aunque una sola generación resultara, por destino cultural, perdida, y tuviera que sacrificarse in toto a la sucesiva, entonces para todas sería así, y nos preguntarěamos para qué seguir trabajando todavía. Quien no sabe ser feliz “aquí y ahora”, jamás lo será. Y escribir, aunque sea combatiendo, quiere decir ser feliz. El escritor que no se contenta de su trabajo en los días que le han tocado vivir, no es un escritor. Y estamos seguro que tampoco lo será el día magnifico en el cual la sociedad, finalmente socialista, le ofrecerá los más impecables modelos de civismo. Probablemente encontrará entonces que el mundo no es aún comunista, y así seguirá.;


La poesía (también aquella de los neorrealistas) no tiene nada que ver con estas veleidades, con estas escapatorias. La poesía es la imagen “clara” de lo que en la experiencia nos ha ;


parecido “oscuro”, “misterioso”, “problemático”. En cualquier experiencia. Y en cualquier momento histórico nos toque vivir.