Cultural

Los pueblos

Por medio de la entrańable Claribel Alegría, miembro de nuestro Consejo Editorial, desde su Guatemala natal Roberto Díaz Castillo nos envía "Los Pueblos", prosa perteneciente a su libro inédito "Para no saber de olvido", y que también fuera publicada este ańo en el No. 13 de la "Revista de la Universidad de San Carlos de Guatemala".

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Durante mis ańos nicaragüenses, que fueron trece, disfrutábamos los amigos, domingo a domingo, de un paseo por los pueblos. Salíamos de Managua a las ocho de la mańana, desviándonos luego de la ruta que conduce a Masaya. Por ahí, los pueblos. José Coronel Urtecho, Fernando Silva, Lizandro Chávez Alfaro, Julio Valle-Castillo y Luis Rocha formaban aquel grupo al que me uní recién llegado de México. En la primera estación, un desayuno tradicional, suculento: Ťgallo pintoť, tostones de plátano, queso ahumado, crema, tortillas. Para calmar la sed, los primeros vasos de ron. La charla discurría sin tropiezos por la historia del país, por la revolución sandinista en su mejor momento, por la literatura. El inagotable anecdotario de Coronel Urtecho y Silva enriquecía, como el paisaje, ese recorrido dominical. Verdes en tonos diversos, veraneras en flor, quiebracajetes ávidos de luz sobre las cercas, chilamates para sombra del caminante, almendros y más almendros. Las ceibas, distantes entre sí, hitos de antiguas andanzas.;


Congrego imágenes de un itinerario novedoso siempre: La Concha; Catarina; San Juan de Oriente -se le nombra también San Juan de los platos por su alfarería brillante-; Diriamba; Jinotepe; San Marcos; Niquinohomo, cuna de Sandino; Diriomo; Nandasmo y Nandaime, de donde sale la escultura religiosa que sorprendió a Darío; Masatepe, tierra de los Ramírez Mercado. La sopa de mondongo, destello culinario de este poblado. Panza de res servida en grandes trozos con yuca cocida, quequisque, chayote, calabaza. Aparte, tortillas y cuajada. A las mondonguerías nos guiaba Rogelio Ramírez Mercado, generoso talento, hermano menor de Sergio. Después de su muerte reservábamos para él un sitio en la mesa, una silla, un vaso de ron. Alto tono el de la plática, convertida en algarabía. Coronel se deleitaba, como yo, con la bebida sola.;


En Masaya, el Ťsolar de Monimbóť, cantado por Camilo Zapata. Barrio de origen indígena. Durante la guerra revolucionaria, barrio insurrecto. En estampas fotográficas quedó plasmado el rostro de guerrilleros enmascarados -máscaras de bailes populares- tiradores de bombas caseras. Los sones para marimbas de arco distinguen a este suburbio. Pueblo feliz, danzante siempre.;


ŤChicherosť llaman en Nicaragua a las bandas ambulantes. Emparentadas con las tamboras mexicanas resuenan en Monimbó. Alboroto de percusión, trompas y trompetas.;


Granada, prodigio arquitectónico, tiene historia forjadora de identidad nacional. Invadida y quemada por William Walker, filibustero que tuvo la osadía de proclamarse presidente del país, sufrió aquí derrota y expulsión. Las edificaciones del centro de la ciudad hablan el lenguaje de los estilos coloniales: el templo de San Francisco, convertido en museo arqueológico; la Casa de los Leones, hoy Casa de los Tres Mundos; la residencia de la familia Cardenal; la iglesia de La Merced desde cuya torre Coronel Urtecho lanzó sus manifiestos vanguardistas. Fernando Silva, granadino, contaba que de nińo y por tres pesos hacía repicar las campanas de Guadalupe para llamar a los santos oficios de fin de semana.;


En el mercado de Granada comíamos verdaderos pliegos de chicharrones. Jamás los he visto iguales.;


Es sabido que las isletas de Granada son restos de remota erupción. Al Mombacho debemos este paraíso. Una de ellas acoge el refugio de Xavier Chamorro Cardenal. Anfitrión sin par, infaltable en el grupo.;


Alguna vez estuvimos en Ometepe, corazón del lago. Grandes y pequeńas figuras talladas en piedra dan fe de un pasado precolombino aun insondable.;


Entrada la tarde retornábamos a Managua. El Momotombo, ronco y sonoro a decir de Rubén, quieto en el horizonte.;


Hace más de un lustro que no vuelvo a los pueblos. En mi recuerdo las alegres y lejanas voces de mis amigos.;


(Este texto forma parte de Para no saber de olvido, libro inédito del autor, aún en preparación.)