Cultural

¿Neologismo o mala construcción de palabra?


— FREDDY CARDOZA MUŃOZ —

En 1999, el profesor que me impartía la materia latín en la universidad, me relató una anécdota respecto a un término utilizado por él en la defensa de su monografía. Según él, los miembros del jurado le objetaron el uso de la palabra dicha, para ellos inexistente, y él tuvo que aclarar su significado basándose en el concepto de los prefijos y sufijos, sumados a la raíz.;


Leyendo varios artículos de temas diversos, me llamó la atención un sinnúmero de términos que no están registrados en ningún diccionario de uso del espańol, y mi cuestión es si estoy leyendo neologismos o simplemente mala construcción de palabras.;


He ahí el dilema. Cuándo considerar un término como neológico o simplemente palabra mal construida. El Diccionario de Uso del Espańol, DUE (Moliner, María. Gredos, 2Ş ed., Madrid, 1998) define el término ‘neologismo’, en lingüística, la palabra o expresión recién introducida en una lengua. Además, (los neologismos) son considerados legítimos, sin necesidad que estén sancionados por la Real Academia, los tecnicismos necesarios para designar conceptos nuevos, así como las designaciones científicas formadas con una raíz culta para atender una nueva necesidad, de acuerdo con las normas generales de la derivación.;


Nuestros noveles escritores han hecho uso de, por ejemplo, los siguientes términos: miccionaba, dialógica, escriturales, poetizable... y la palabrita de moda en la Nicaragua política: desaforación.;


Se trata, pues, de esas voces excitantes al neologismo, por cruce o sugestión de otras palabras, fenómeno sobre el cual el Diccionario debe proporcionar datos para el estudio y para guiar el uso moderno, apartándolo de variaciones inútiles.;


DICCIONARIO COMO GUIA;


El Diccionario debe ser guía, no solo instruyendo al lector sobre las formas existentes, sino sugiriendo otras, en los casos en que por el uso muy escaso, y solo entre personas eruditas, la iniciativa individual aun es muy poderosa.;


Suele mirarse el Diccionario como una selección de aquellos elementos que en el idioma gozan de valor general y permanente, compilación de voces autorizadas por el uso de los buenos escritores o por la mejor tradición del pueblo. Al diccionario así concebido se le ha llamado Tesoro de la lengua, tesoro o depósito donde se custodia el oro acuńado por el buen uso, que tiene curso legal hoy y ha de tenerlo el día de mańana.;


Ramón Menéndez Pidal dice al respecto que el diccionario tesoro escrupuliza en la admisión de una palabra nueva, y no la recibe si no la juzga suficientemente propagada a afirmada en el uso correcto que a cada género de voces corresponde.;


Lo que más tiene que ayudar a combatir el Diccionario es el neologismo por ignorancia, frecuentísimo en autores sin instrucción del pasado, que caen en la infantilidad, como la nińa de que habla Campoamor,;


inventando al hablar palabras nuevas;


por no saber las viejas todavía;


La aversión, o mejor dicho, la inatención hacia el neologismo es tan grande en la lexicografía, que frecuentemente no alcanzamos la razón de por qué omite algunos vocablos el diccionario selectivo.;


Se confunde muy a menudo el neologismo con la nueva formación de un Ťtérminoť por sufijación o prefijación, en la mayoría de las veces, innecesaria, arbitraria. Por tanto, no son neologismos las derivaciones caprichosas de un término existente; por ejemplo, de emanar, emanamiento. Neologismo, como bien refiere Moliner, es palabra con concepto nuevo, propio de la misma.