Cultural

El gran Manolo, de Adolfo Bonilla


— Clemente Guido —

El Fondo Editorial Cira, que dirige el Dr. Melvin Wállace, lanzó en agosto pasado al mercado librero, un raro libro, pero necesario, titulado EL GRAN MANOLO, escrito por un sindicalista que tiene perfil de escritor, llamado Adolfo Bonilla.;


Es la biografía de un opositor firme al régimen sangriento de los Somoza, que participó o intentó participar en algunas conspiraciones; que fue Secretario de UDEL, una organización política multipartidista dirigida por el también desafortunado Dr. Pedro J. Chamorro. Manolo Morales no llegó a ver la caída de la tiranía, pues murió de muerte natural algunos ańos antes.;


La máxima hazańa de Manolo Morales, fue asesorar legalmente a los trabajadores de la salud, en la década de los 70, para que consiguieran, y lo consiguieron, un contrato colectivo ventajoso para ellos, al que se oponía la dictadura por medio del Ministerio de Salud. Llevó al triunfo a enfermeras y médicos y... murió sin asistencia médica!;


La historia la escriben los que triunfan, dijo alguien, y es por eso que resulta raro, pero refrescante, que un sindicalista como Adolfo Bonilla, también un veterano vivo de la lucha contra esa cruel tiranía, nos recuerde a uno de los que cayeron antes de llegar al final de esa dictadura... porque tantos cayeron, como los mártires de los cafetales de Carazo, los de la Cuesta del Coyol, los Rito Jiménez Prado, los Luis Scott, muertos en las cámaras de tortura, los José María Ťel burritoť Avilés, los Domingo Aguilar, los Ayax Delgado, los Edwin Castro, los Cornelio Silva, los Ausberto Narváez, muertos los cuatro en las cárceles de la Aviación y tanto otros, que murieron en la empresa de derribar a los Somozas, y ¿quién los recuerda?.;


Según se desprende de lo que nos cuenta el narrador Adolfo Bonilla, Manolo tuvo su primer infarto el 8 de agosto en Estelí, dos días antes del final. El cuadro que describe el autor, de los síntomas que tuvo el Gran Manolo en aquella ciudad, nos hace pensar así. Ese infarto fue descuidado, no se lo atendió el paciente como debía, ni lo detectó el médico amigo que lo atendió. Ahí estaba iniciándose la cadena de la mala suerte que lo llevaría al final. El que le vino dos día después fue la campanada final, y aunque es lamentable que no lo hayan asistido, sin duda hasta cruel, creemos que nadie lo hubiera podido salvar.;


La juventud debe leer este libro, que es la biografía de un hombre honrado, porque es la imagen de uno como los que quisiéramos que hubieran gobernado después de los Somoza...;


Un recuerdo para Manolo Morales que perteneces a la Patria, que es de Nicaragua.;


Campo Bruce, 15 de Septiembre de 2002.;