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Fulbright beca a joven aldeana

* Al regresar piensa trabajar por la niñez de Nicaragua

Colaboración Especial

Nada ocurre por accidente. El esfuerzo y la dedicación a los estudios son los ingredientes que han conducido a Amelia Alemán por la senda del éxito.
Amelia es una joven que proyecta energía y seguridad. A sus 20 años --once de los cuales ha vivido bajo el cuidado de Aldeas Infantiles SOS Nicaragua--, ya tiene varios triunfos en su haber.

El esfuerzo es la puerta al éxito
Uno de los más importantes vino en 2004, cuando recibió una beca de cinco años para estudiar en el Colegio Internacional Hermann Gmeiner, de Costa Rica. “Estudiar ahí fue la puerta para conseguir esta nueva oportunidad”, afirma.
Y es que hace un mes, esta joven “aldeana”, recibió con emoción y sorpresa la beca Fulbright. Esta beca proporciona fondos para estudios de graduación, investigación avanzada y enseñanza, patrocinados por la Oficina de Asuntos Educativos y Culturales del Departamento de Estado de los Estados Unidos, los gobiernos de los países donde tiene presencia el programa y el sector privado.
“No creí que me la dieran. Yo fui una de las últimas en aplicar y miraba que a varios de mis amigos ya les habían dado respuesta. Pero al final fui aceptada ¡en tres universidades!”.
Amelia partió el lunes de esta semana rumbo a la Universidad de Idaho, Estados Unidos, donde vivirá becada los próximos cuatro años. “Mentiría si digo que no tengo algo de temor, pero estoy muy comprometida con mis metas y eso me da fuerza”.
Fulbright es considerado uno de los programas académicos más prestigiosos del mundo y funciona en 144 países. El Premio Nobel ha sido ganado en varias ocasiones por ex becarios de Fulbright, incluyendo dos Nobel de 2002.

Pensando en la niñez
Aunque Amelia siempre estuvo inclinada por la pintura —materia que estudió extracurricularmente en Costa Rica— y la poesía, ella escogió una carrera muy lejana a las artes y la literatura: Relaciones Internacionales y Política.
“Creo que con esta carrera puedo ayudar mucho a la niñez de Nicaragua, para que tengan las mismas oportunidades que yo he tenido. A mi regreso pienso involucrarme de lleno en el trabajo de Aldeas SOS, porque amo mi país”, explica Amelia sin asomo de dudas.
Si el carácter del ser humano es su destino, Amelia tiene el suyo asegurado.