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Robo de medidores y tapas “en lo fino”

* Manjoles destapados se multiplican en las principales arterias capitalinas * Aguadora declara “Zona Roja” a 12 barrios por pérdidas millonarias

Oliver Gómez

Dos millones de córdobas es la pérdida que ha dejado en ocho meses una banda que se dedica al robo de medidores en 12 barrios capitalinos, unos territorios que han sido declarados “Zona Roja” por la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), pues diariamente se reporta un total de 18 casos en promedio y enormes derrames de agua potable.
Entre enero y agosto pasado, Enacal reporta un total de 4 mil 261 medidores robados a los clientes, y los “barrios colorados” son: Batahola Norte, Batahola Sur, Monseñor Lezcano, Las Brisas, “Pedro Joaquín Chamorro”, La Primavera, Santa Rosa, San Antonio, Cristo El Rosario, Valle Dorado, Campo Bruce y Ciudad Jardín.
Este delito de orden público en la capital registra un índice por encima de los demás departamentos, pues Estelí en este mismo período apenas reporta un total de 350 casos y Masaya unos 300.
La doctora María Marvis Jirón, titular del Departamento Legal de Enacal, subrayó que estos robos han aumentado sustancialmente y mantienen una preocupación entre los directivos de la Aguadora, ya que agotan los recursos disponibles al reponer este equipo, movilizar personal para la reparación y contabilizar el agua derramada.
La abogada de Enacal hizo un llamado a la Policía Nacional, el Ministerio Público y el Poder Judicial, para que se coordinen acciones inmediatas y perseguir a los sujetos que se dedican a este delito.
Precisó que Enacal ahora tiene 25 casos denunciados en las distintas delegaciones policiales, a los cuales se les viene dando seguimiento para controlar este delito, no obstante, hizo énfasis en la necesidad de mayor coordinación y colaboración entre las autoridades.
“El robo de medidores afecta a la población en general, pero especialmente al Estado, porque estamos hablando de que se roban un equipo que es propiedad del Estado, y es el mismo Estado quien lo repone al cliente, mediante los recursos de Enacal”, señaló.
Jirón recordó que la empresa no puede imputar este delito a los clientes y por eso no les puede cobrar el costo del medidor robado, “algo que se estaba haciendo, pero ya se ha corregido”, subrayó.
“No se le puede cobrar el medidor al usuario, a menos que sea una negligencia del mismo”, precisó Jirón, quien destacó que el robo de tapas de manjoles es otro delito que también ha aumentado “en un 500 por ciento este año”.
La ingeniera Leonor Castillo, supervisora del servicio de alcantarillado sanitario en Managua, Tipitapa y San Rafael del Sur, dijo que el robo de tapas de la red de drenaje deja una pérdida mensual de 63 mil córdobas, que salen del presupuesto de Enacal.
“Nosotros reponemos entre una y cuatro tapas cada semana. Cada tapa de metal cuesta mil 800 córdobas, y las de concreto cuestan 500, y se nos pierden unas 10 tapas de concreto cada semana y unas 12 de metal”, señaló Castillo.
Explicó que este delito también deja problemas secundarios para Enacal, pues el robo de tapas de manjoles ocasiona derrames de aguas negras cuando el hueco queda expuesto y permite que se introduzca cualquier residuo o la misma corriente pluvial, lo que ocasiona obstrucciones en la red de alcantarillado.
“Ahora, por las lluvias se nos reportan unas 50 obstrucciones diarias, y lo regular son unas 20”, dijo Castillo, quien estimó que el “50 por ciento del alcantarillado está en malas condiciones”.