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Histórica oportunidad para el empleo juvenil

• Educar y entrenar ya, para acceder a empleos de alta productividad • Organizaciones como Amnlae tomaron conciencia y están actuando • Dora Zeledón pone en práctica su compromiso con los derechos de la juventud

Ernesto Aburto

Si bien el problema del desempleo juvenil es terrible porque sume en la desesperanza al 22.8 por ciento de nuestra población (un poco más de un millón de habitantes), y la empuja hacia el despeñadero antisocial, en cambio, sería apocalíptico para nuestro futuro como nación no hacer algo en este momento por subsanar las deficiencias del sistema educativo para crear ocupaciones de alta productividad.
Es decir, capacitar a la juventud actual, mujeres y hombres, y también a los cien mil nuevos jóvenes que ingresan cada año al mercado laboral en busca de un buen empleo…que nunca encuentran.
Para esa fuerza de trabajo actual y emergente, lo que genera hasta ahora la economía de Nicaragua son, básicamente, una insuficiente cantidad de empleos precarios o informales, que requieren de baja calificación y son mal pagados.
El censo poblacional de 2005 revela que la tasa de nacimientos disminuye y que la población infantil menor de 15 años decrece al .19 % anual, mientras que la Población Económicamente Activa (PEA), la fuerza de trabajo potencial, crece rápidamente al 3 por ciento anual, muy por encima de la tasa de crecimiento global de la población, que se estima anualmente en un 1.7 %.
Decrecimiento de población infantil versus crecimiento acelerado de población laboral es, para muchos socioeconomistas y demógrafos, “una ventana de oportunidad” para asegurar mejores condiciones futuras mediante combinación de rápido crecimiento económico, drástica reducción de pobreza y aumento apreciable del bienestar de la población, tal como hicieron oportunamente los países del sudeste asiático para crecer mucho y vivir mejor.
Pero mientras las estadísticas educacionales proyectan un nivel bajísimo de escolaridad promedio de la fuerza de trabajo para las próximas décadas --tal como lo señalan investigadores sociales como Adolfo Acevedo y otros--, la disminución constante de población infantil prevé que, si desperdiciamos esta “ventana de oportunidad”, la cual no durará más de 15 años a partir de hoy, para un futuro cercano --para el 2050 o antes-- menos personas económicamente activas tendrán que alimentar en todos los sentidos a una población infantil, que siempre existirá, pero además, y eso es grave: A UNA CRECIENTE POBLACIÓN DE JUBILADOS EMPOBRECIDOS. Y entonces no habrá ninguna oportunidad para remediar las cosas.
Pero si se aprovecha esa “ventana” capacitando organizadamente al millón de jóvenes de 15 a 30 años para subsanar lo que les faltó de educación, y apostándolo todo a mejorar la educación pública para que el próximo millón salga mejor, entonces Nicaragua podrá ser habitable en el año 2050.
Esa “ventana de oportunidad” equivale a lo que el economista Adolfo Acevedo Vogl explica como el “bono demográfico”, que está representado por el rápido aumento en el porcentaje de la población que constituye la fuerza de trabajo, en comparación con el resto de la población “dependiente”.
Teóricamente –dice Acevedo- esto aumenta las posibilidades de reducir la pobreza, si esta creciente fuerza de trabajo fuera ocupada en empleos de alta productividad. Según un funcionario del Fondo de Población de Naciones Unidas (FNUAP), citado por Acevedo, “la oportunidad democráfica que se está abriendo es por única vez y por tiempo limitado. Pero si no se aprovecha ahora, la oportunidad se convertirá en catástrofe social por los altos niveles de desempleo, inseguridad ciudadana y migración masiva que sin duda se agudizaría.
Es precisamente para aprovechar esta “ventana de oportunidad” o “bono demográfico que, instituciones de la sociedad civil como el Movimiento de Mujeres “Luisa Amanda Espinoza” (Amnlae), avanzan con entusiasmo para crear alternativas para la juventud de Nicaragua y, consecuentemente, ponen en marcha acciones como el Programa Nacional de Desarrollo Integral de Adolescentes y Jóvenes, dentro del cual impulsan proyectos como el de “Capacitaciones Técnico Laborales para la promoción del Empleo y el Autoempleo Juvenil”. La presidenta de esta organización, licenciada y MBA Dora Zeledón, ha liderado estos esfuerzos que ayudan a poner en práctica su compromiso con los derechos de la juventud de Nicaragua. Siendo diputada nacional 1997-2001, fue autora de la Ley de Desarrollo Integral de la Juventud de Nicaragua hasta su aprobación por consenso en la Asamblea, proceso que incluyó realizar amplias consultas y acciones de coordinación con las organizaciones juveniles de Nicaragua, así como el desarrollo de la investigación “La juventud: entre el olvido y la esperanza”, que refleja el abandono en el que se encuentra la juventud en nuestro país, así como las propuestas de salida que dan l@s jóvenes.
Proyecto de Amnlae genera nuevas microempresarias
Capacitación y crédito
transformaron sus vidas
• Siguen sin empleo, pero ahora trabajan, ofrecen trabajo y ganan dinero
• Capacitación y formación de negocios también en las zonas rurales
• Salud sexual y reproductiva, con enfoque de género, son ejes transversales
Ernesto Aburto M.
Isabel Molina Gutiérrez y Rosa María Rodríguez no se conocen, pero tienen muchas cosas en común. Antes ninguna tenía empleo, ni forma de canalizar sus esfuerzos para ganar dinero, a pesar de haber recorrido incontables centros de trabajo, y de meter papeles por todos lados.
Ahora tampoco tienen empleo, pero en cambio están trabajando, generando empleos para otras personas, y produciendo ganancias para resolver sus necesidades y alimentar sus sueños de crecimiento personal y económico.
Tanto Isabel como Rosa María, en distintas ocasiones y lugares, fueron contactadas y atendidas por el proyecto “Capacitaciones técnico-laborales para la promoción del empleo y el autoempleo juvenil”, el cual forma parte del Programa Nacional de Desarrollo Integral de Adolescentes y Jóvenes.
Este programa que impulsa el Movimiento de Mujeres Nicaragüenses “Luisa Amanda Espinoza” (Amnlae) con auspicio del Reino de los Países Bajos (Holanda), logró durante el año 2006, convertir en pequeños empresarios capaces de diseñar y dirigir sus propios negocios, a 716 jóvenes de ambos sexos, tanto de las ciudades como del campo.
Enfoque de género, salud sexual y reproductiva
Además de lo económico, el programa de capacitación para la creación de microempresas juveniles tiene un alto enfoque de género y un componente importante de salud sexual y reproductiva, según explica la licenciada y Mba. Dora Odily Zeledón, Presidenta de Amnlae, y agrega que este trabajo está fortaleciendo la autoestima y la conciencia de las y los jóvenes sobre sus derechos integrales, y que la organización también se fortalece con redes de promotor@s y facilitador@s juveniles que trasmiten su visión y experiencias a las adultas.
Este proceso de aprendizaje intergeneracional fortalece la estrategia de la organización de involucrar decididamente a las jóvenes en los procesos de decisión en la organización, para ir creando las bases de los relevos generacionales a todos los niveles.
Isabel Molina, a sus veinte años de edad, tenía destrezas en corte y confección de vestidos para mujer. Ahora, tras capacitarse y recibir del programa un crédito de 500 dólares, compró dos máquinas nuevas, así como materia prima, y formó sociedad con su madrina Ana Mercedes Mejía, quien es una experta costurera de Ciudad Sandino, y que antes también poseía dos máquinas de coser.
Ahora, entre las dos, manejan un activo tallercito que da empleo a por lo menos tres costureras más, de la entrada a Ciudad Sandino cuatro cuadras abajo y dos al sur, frente al bar “El Chacalín”. En ese local confeccionan por encargo vestidos de boda y 15 años, así como uniformes para pequeños y medianos negocios, lo mismo que encargos individuales.
Rosa María Rodríguez, por su parte, después de capacitarse, también recibió un crédito similar al de Isabel Molina, que le permitió asociarse con la dueña de un pequeño Cyber Café ubicado en la calle principal de la Colonia Centroamérica, del Registro de la Propiedad media cuadra arriba, donde juntas manejan un comedor que, a pesar de su reciente instalación, ya sirve almuerzos para 60 empleados --la mayoría de la cercana delegación del INSS-- y para cuarenta comensales eventuales como abogados, gestores del Registro y hasta la señora que cronometra el itinerario de las rutas de buses.
Destrezas adquiridas
La capacitación que recibieron Isabel y Rosa María en Managua les permitió diseñar sus ideas de negocio propio, y también les proveyó capacidades para administrarlas mediante normas simples de control y distribución de ingresos, así como prácticas exitosas de mercadeo.
Grupos de veinte personas en cada uno de los 14 departamentos y dos regiones autónomas de Nicaragua también recibieron esta capacitación, mediante 34 facilitadores y facilitadoras en formulación de proyectos, bajo la coordinación docente y técnica de la firma Consultora Empresarial Centroamericana (Cecsa).
Esta empresa, presidida por el licenciado y MSC Freddy Cruz Cortez, diseña y ejecuta programas de formación microempresarial para jóvenes emprendedores bajo el método “Aprendo, Practico y Aplico” (EPA), que es altamente participativo en la modalidad de negocios.
Mientras tanto, en Amnlae el proceso de capacitación juvenil y formación de microempresas sigue adelante. “En esta modalidad también impulsamos pequeños proyectos de ganadería en los municipios de la ciudad de Matagalpa y Waslala”, declara la abogada Marta Reynosa, asesora de la Casa Nacional de Amnlae, organización de mujeres que cosechó resonantes logros en 2006.
Decenas de miles de beneficiados
Entre estos logros figuran la formación de 16 equipos de facilitadores y facilitadores, de dos personas cada uno, los que, con apoyo de las coordinadoras regionales y departamentales de Amnlae, organizaron a 370 adolescentes y jóvenes para la formación de los grupos meta, con los cuales se puso en marcha el actual proyecto de capacitación y de formación de microempresas.
Aparte del proyecto de generación de empleo juvenil ya descrito, se logró impartir procesos de capacitación en metodologías de investigación a 640 jóvenes que elaboraron 16 diagnósticos comunitarios. En temas de salud sexual y reproductiva, además, Amnlae capacitó a 17 mil 929 jóvenes, en tanto que otros y otras 25 mil 200 participaron en acciones de formación comunitaria.
Todo lo anterior arroja un total de 44,910 muchachos y muchachas participantes de las distintas capacitaciones --incluidos los 716 del proyecto de generación de empleo juvenil--, los cuales generan acciones beneficiosas para 178 mil 204 personas, habida cuenta de que cada una está inserta en un núcleo familiar promedio de cuatro personas.
Como botones de muestra para estas afirmaciones, es oportuno destacar algunas opiniones de Isabel Molina Gutiérrez y Rosa María Rodríguez, las jóvenes cuyos emprendimientos exitosos motivan toda esta historia.
Un programa “excelente”
Isabel, cuya labor de costura le permite ahora entregar de 20 a 25 vestidos de mujer por semana, para obtener un ingreso aproximado de 5 mil córdobas en ese mismo período, refiere que sin el programa de Amnlae le hubiera resultado muy difícil salir adelante, ya que en las actuales circunstancias del país, el empleo es casi inexistente para los jóvenes, y en los pocos empleos que se hallan, la falta de experiencia es como una puerta cerrada.
La capacitación de Amnlae -reconoce- “me enseñó a invertir bien el dinero. A sacarle el máximo provecho posible llevando los debidos controles y sabiendo vender el producto. Pero también --concluye-- a pagar puntualmente el apoyo financiero que hemos recibido”.
Varios kilómetros al suroriente de Managua, en su pequeño pero activo comedor de la colonia Centroamérica, Rosa María Rodríguez, quien se alegra de vender diariamente alrededor de cien platos a 30 córdobas cada uno, se declara asombrada por los rápidos resultados de un programa al que califica de “excelente”.
A cargo de cuatro empleadas a las que paga, además del salario, las prestaciones de ley y la afiliación al Seguro Social, Rosa María resume: “Estaba paralizada económicamente, y sin este apoyo no me hubiera podido mover”.
La licenciada y Mba Dora Zeledón señala que es precisamente por estos resultados positivos, así como por la imperiosa necesidad y demanda de apoyo adicional presentada por mujeres y hombres jóvenes de los 14 departamentos y las regiones autónomas del Atlántico Norte y Sur del país, donde se ha desarrollado este proyecto, que se está trabajado una nueva propuesta más amplia e integral para el período 2008-2010, con el convencimiento que no puede haber desarrollo sostenible en el país sin el desarrollo integral de la juventud nicaragüense con equidad de género y generacional.