Contacto END

Penitenciario cumple 27 años de ardua labor

* Un mil 500 reos celebran aniversario con misa campal junto a autoridades religiosas y del penal * 430 internos con enfermedades crónicas, pero reciben clases de carpintería, electricidad, soldadura y otros * Ocho de cada diez que salen en libertad no vuelven a esas instalaciones

Heberto Rodríguez

El Sistema Penitenciario Nacional (SPN) arriba hoy a su 27 aniversario y las autoridades de esta institución sostienen que a lo largo de estos años, sin muchos recursos económicos han logrado disminuir el nivel de reincidencia de los privados de libertad. “Más del 85 por ciento de los nuevos ingresos no regresan”, aseguró el director de Relaciones Públicas del Sistema Penitenciario, alcaide Oscar Molina.
Precisamente, en honor a esa labor, hoy se celebrará una misa campal en la que participaran funcionarios del penal, autoridades religiosas y unos mil 500 reos entre hombres y mujeres.
“En nuestros programas reeducativos nos auxiliamos de la labor eucarística de los diez mandamientos, la palabra de Dios en la Biblia. Es un trabajo que sí ha surtido efecto en cambiar la conducta de las personas.
Son 27 años de estar ejerciendo la labor de reeducación, de reinserción social para favorecer la seguridad ciudadana de este país, y devolver a la sociedad un producto diferente al que recibimos”, agregó Molina.
Las experiencias vividas por los funcionarios durante estos años han develado que cuando el privado de libertad ingresa, lo primero que expresa es su sed de venganza en contra de las personas que lo acusaron, el que le puso la pena, o suicidarse en el peor de los casos.
“Sin embargo, hay que hacer un trabajo con estas personas para levantar su autoestima y garantizar que cumplan la sanción que les han impuesto las autoridades judiciales, y que regresen a la sociedad de una manera diferente, a buscar cómo integrarse al trabajo, a la vida familiar; a ser útiles en la sociedad”, expresó Molina. Las oportunidades que brinda en cuanto a la educación, también ha contribuido a los logros alcanzados por esta institución.
“Nosotros tenemos hasta el bachillerato establecido desde hace rato, alfabetización, primaria, secundaria, y estamos abriendo en algunos penales el acceso a la universidad, bajo diferentes modalidades, ya sea a distancia o las posibilidades de integrar bajo custodia al postulante a la universidad”, explicó.
Sólo del penal de Tipitapa se han integrado cuatro reclusos a la universidad, mientras otros 430 internos no podrían hacerlo, pues presentan enfermedades crónicas. Además, existen programas de capacitación técnica, hay computadoras en casi todos los penales, y en la mayoría se imparten cursos de inglés, a parte de clases del bachillerato aplicado.
También realizan capacitación en algunos oficios como carpintería, electricidad, soldadura, entre otros. No obstante, la falta de recursos es evidente.
“Estos programas los financiamos con cooperación de los familiares, las iglesias y algunos ministerios. Con el programa “Yo sí puedo” como proyecto piloto, en 45 días alfabetizamos a 15 internos”, afirmó Molina.
Entre 200 y 250 privados de libertad aún no pueden leer, de un total de seis mil 70 reos distribuidos en nueve penales.
La percepción que hay sobre abusos dentro del Sistema Penitenciario, según el subalcaide Evenor Centeno, ha sido otro de los avances de la institución en estos años, ya que durante el ingreso de cada reo se hace la clasificación de la población penal.
“No es igual un privado de libertad que llegue en condición de prisión preventiva, a una persona que ya es multi reincidente y conoce las destrezas y habilidades dentro de la prisión.
Por tanto, ése va tener una movilidad un poco más controlada, un poco más restringida, aplicándole una condición de seguridad. Los ubicamos en etapas, y cada quien tiene un módulo”, manifestó Centeno.
Por su parte, la Directora de Recursos Humanos del Sistema Penitenciario Nacional, alcaide Nidia Rodríguez, destacó el hecho de que “en todos los penales de otros países se dan motines y hay un montón de muertos, y aquí nosotros no hemos visto eso, porque conversamos con los internos cuando tienen problemas.
Si ellos necesitan algo, se acercan a nosotros y siempre los escuchamos. El reo en el Sistema tiene la confianza para plantear algo”.
Rodríguez comenzó hace 27 años como secretaria del penal y ahora es miembro del Consejo de Dirección. Nadie más que ella ha sentido la falta de recursos.
“Lo más duro es la falta de presupuesto, y los salarios de los funcionarios son muy bajos. Son funcionarios que se dedican a la carrera y ponen todo su empeño.
Para estar aquí, en primer lugar, se tiene que tener vocación de servicio, y la hemos desarrollado en todos los funcionarios, y con la creación de la Ley 473, Ley de Régimen Penitenciario y Ejecución de Pena, se estableció la carrera penitenciaria”, concluyó.