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Oliver necesita ayuda

* Humilde familia de Río Coco lucha contra el cáncer que padece este joven

Yahoska Dávila

Oliver Waldiman Wilson Velásquez, de 18 años, originario de Waspam de Río Coco, sufre de cáncer en la sangre, enfermedad que inició causándole problemas en la boca, y ahora avanza lentamente hacia el cerebro, por eso solicita la ayuda de los amigos lectores, pues su familia carece de recursos para brindarle tratamiento.
Es una enfermedad que su padre, Freddy Mil Wilson Mitchel, le detectó cuando apenas tenía 11 años. “Presentaba sangrado de nariz y un bulto en la parte del cielo de la boca. Como allá en la zona no hay especialistas me lo trasladaron al Hospital Roberto Calderón, donde permaneció unos días. Luego lo trajeron para acá, al Lenín Fonseca”, dijo el señor.
Oliver tuvo su primera operación hace cinco años y comenzó la radioterapia, pues los médicos dijeron que se trataba de un tumor de sangre que le apareció en la boca, pero se le extendería al cerebro.
El muchacho perdió su mejilla izquierda debido a este problema que le avanza, y los galenos decidieron realizarle una segunda intervención, una cirugía plástica reconstructiva, la que luego se le infectó, al grado de poner su vida en peligro.
A pesar de todos estos riesgos, los doctores sugirieron una tercera operación en 2004, con la que creían haber terminado con la enfermedad maligna.
El señor asegura que estos años han sido una odisea, pues su único hijo sueña con llegar a ser un gran ingeniero y aprovechar el tiempo en los estudios. “Me angustia ver su entusiasmo por superarse, pues no desea ser un campesino, y siento el miedo que lo vaya a perder”, manifestó.
Actualmente, Oliver cursa su segundo año de secundaria, pues su enfermedad no lo ha dejado avanzar mucho. Muy seriamente habla acerca de que la clase que más le atrae y “me conquista el corazón y la razón es la matemática”.
Sin embargo, hace 23 días ingresó a la sala de cirugía de varones y se encuentra en la cama 9, con la esperanza de poder salir pronto para no perder sus últimos meses de clase, pero urge de una tomografía, cuyo costo es de 180 dólares y su padre no cuenta con los recursos para realizársela.
El señor Wilson es un campesino humilde que se dedica a la agricultura, pero dice que con los desbordes del Río Coco las cosechas se han perdido. “No contaba con mucho dinero cuando se enfermó Oliver, así que con todo lo que tenía (800 córdobas) me arriesgué a traerlo al hospital”, dijo.
“Pedí en el puerto que se compadecieran de mí y que nos trajeran en 500 córdobas, pues mi hijo estaba enfermo y necesitaría del resto del dinero. Estando aquí los doctores le pusieron una sonda por la que sólo puede pasar líquido, así que ocupé el resto para comprarle jugos, sopas y cosas diferentes a las que se dan en el hospital, para que se sintiera mejor”, explicó Wilson.
Los médicos le han dicho que el cáncer va evolucionando hacia el cerebro, por los nervios que conectan la boca y por eso necesita otra intervención. “Nosotros no contamos con los recursos, por eso no nos movemos al hospital, porque moverse significa tener dinero y nosotros no tenemos. Además, tenemos una niña de 13 años con convulsiones”, agregó.
Esta familia busca la solidaridad de los lectores y esperan cualquier donativo en las oficinas de EL NUEVO DIARIO o en este centro asistencial.