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La historia de un niño salvado por Aproquen


Colaboración

Jimmy Rosales es uno de los niños quemados más emblemáticos de casos atendidos por la Asociación Pro Niños Quemados de Nicaragua (Aproquen). Es originario de La Dalia, Matagalpa, donde vivía en una casita humilde con divisiones de biombos de cartón.
Era parte de una familia de seis hermanos. La mamá vendía ropa en la montaña y salía a cobrar a las comarcas, y todos los hijos quedaban en poder del papá, que trabajaba como ayudante de albañilería. Al acercarse la noche de un día de 1999, a escasos tres meses de cumplir sus tres años de vida, el padre los dejó dormidos y se fue a comprar a la pulpería.
Su casa no tenía luz eléctrica y se alumbraban con candelas. En un instante, al estar solos, la candela se cayó y los biombos se incendiaron en el cuarto donde estaban todos los niños dormidos. Bryan, de dos años, el hermano menor de Jimmy, murió calcinado. Carla, su hermana mayor, sacó a Jimmy con casi el 50 % de su cuerpo quemado.
Tenía quemados toda la cara, el cuello, los dos brazos, el pecho, parte de la nariz, las orejas y parte de sus muslos; además, perdió todos los dedos de sus manos… Jimmy estaba totalmente desfigurado y el diagnóstico médico era reservado. Su vida corría peligro. Sus quemaduras fueron de tercer grado, pero además profundas. Su hermana se quemó muy poco.
De La Dalia lo trasladaron al Hospital Regional de Matagalpa donde le aplicaron líquidos intravenosos. Llegó en una ambulancia al Hospital “Fernando Vélez Paiz”. La Dra. Ivette Icaza, Administradora de la Unidad de Quemados y Coordinadora de la Clínica de Ortesis de la Unidad de Quemados de Aproquen en la actualidad, tenía escasos cinco meses de trabajar en ese hospital.
A ella le correspondió, junto a otros médicos, atender a Jimmy esa tarde. En esa época en Nicaragua no existían las albúminas humanas, necesarias para que un quemado recupere sus líquidos, y sin ese medicamento Jimmy podía morir. Perdía líquidos y sus quemaduras se infectaban.
Jimmy estuvo en cuidados intensivos casi tres meses. Aproquen asumió todos los gastos para la reparación de la vivienda. Desde sus primeras atenciones para salvarle la vida, a Jimmy se le han practicado 67 cirugías. El proceso de injertos para sustituir su piel quemada fue complicado, puesto que no había espacio en su cuerpo para quitarle piel y practicar el injerto.
El Dr. Mario Lacayo le injertó la cara. Durante ese período Aproquen no contaba con todos los instrumentos necesarios que tiene hoy para atender estos casos. Jimmy empezó a contraerse producto de la falta de férulas y el crecimiento normal de su cuerpo.
El labio de Jimmy se pegó al pecho, producto de toda la contractura de su piel. Este momento coincide con la realización de la VIII Jornada Médico Quirúrgica que Aproquen organiza año con año, junto a Interplast, la organización de cirujanos plásticos más grande del mundo, radicada en los EU.
A esta jornada médica llega un gran cirujano, el Dr. Richard Zienowicz, como líder de esta misión, y le impacta el caso de Jimmy. En 2000, Zienowicz contacta al Dr. Robert Sheridan, eminente médico del Hospital Shriners de Boston, y se inicia con él una gran amistad y colaboración con Aproquen.
Su estadía de tres días sirvió para una exhaustiva valoración y para que Jimmy fuese atendido desde ese momento en el Hospital Shriners de Boston, apoyado siempre por Aproquen y gracias a los patrocinadores que han asumido los gastos de todos los viajes.
Primero American Air Line, a través de su programa Miles for kids, y en la actualidad Continental Air Line, gracias al gesto de solidaridad y responsabilidad social empresarial de su Director de País para Nicaragua y El Salvador, Sr. Rodolfo Sáenz, y la Sra. Gloria Callejas, representante de Ventas.
Aunque Aproquen en la actualidad cuenta con todos los medios técnicos médicos y especializados para atender a quemados agudos, graves y críticos, al tener una Unidad de Quemados, con su Unidad de Cuidados Intensivos, una Clínica de Ortesis donde se confeccionan las mallas compresivas, máscaras de Uvex y férulas y una Clínica de Rehabilitación, Jimmy sigue siendo atendido en el Hospital Shriners de Boston, porque es su política atender hasta los 21 años a los niños quemados que inician su tratamiento en este centro.