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Sarelys “vivió para contarnos el cuento”

* Se repone después de delicada cirugía, y ahora pide ayuda para su tratamiento * Personal médico conmovido con el caso de esta familia de Muelle de los Bueyes

Yahoska Dávila

En una delicada cirugía los médicos le extirparon dos libras de tumor de su cabeza, y la niña vivió para contarlo. Ahora se recupera en la cama seis de la Sala de Neurocirugía del Hospital “Antonio Lenín Fonseca”, donde pide ayuda para comprar el tratamiento que ahora necesita para aliviarse.
Es el caso de Sarelys Bravo Centeno, de 12 años, quien fue sometida a una operación la semana pasada para extraer esta masa maligna que no la dejaba en paz desde hace ocho años.
El médico Harvin Soza, quien atiende a la niña, dijo que “el tumor de Sarelys era gigantesco. El peso fue un poco más de dos libras y sospechamos que pueda ser resivivente, es decir, que vuelva a crecer”.
Soza explicó que la niña se encuentra en estado de salud delicado, pues expulsa líquido de su cabeza y la fiebre es constante e intensa, lo que hace sospechar que se trata de una infección o que el tumor se regenera.
Sarelys es originaria de Muelle de los Bueyes y es parte de un millón 200 mil niños que están fuera del sistema educativo, según cifras oficiales, pues las condiciones económicas de sus padres la han obligado a trabajar desde muy temprano y descuidar su futuro.
La niña sueña con la posibilidad de salir de su pueblo para ir a estudiar y convertirse en una profesional. “Deseo estudiar, sobre todo porque quiero servir de la mejor manera al Señor y predicar su palabra”, expresó la pequeña, quien se considera “creyente de la Iglesia de las Profecías”.
El doctor Soza tiene la esperanza de que esta niña se recupere pronto, pero la calentura no baja y mucho menos el fluido de la cabeza, “lo que hace suponer que hay una irrigación de la sangre y que puede haber otra cosa”, agregó.
Esta paciente urge una tomografía simple y contrastada, según Soza, para obtener un mejor diagnóstico y precisar el tratamiento que debe llevar en los próximos meses. En tanto, la niña permanece en cama con su espíritu optimista. Cree que habrá muchas personas dispuestas a ayudarla.
“Considero que las persona miran a los niños y tienen fe en ellos, y yo deseo que tengan fe en que yo pueda ser una persona que sirva a mi comunidad”, indicó.