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Cráneo y rostro se le deforman


Yahoska Dávila

María Auxiliadora Hernández García, de 12 años, es una de las niñas destacadas del Colegio Santa Rosa, habita en el barrio La Primavera, del puente Portezuelo 4 cuadras al lago, una arriba; segunda entrada, mano derecha. Lo que más le gusta es estudiar y piensa en llegar a ser una gran profesional. Ella enfrenta la enfermedad congénita del Síndrome de Crouzon.
Sus ilusiones nunca han sido opacadas por su enfermedad (Síndrome de Crouzon), la cual ha provocado que se desarrolle progresivamente malformaciones en su cráneo y provoque --estéticamente-- una apariencia anormal de su rostro. Esta enfermedad provoca el acortamiento del cráneo y abombamiento en su parte anterior (frente).
El diccionario ilustrado de términos médicos señala está enfermedad como un defecto congénito que se encuentra incluido en un amplio grupo de anomalías craneofaciales, entre las que se destaca la craneosinostosis (anomalías en el cráneo y los huesos de la cara).
“Esta enfermedad congénita se caracteriza por presentar cierre prematuro de las suturas craneales, malformaciones en el tercio medio de la cara, exoftalmos e hipertolerismo, proptosis y estrabismo, prognatismo mandibular relativo, y otras anormalidades asociadas como las anomalías que afectan las orejas”.
Su rostro de niña de 12 años provoca el desprecio de algunos compañeros de escuela que la miran como una niña “rara”.
En la lucha para que su hija no pase lo mismo que él sufrió --a causa de su enfermedad-- el señor Armando José Hernández ha gestionado ayuda a muchos organismos, entre ellos, al programa “Operación Sonrisa”, los que en algún momento le realizaron la primera intervención, siendo el procedimiento realizado un “avance fronto-orbital bilateral”.
Necesita segunda intervención
Con el crecimiento ha desarrollado una “oclusión clase III esqueletal”, por lo que necesita una segunda intervención para extraer placas y tornillos del cráneo; y posteriormente deberá de someterse a un procedimiento mayor para realizar una relación de corrección entre la mandíbula y el maxilar superior.
El costo de la operación no lo ha asumido la familia, sino que el doctor Armando Siu Bermúdez la ha hecho en un gesto de amor y compasión. “Él se ha dispuesto a ayudarnos, sin embargo, necesitamos de algunos materiales para esta segunda operación”, expresó Hernández.
Urge de costoso equipo
“La niña necesita una reconstrucción del tercio medio facial”, recomienda el doctor Siu, por lo que urge de un distractor óseo del tercio medio facial tipo Red, el cual tiene un valor aproximado a los 5 mil dólares. Hernández manifestó que ellos no cuentan con los recursos ni las posibilidades para comprárselo, por lo que apelan al amor y compresión de los lectores de EL NUEVO DIARIO.
“Yo sé que existe mucha gente buena que tiene el deseo de ayudar a otros, por eso me atrevo a solicitarles el apoyo”, dijo Hernández, quien antes se había dirigido al Despacho de la Primera Dama, “y por ser muy costoso no atendió a la solicitud”.
Hernández es un señor jubilado debido a su enfermedad, pues trabajó por varios años en la Parmalat, y ahora para contribuir al sustento de su familia vende mariscos por la mañana y pan de coco por la tarde. Su esposa es una trabajadora de la Zona Franca, que con mucho esfuerzo lo apoya. Cualquier ayuda, solicitó que la hicieran llegar a la oficinas centrales de EL NUEVO DIARIO o a su casa de habitación, o bien pueden llamar al celular 6311678.