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El Sida y el olvido de la prevención


El VIH-Sida se ha convertido en la epidemia más devastadora enfrentada por la humanidad, y lo más grave de este flagelo es que los jóvenes entre 14 y 24 años son las principales víctimas, por la falta de información y educación sexual.
Lo dramático es que gran parte de la población mundial parece ignorar la gravedad del problema y pasa por alto las recomendaciones para prevenir la transmisión de éste virus.
En su primera relación sexual, apenas uno de cada cuatro jóvenes –en su mayoría entre 14 y 18 años- usa preservativos y tan sólo el 17% lo sigue utilizando en posteriores encuentros. Esto sucede en países como Nicaragua, donde la edad a la que se inician las relaciones sexuales es cada vez más temprana -alrededor de los 13 años-, y en donde, quizás, más de la mitad de los adolescentes desconocen las formas apropiadas para protegerse del virus, afirmó Norman Gutiérrez Morgan, Director Ejecutivo del Centro para la Educación y Prevención del Sida (Cepresi).
La seguridad
En la medida en que pierden fuerza los mensajes sobre las prácticas sexuales y que los practicantes se llenan de confianza, la tasa de incidencia generalmente crece. La ausencia de programas efectivos en prevención y educación sexual agudizan más el problema, además la búsqueda de casos nuevos y la actualización de la base de datos a cargo del Gobierno, mediante el Ministerio de Salud de Nicaragua, así como las instituciones no gubernamentales que trabajan el tema, deberían imprimir fuerza para el fortalecimiento de estos programas.
En Nicaragua pareciera que tan solo se preocupan del tema quienes están de una u otra forma involucrados –personas afectadas, médicos y familiares de enfermos- y que el resto de la gente se ha hecho una especie de lavado de cerebro.
La población no ha logrado imponerse la realidad de que todas las personas, no importando el sexo, la edad, la clase social, opción sexual o la raza, pueden adquirir el virus. “Todas las personas que tienen una vida sexual activa, en especial quienes tienen relaciones sexuales en forma indiscriminada, con o sin protección, son susceptibles de contraer el virus”, dijo Gutiérrez Morgan.
Un estudio especializado revela que el 79.1% de los casos se produce por transmisión sexual, de los cuales el 36.7% corresponde a heterosexuales, el 27.5 % a homosexuales y el 14.8% a bisexuales.
Mantener relaciones sexuales con una pareja estable es, entonces, la primera recomendación para prevenir el VIH. “La mayoría desconoce que las secreciones derivadas de la excitación que precede al coito y la eyaculación son altamente peligrosas cuando no se utiliza un condón o no se usa correctamente ”, asegura Gutiérrez Morgan. ”No se puede descartar una herida en la piel y ningún preservativo garantiza el 100% de protección”.
La prueba
La poca importancia que se da a la práctica periódica de la prueba clínica para detectar el VIH es otra de las preocupaciones de los especialistas. Deben realizársela quienes tienen o han tenido relaciones sexuales con más de una persona. “La gente no toma en cuenta el pasado sexual del individuo /a con quien ha tenido o tiene relaciones sexuales y no se imagina que acostarse con una persona puede significar que lo podría estar haciendo con, al menos, cien a la vez”, indicó Aráuz. Mientras mayor es el número de portadores o portadoras, mayor el potencial de personas expuestas al riesgo.
Es ésta la razón que precisa la relevancia de la prueba, ya que cuanto más pronto sea descubierto el virus, menor será la carga viral y el paciente podría gozar de una mejor calidad de vida y serían mayores las posibilidades de sobrevivir y lograr los beneficios de los avances de la ciencia. El mejor instrumento para frenar la propagación del virus es la prueba para detectarlo, advirtió el Director Ejecutivo del Cepresi.
Aún no existe cura, porque no ha sido descubierto el mecanismo para atacar las células que mantienen en reposo al virus. No obstante, la supervivencia humana ha aumentado durante los últimos tiempos gracias a combinados de medicamentos y a estrategias que han reducido cerca del 50% los casos de muerte y el número de personas hospitalizadas a causa de la etapa SIDA.
La peor epidemia
Desde la identificación del virus han pasado 22 años. Se calcula, de entonces a hoy, que unos 70 millones de personas en el mundo han contraído la infección, 30 millones han fallecido y entre 600 y 700 casos nuevos aparecen diariamente, según la Organización de Naciones Unidas. Tales son las proporciones que el fenómeno no sólo constituye ya la cuarta causa de mortalidad en el mundo, sino que entre sus consecuencias está la drástica disminución de la mano de obra en los países más afectados.
Los últimos datos indican que en América Latina y El Caribe hay cerca de 5 millones adultos y niños con VIH. Nicaragua presume ser uno de los países menos afectados de la región centroamericana, pero las estadísticas oficiales esconden la realidad.
En este país, donde los promotores de la lucha contra el Sida y las organizaciones no gubernamentales no cuentan con el apoyo de las autoridades de la iglesia católica en la proyección del uso del condón como utensilio preventivo, se sabe que algunas personas han muerto en sus casas sin atención alguna, dijo Gutiérrez Morgan.
Y mientras el Ministerio de Salud no cuenta con las condiciones financieras para enfrentar el problema, diariamente se presentan dos casos nuevos... ¡el rancho sigue ardiendo! Es importante rescatar el trabajo que desempeñan las organizaciones no gubernamentales, quienes abordan a diferentes poblaciones priorizando algunas, entre las que se pueden mencionar a los adolescentes, jóvenes, homosexuales, trabajadoras comerciales del sexo, por tener características muy particulares y estar expuestos a situaciones de riesgo.
Otro grave problema es que aún no se reorientan fondos para combatir esta pandemia. “En Nicaragua, con el Proyecto Fondo Mundial, se supone se debe trabajar con las poblaciones más afectadas, sin embargo no se están destinando recursos económicos para hacerlo, invisivilizando totalmente a estas poblaciones, específicamente los homosexuales”, expresó Gutiérrez Morgan.
Tratar esta situación es de suma urgencia, reasignar presupuestos para la prevención del VIH con poblaciones en situaciones de vulnerabilidad debe convertirse en una prioridad para nuestras autoridades estatales y para las agencias de financiamiento, de lo contrario los índices seguirán elevándose y la pandemia cobrará más vidas humanas.