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Humilde pareja jinotegana busca ayuda en el “Lenín”

* Productor de 57 años reposa en cama junto a su esposa por una caída durante la cosecha * Verán pasar la Navidad y entrada de Año Nuevo esperando una resonancia magnética

Julio Ricardo Molina se ha rebuscado la vida desde joven como jornalero, pero en el trabajo diario tuvo la desdicha de caer de un árbol cuando cosechaba. Ahora busca recuperación en una cama del Hospital “Antonio Lenín Fonseca”, donde deberá celebrar la Navidad y recibir el Año Nuevo, pues la pobreza se ha convertido en su peor enemiga.
A sus 57 años, a don Julio le prestaban las tierras para producir y sacar dividendos con los dueños. Hace un mes, recogiendo la cosecha, se cayó de un árbol y quedó grave de salud. “Después de la caída lo llevamos de emergencia al Hospital de Jinotega, pasó 22 días, hasta que los médicos decidieron que fuera trasladado a este hospital”, relató María Estela Altamirano, compañera de vida de Molina.
Esta humilde pareja es originaria de Jinotega, de la Comarca Wale, en Santa María de Pantasma. Los médicos de esta zona les dijeron que don Julio necesitaba atención especializada, ya que el impacto fue demasiado fuerte y eso le provocó una afectación cervical.
Molina fue ingresado al “Lenín Fonseca” el 9 de diciembre, y hasta el momento no cuenta con los recursos necesarios para practicarse una resonancia magnética que recomendaron los médicos.
“Nosotros apenas estábamos recogiendo la cosecha, con la que compramos la comida para nosotros. No contamos con dinero y trabajamos la tierra a cambio de tener derecho a un porcentaje”, dijo Molina.
La situación que enfrenta Molina se tensiona cada día, pues los doctores no pueden proceder con el tratamiento ni la operación por falta de recursos. “Si en un tiempo determinado no realizamos este examen, nos despachan a la casa”, aseguró Altamirano.
“Nos preocupan los chigüines”
En medio de esta angustia en el hospital, ambos piensan sólo “en los cuatro chigüines que quedaron al cuidado de una sobrina”.
“Cuando nos dijeron que lo iban a trasladar, pensamos que se le iba a facilitar toda la atención porque nosotros somos una familia humilde, pero al examinarlo, el doctor nos dijo que teníamos que realizarles unos exámenes caros”, expresó Altamirano.
Sin embargo, el tiempo que ha pasado les ha hecho pensar que pasarán una Navidad sin sus hijos, pues como está la situación, no encuentran ningún apoyo. “Extrañamos a los chigüines, porque no sabemos cómo están. Tenemos bastante de no verlos”, manifestó la señora.
Acompañándose uno al otro en el hospital, recuerdan los buenos momentos que han pasado para disolver un poco la angustia. “A veces las cosechas eran tan buenas que ahorrábamos para darles unos gustitos a los niños, pero ante esta situación se encuentran desanimados, pues creen que perdieron la cosecha de chayotes y no tendrán más que anhelar algo para comer en Navidad”, dijeron.
Relataron que la situación en Jinotega no está muy buena, y se debe trabajar en cualquier ocupación para al menos garantizar el sustento. Esto último le preocupa mucho a don Julio, ya que el problema cervical le ha provocado una inmovilidad ligera.
“Nunca he dependido de nadie, desde joven trabajé para mantenerme y nunca pensé estar así, sin fuerzas”, expresó Molina. Según los médicos, este señor se encuentra delicado de salud y les preocupa la falta de los resultados de la resonancia magnética en la columna, algo que atrasa la cirugía por falta de recursos.
Explicaron que don Julio necesitará una unión cenicodorsal, una operación complicada. Esta familia solicita el apoyo de los lectores para completar este examen. Ellos se encuentran en la cama 17 de la Sala de Neurocirugía. Cualquier ayuda pueden enviarla a este centro o a las oficinas de EL NUEVO DIARIO.