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Estesa ganó el juicio de “agresión y robo”

* Iban a cortarle el cable por vender señal y amenazó a trabajadores con pistola en mano * Pero en los juzgados pidió disculpas y prometió pagar todos los daños ocasionados * “No queremos enjuiciar a nadie, pero que quede de experiencia”, dijeron empresarios

Lizbeth García

Un arreglo amistoso ayer puso fin al juicio que la Fiscalía y la empresa de televisión por cable Estesa, impulsaron en el Juzgado Segundo Local Penal de Managua, en contra de Carlos José Álvarez Castro, por haber amenazado con una pistola a una cuadrilla de trabajadores que se disponía a cortarle el servicio, pues estaba vendiendo señal ilegalmente a otro vecino.
En el acta del acuerdo avalado por el fiscal Enrique Sándigo, el acusado reconoció su error, se retractó de todo lo que dijo, prometió no volver a amenazar a los empleados de Estesa cuando se realice una inspección, y prometió pagar un mil 500 córdobas a la empresa por los daños que ocasionó.
A cambio, los funcionarios de Estaciones Terrenas de Satélite S.A. (Estesa) se comprometieron a reconectar de inmediato el servicio de televisión por cable en la vivienda de doña Kenia María Lacayo, quien aparece como cliente de la empresa, pero a raíz del incidente que protagonizó su marido el seis de agosto pasado, se quedó sin señal.
Relatando lo ocurrido ese día, Carlos Álvarez confesó que le puso una pistola en la cabeza a un empleado de Estesa y botó a otro de la escalera. Desde entonces, la empresa suspendió el servicio en esta vivienda, ubicada 220 varas al norte de la Texaco Guanacaste.
“Es un buen acuerdo”, dijeron el abogado de Estesa, Oscar Pérez Carmona, y Edgar Antonio Amador, responsable de la unidad de conexiones no autorizadas. Ambos relataron que casos similares tienen lugar a diario, lo que ocasiona pérdidas económicas.
Amador explicó que la política de la empresa no es perjudicar a nadie, sino hacerle ver a sus abonados que cuando suscriben un contrato con Estesa, pueden ampliar la red del cable a otros televisores de la misma vivienda, pero se comprometen a no “pasarle” señal a sus vecinos.
“Mejor dicho, la política de la empresa es llevarles el mejor servicio y no dañar a nadie”, recalcó Amador, al informar que en este momento Estesa tiene unos 50 mil clientes, pero desgraciadamente en los últimos seis u ocho meses también ha aumentado el número de conexiones ilegales.
Estesa realiza entre cien y 125 inspecciones diarias. De esa cantidad, entre el 20 y 30 por ciento “salen pegados” al descubrirse que están conectados ilegalmente o venden ilegalmente señal a otras personas, informó.
De cada cien clientes de Estesa, diez o quince venden señal de forma ilegal, confirmó Amador. Lo que más daño ocasiona a la compañía es la persona que se pega ilegalmente al cable, pinchándolo con una aguja o que lo “raja” con una navaja para luego hacer la conexión.
Las conexiones ilegales son descubiertas cuando el usuario legal reporta a la compañía que la señal no le está llegando bien, y las cuadrillas hacen su inspección. No existen datos sobre la cantidad de conexiones ilegales, pero se sabe que hay personas que tienen hasta seis o siete “clientes”, a quienes les cobran cien córdobas por pasarle señal.
Amador precisó que Estesa cobra entre 250 y 270 córdobas mensuales por este servicio, y muy pocas personas han sido enjuiciadas por el robo de señal. Carmona concluyó diciendo que la enseñanza que deja todo esto es que hay que retomar la cultura de pago y tener sólo los servicios que uno puede pagar.