Ciencia

El arma secreta de las tarántulas

Científicos alemanes descubrieron que las tarántulas secretan una seda pegajosa con sus patas para adherirse a superficies lisas.

Un grupo de científicos alemanes del Instituto Max Planck de Investigación de Metales en Stuttgart descubrió que las tarántulas, los arácnidos más temidos, poseen un sus patas un “arma secreta” que les permite adherirse a cualquier tipo de superficies. El mecanismo consiste en estructuras microscópicas en forma de boquilla, que segregan un filamento viscoso y parecido a la seda.
Hasta ahora se sabía que las arañas disponen de dos mecanismos que les permiten la extraordinaria capacidad de caminar cabeza abajo o de adherirse a superficies verticales y pulidas. Uno de ellos es el uso de miles de pelos minúsculos que generan lazos eléctricos, conocidos como fuerzas de Van der Waals, con la superficie. Otro es el uso de tenazas diminutas que se afianzan a las superficies rugosas.
Pero el equipo alemán descubrió este tercer mecanismo, realizando su investigación con tarántulas cebra (Aphonopelma seemanni) de Costa Rica, a las que hicieron caminar sobre una superficie vertical de vidrio pulido. Al subir, los arácnidos utilizaron sus tenazas para lograr sostenerse. Al bajar, produjeron fibras de entre 0,2 y 1,0 micrómetros de diámetro con cada una de sus ocho patas, que se adhirieron al vidrio evitándoles resbalar y caer.
El equipo alemán, dirigido por Stanislav Gorb en el Grupo de Biomateriales Evolutivos del instituto, dijo que el nuevo descubrimiento plantea preguntas sobre el pasado evolutivo de las arañas. Los arácnidos tienen también una bolsa abdominal, la hilera, con la que producen la seda para hacer telarañas. Según Gorb, las arañas podrían haber comenzado a hacer seda con las patas antes de comenzar a hacerla con la hilera, pues esto podría haber asegurado su supervivencia al evitar caídas mortales.
El próximo paso será realizar un análisis genético de las proteínas de la seda de las patas para compararla a las de la seda de la hilera. La seda de las arañas es estudiada con atención por químicos industriales, ansiosos por conseguir una copia sintética que imite su fuerza y resistencia. El artículo del equipo dirigido por Gorb aparecerá en la revista “Nature” esta semana.