Buena Onda

¡OJO! Que tu party no sea un fiasco


Javier Poveda

Llegó el fin de semana y todo lo que querés es pasarla bien en algún lugar entre amigos. Fue una semana pesada. Terminaste las tareas y por fin vas a descansar de ese profe que te cae tan pesado.
Ya el cuadro está rayado. Al caer la noche querés salir y descargar el estrés sobre la pista y si estás de suerte quizá te topés con el chico o la chica que te late.
Glamour, perfume y ganas de pasarla bien no faltan. Entrás a la disco luciendo tu mejor look y en eso ¡zas! tus sandalias se revientan. Te querés morir, es una pesadilla que en las noches de disco se convierte en el martirio de muchas, como le sucedió a Francisca Altamirano. “Me pasó. Fue el peor día de mi vida. Mi súper amiga está de cumple y me rogó para que fuera esa noche a su fiesta. Tenía otras opciones de zapatos, pero yo quería usar sandalias estilo gladiadoras. Todo iba nice hasta que en un movimiento sexy con mi canción favorita, sentí que mi sandalia estaba floja. ¡Se había reventado! Y lo peor es que no tenía solución. Con toda la pena del mundo tuve que regresarme a mi casa con la idea de cambiarme, pero después no volví a la fiesta”.

El transporte
Llegar a la disco en tu auto propio es cool. No hay límites de horas y podés correr a la velocidad que se te antoje, pero, ¿qué pasa si el auto es de mamá? Siempre hay condiciones. “Me porté bien toda la semana para que mi mamá me prestara su carro un sábado. Finalmente dijo que sí. Y ya saben, me dijo que con cuidado, que no tome mucho, que lo cuide, bla bla… Mis amigos y yo nos fiamos de la seguridad privada que hay en las discos”, nos contó Edward Díaz. “El ambiente estaba súper y nos excedimos unas dos horas. No tomamos mucho, pero entre amigos la pasamos genial bailando, molestando. Cuando me fijé en la hora fuimos al parqueo y voy viendo los espejos laterales quebrados. El auto estaba golpeado y de remate vomitado. En ese momento solo me imaginé las manos de mi mamá torciendo mi cuello”

¡Taxi!
Y si nos queremos salvar de ese tremendo sermón que nos espera en casa, una opción más común es usar taxi. Pero, como sabemos, últimamente no es muy confiable andar a altas horas de la noche, por la poca seguridad. “Eran como las tres de la mañana cuando estábamos saliendo de la disco y siempre afuera hay varios taxistas. Mis amigos y yo habíamos tomado pero estábamos lúcidos y estábamos buscando uno que nos llevara a los tres en precio económico. Un señor nos dijo 80 córdobas y no nos pareció. Entonces cotizamos como a cuatro taxis y llegó uno y nos dijo que nos llevaba a 15 cada uno y ese precio lo vimos como una ganga. En nuestra onda jamás pensamos mal y el taxista al tomar la ruta iba muy lento o tomaba ciertos atajos. Y puso la radio muy alta. Nos miraba mucho por el retrovisor y fue hasta entonces que nos dimos cuenta de sus intenciones. Como era de esperarse, nos robó los teléfonos, el dinero, el reloj y tipo 4 de la mañana estábamos en una zona súper alejada y sin un peso. ¡Lo barato nos salió muy caro!

Toma en cuenta
Si te gusta mucho bailar es importante escoger un buen calzado. Ni tacones muy altos ni muy finos. Escogé unos que no te hagan quedar mal.
Hay días en los que los parqueos de las disco están full. Tomá en cuenta esos días y procurá escoger un lugar cerca del vigilante que cuida los vehículos. No lo dejés muy alejado de la vista o de la disco.
Afortunadamente hay servicios de taxi privado. Cuesta un poco más, pero al menos tenés un viaje seguro. Hay grupos de amigos que anotan las placas o que escogen a los taxistas que se ven muy mayor, “por cualquier cosa”
Es común perder las llaves. Si son del carro, peor. Más de una chica del grupo andará bolso, asegúrate de guardarlas y no tenerlas en la mano.
Es importante andar saldo en tu cel. Si te pasa algo a vos o a uno de tus amigos, podrás llamar.