Buena Onda

Una chavala con vocación de maestra

Desde hace cuatro meses, Jessica entró al mundo de la docencia sin que estuviese en sus planes, aunque enseñar siempre fue algo natural para ella

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A sus tan sólo 20 años, Jessica Tapia, una chavala granadina, a punto de egresar y graduarse de su carrera de Comunicación Social con mención en Relaciones Públicas en la UCA, es maestra en una universidad de su ciudad de origen.
Desde hace casi cuatro meses, Jessica entró al mundo de la docencia sin que estuviese en sus planes. Todo sucedió cuando, el que fuera su profesor durante casi toda la mención de su carrera, llegó a su casa a proponerle que lo sustituyera como maestra de Periodismo en el turno sabatino de la Universidad Hispanoamericana de Granada.
“Él llegó y me dijo que había pensado en mí porque yo había sido buena alumna durante la carrera y que además le gustaba la manera en que yo exponía y abordaba los temas en clases. En ese momento aunque me sentí halagada y eso me gustó, dudé un poco, porque no me sentía realmente capacitada, es decir, no sabía nada de pedagogía. Sin embargo, al día siguiente lo llamé y le dije que aceptaba. Luego me llamó el director de la universidad para entrevistarme y al día siguiente ya estaba dando clases”, nos cuenta Jessica.

B.O.: ¿Alguna vez imaginaste ser profesora?
J.T.: No, nunca, pero creo que de hecho siempre tuve la vocación, porque cuando estaba en el colegio les daba clases de matemática, física y química por las tardes a mis compañeras y a otras alumnas de otros años, y en más de una ocasión hasta me pagaron.
B.O.: A ver, ¿qué tal el primer día de clases como maestra universitaria?
J.T.: El primer día fue súper divertido, porque llegué al aula un poco antes de la hora de la clase, me senté en el escritorio y miré a varios estudiantes asomándose por las ventanas, pero no entraban. Cuando vi que había pasado media hora y nadie entraba, fui a la Secretaría Académica a preguntar qué pasaba con mis alumnos y me dijeron que eran esos muchachos. Ellos se quedaron asustados al verme, porque creían que era una estudiante nueva y yo me asusté al ver que la mayoría eran mayores que yo.
B.O.: ¿Y cómo te los ganaste?
J.T.: Bueno, no fue tan fácil, porque desde el primer día me pusieron a prueba. Algunos de ellos ya tienen rato de trabajar en algún medio y me hacían preguntas retadoras para ver si yo sabía sobre el tema. Ya cuando vieron que sí sabía, poco a poco me fui ganando su respeto.
B.O.: ¿Qué ha sido lo más difícil de ser maestra?
J.T.: Creo que hacer el syllabus, porque yo no sabía si la forma en que planificaba dar mis clases era la más adecuada, pero me ha resultado. Mi mayor asombro fue que en la evaluación de los maestros salí súper bien y después me contrataron como maestra horario.
B.O.: Para finalizar, ¿qué es lo mejor de ser una maestra tan joven?
J.T.: Bueno, aparte de la satisfacción personal de transmitir mis conocimientos, al mismo tiempo yo los estoy afianzando. También me emociona que hay muchas ofertas de becas para maestros, y posteriormente pienso aplicar a una para estudiar Asesoría de Imagen.

* Más sobre Jessica:
-Fue presidenta de su colegio (Teresiano de Granada) en su año de bachillerato (2002).
-Es Vicepresidenta del Club Rotaract de Granada.
-Trabaja medio tiempo en un negocio familiar.
-Le gusta mucho salir los fines de semana con sus amigos a las discos.
-Uno de los ámbitos de su carrera que más le apasiona es la publicidad.
-Considera que sus mejores cualidades son ser amistosa, confiable y sensible.
-Asegura que sus peores defectos son ser impulsiva y muy perfeccionista.
-Le tiene miedo a las inyecciones y fobia a los puentes.