Buena Onda

El centauro

El personaje general de los centauros es el de seres salvajes, sin leyes ni hospitalidad, esclavos de las pasiones animales

En la mitología griega, los centauros eran una raza de seres con cabeza y el torso de humano y cuerpo de caballo.
Su nombre en griego es Κενταυρος, Kentauros, o “matador de toros”, conocido también como “cien fuertes”, en plural Κενταυρι Kentauri; en latín Centaurus/Centauro.
La leyenda
Las leyendas cuentan que vivían en las montañas de Tesalia y eran hijos de Ixión y Néfele, la nube de lluvia. Alternativamente, se les consideraba hijos de Kentauros (el hijo de Ixión y Néfele) y de algunas yeguas magnesias, o de Apolo y Hebe.
Se dice que Ixión planeaba mantener relaciones sexuales con Hera, pero Zeus, su esposo, lo evitó moldeando una nube con la forma de Hera. Puesto que Ixión es normalmente considerado el ancestro de los centauros, puede hacerse referencia a ellos poéticamente como Ixiónidas.
Los centauros son muy conocidos por la lucha que mantuvieron con los lapitas, provocada por su intento de raptar a Hipodamía el día de su boda con Pirítoo, rey de los lapitas y también hijo de Ixión. La riña entre estos primos es una metáfora del conflicto entre los bajos instintos y el comportamiento civilizado en la humanidad.
Teseo, héroe y fundador de ciudades que estaba presente en ese momento, inclinó la balanza del lado del orden correcto de las cosas y ayudó a Pirítoo. Los centauros huyeron. Escenas de la batalla entre los lapitas y los centauros fueron esculpidas en bajorrelieves en el friso del Partenón, que estaba dedicado a la sabia Atenea.
La representación del salvajismo
Como la Titanomaquia, la derrota de los Titanes por los dioses olímpicos, las contiendas con los centauros representan la lucha entre la civilización y el barbarismo.
La personalidad general de los centauros es el de seres salvajes, sin leyes ni hospitalidad, esclavos de las pasiones animales. Dos excepciones a esta regla son Folo y Quirón, que expresaban su «buena» naturaleza siendo centauros sabios y amables.
Entre los centauros, el tercero con una identidad individual es Neso. El episodio mitológico del centauro Neso raptando a Deyanira, la prometida de Heracles, también proporcionó a Giambologna (1529-1608), un escultor flamenco que trabajó en Italia, espléndidas oportunidades de concebir composiciones con dos formas en violenta interacción. Giambologna realizó varias versiones de Neso raptando a Deyanira, representados por los ejemplos conservados en diversos museos.
Su imagen
En antiguas vasijas pintadas áticas los centauros eran representados como seres humanos de frente, con el cuerpo y las patas traseras de un caballo sujetas a la espalda. Posteriormente, fueron hombres sólo hasta la cintura. La batalla con los la pitas y la aventura de Heracles con Folo son temas favoritos del arte griego.
Muchas leyendas sobre los centauros sostienen que son criaturas muy inconstantes, que miran con frecuencia al cielo para determinar sus destinos. Son grandes astrólogos y muy aficionados a la adivinación.

Teorías sobre su origen
El antropólogo de salón y escritor Robert Graves especuló con que los centauros de la mitología griega fueran una reminiscencia de una secta prehelénica que considerase al caballo un tótem. Una teoría parecida aparece en El toro del mar, de Mary Renault.
Otras fuentes especulan con la idea de que los centauros provienen de la primera reacción de una cultura que no conociese la equitación, como el mundo egeo minoico, hacia los nómadas que sí montaban a caballo. La teoría señala que tales jinetes parecerían mitad hombres mitad caballos. La cultura que doma y monta caballos surgió primero en las estepas del sur de Asia Central, quizá aproximadamente en la actual Kazajstán.
Tomado de wikipedia.org