Buena Onda

Los espías psíquicos

No cabe duda de que el hombre modela sus actos en función de sus creencias, y quien pueda modelar las creencias de un colectivo modelará sus comportamientos

Según los documentos desclasificados por la CIA, en muchos conflictos bélicos los analistas de inteligencia americanos han sabido utilizar las creencias y supersticiones del enemigo para desestabilizar sus tropas.
Desde desangrar a los cadáveres enemigos con dos incisiones en el cuello, para hacer alentar las supersticiones sobre vampiros en el Congo, a helicópteros emitiendo por potentes altavoces todo tipo de alaridos y rugidos que inspirasen el terror a los monstruos legendarios entre los rebeldes de Corea o Vietnam. En la guerra todo vale, y las técnicas de terror sicológico son un arma más.
En Cuba
Sin duda Cuba ha sido el mejor escenario para esas técnicas de guerra sicológica. El dos de febrero de 1962 el Pentágono autorizó el desarrollo de hasta 12 operaciones de guerra sicológica, a cual más sorprendente.
Desde bombardear La Habana con billetes de avión gratuitos con destinos a México y Caracas, hasta difundir fotografías pornográficas mostrando a Castro con mujeres extranjeras en salas rebosantes de comida y lujo consumista.
Sin duda, la operación más insólita consistió en proyectar sobre el malecón de La Habana, en abril de 1982, una imagen de la Virgen de Regla, con objeto de desestabilizar el ateísmo político del régimen castrista. Según los testimonios que hemos podido recoger en La Habana, Guanabo y Trinidad, el experimento sicológico de los americanos tuvo excelentes resultados.
Pero el servicio secreto cubano aprendió la lección y ha sabido sacar partido a las técnicas de guerra sicológica, es decir, a las creencias. En entrevistas a santeros y videntes cubanos que, reclutados por el servicio de inteligencia castrista, tienen la misión de obtener información confidencial de sus consultantes más importantes.
Santeros
Y es que Castro se dio cuenta de que, además de las gineteras (prostitutas) que trabajan ya para su servicio, los santeros podían ser otra fuente de información valiosa, ya que los políticos, banqueros, o militares extranjeros que acuden a Cuba en busca de sexo fácil, suelen acudir también al brujo o babalao al que confían secretos e intimidades que posteriormente pueden ser utilizadas como elemento de presión o chantaje en sus países de origen.
En realidad el espionaje cubano, notablemente influenciado por la KGB, había intentado reproducir los programas de visión remota utilizando los supuestos poderes de los santeros, como los soviéticos habían hecho con los psíquicos de la Academia de Ciencias de Moscú, pero esa información resulta mucho menos contrastable y útil que las confesiones que un político homosexual, por ejemplo, pueda hacer a su vidente de confianza.
Crisis de creencias tradicionales
Al fin y al cabo, en este milenio, la crisis de las creencias tradicionales ha convertido a los videntes en los nuevos confesores, y en cuántas ocasiones las agencias de espionaje han sentido la tentación de pinchar los confesionarios a los que acuden relevantes personajes de la política internacional.
No cabe duda de que el hombre modela sus actos en función de sus creencias. Así ha ocurrido durante los últimos 2000 años. Por tanto, quien pueda modelar las creencias de un colectivo modelará sus comportamientos.
Tal vez por eso numerosos servicios secretos han incluido, en sus proyectos de guerra sicológica, la experimentación del comportamiento social a través de todo tipo de sectas y grupos de creencias.
Tomado de www.mundomisterioso.com