Buena Onda

Mi primera multa de tránsito

¡Ojo! “Siempre mantuve el conteo de lo que tomaba, pero medio seco, con una cervecita en el pecho y mi novia privada en el asiento de atrás, imagínense lo que pasó”

“Aló, ¿señora Bonilla? Buenas noches, le estamos llamando de parte de su hijo René Bonilla. En este momento su hijo está retenido provisionalmente en la garita policial del kilómetro 14, entrada a Ticuantepe, a esperas de que lo venga a recoger”. Con esa llamada notificaron a mis padres que me habían aplicado mi primera multa de tránsito.
Les voy a ser sinceros, esa noche sí me eché mis traguitos, no les ‘vua’ mentir. Pero no fueron tantos. Sí, sí fuimos a un cumpleaños, pero conste: yo siempre cuento lo que tomo.
Fiesta de traje
La fiesta era de traje en la casa del festejado. Pasé temprano trayendo a mi chavala y a un “broder” mío. Paramos en la gasolinera por provisiones, botanas, hielo, y nos fuimos a la fiesta. El cumpleañero celebraba 21 años y convenció a sus ‘viejos’ de que le prestaran el “chante”, y eso tomando en cuenta la fama de guerrillero del bacanal que se ganó a pulso en San Juan del Sur el año pasado. Cada uno sabe qué hijos tiene.
¿Que cuánto tenía yo de manejar? Mmm… tengo como un año y pico de tener licencia, pero manejo desde hace dos años. El carro me lo prestan para ir a la universidad, y a veces para la noche, pero cuando les da la gana a mis papás. ¿Qué le voy a hacer si soy mantenido?
Como les decía, llegamos a la casa de la fiesta, una quinta subiendo Carretera a Masaya, pasando Ticuantepe. La casa estaba a pedir de boca, con su “piscina”, el patio enorme, sin vecinos, un buen equipo de sonido con la música a todo volumen, un buen DJ y sin vecinos que se quejen. Rico la pasamos, cenamos caballo bayo, se armó el desmadre, nos tiraron a la piscina, a mi chavala le “esprayaron” el pelo en cerveza, no es jugando, si hasta repartieron tequila, jelly shots, body shots, de todo pasó ahí, mi “broder” agarró con una maje; pero ojo, siempre mantuve el conteo de lo que tomaba.
Ya llegando las tres de la mañana el cumpleañeros arma la pelota para regresar a Managua y terminar la noche. Busco a mi gente y encuentro que mi chavala se estaba quedando dormida en una silla, así que “a huevo” tenía que pasarla dejando por su casa antes de armar más locuras. Mi “broder” ya en el calor de la fiesta se fue con la chavala que conoció, por lo que me tenía que ir sólo con mi novia, para dejarla antes.