Buena Onda

¡Se fue la luz!

Aunque se han reducido estos “mata bacanal”, en algunos lugares continúan afectándonos

buenaonda@bacanalnica.com
Cada semana, tu suplemento Buena Onda te reporta lo último de la moda, los bacanales y el faranduleo. Esta semana no es la excepción, porque ahora te venimos a hablar de la canteada de moda del país: los apagones.
Así los apagones te pueden pasar de noche o de día, mientras duermes o mientras bacanaleas. De pronto te quedas sin televisión, microondas, tostadora, refrigeradora, Internet, computadora, ¡TODO!
Para los que se tiran la novela o los cyber-adictos, el momento en que se va la luz es anuncio de una gran angustia por saber cómo acaba el episodio de esa noche o de terminar de chatear por el Messenger con sus 18 contactos (todos vecinos o compañeros de clases).
Obligados a platicar
Ya que hay que dejar el sillón de la TV o computadora, nos vemos obligados a reunirnos con la familia en la sala a “platicar”. Los papas aprovechan para actualizarse de las cosas que andamos haciendo, que con quien andamos jalando, que si no te haz cambiado de carrera, para verte la cara y comprobar que seguís viviendo en la casa.
Si tienes un tío o abuelo, es fijo que empiece a contar cuentos de miedo, pero sólo cuando es de noche. Lo malo de eso es que siempre está el niño menor que luego no puede dormir del miedo y se llega a arrimar donde los papás o hermanos mayores.
De día tenés más opciones: “Ta la cancha de básquet, ir a caminar, hacer ‘la visita’ desde temprano, ponerse a leer, estudiar (dicen que es bueno), arreglar la casa o al menos el cuarto de uno”.
Hasta que se muera la batería
Si tienes complejo de ermitaño y no querés ponerte a platicar, te puedes volar los minutos del celular enviando mensajitos de texto hasta que te quedés sin saldo o sin batería. El rigio lo seguís pegándote al Gameboy, PSP o “nintendo” de bolsillo que tengás a mano, hasta que se le muera la batería, y por último, te desquitas con el iPod o reproductor de mp3s… hasta que se muera la batería.
Si el tedio se te hace muy grande, podés jugar solitario, pero con naipes de verdad, no como el “Solitario” de la computadora. Lo bueno es que en solitario de verdad es más fácil hacer trampa. Si te da la dormilona, pensala dos veces, porque sin luz no hay aire acondicionado ni abanicos para salvarte del calorazo que se viene.
Cuando ya de plano uno ya se aburrió de la casa, no queda de otra que buscar qué hacer en la calle, pero ponete “chiva” de que en la oscurana no te conviertan en titular de noticiero de sucesos. Vas donde los “broderes” y arman la gira. Esperan que venga la luz, se ponen a platicar en la acera, lo que sea para matar el rato. En lo que viene la luz podés ir al bar donde iniciar una noche de cervezas, el problema es que las amarguitas estén gloriosamente calientes. Ni siquiera tibias, sino calientes como Alka-seltzer. Pero ya, ni modo, te las tomas así.
Los peores lugares sin luz
Si creíste que estar en casa y sin luz es terrible, aún falta cuando estás fuera.
En el bar o la disco
De antemano hay que saber que ninguna disco tiene planta eléctrica para seguir el bacanal. El aire acondicionado, si lo hubiese, se detiene. La nevera sólo mantendrá heladas las cervezas una media hora más a lo mucho, y cero música. El silencio impuesto a los equipos de sonido es reemplazado por el relajo de gente aprovechando la oscurana para intentar irse sin pagar, tratar de pedir los últimos tragos y de cuidar que a la salida no se los gane un coyote. Lo mejor es esperar que se vacíe un poco el bar y luego buscar camino.
En el cine
Rezando a Dios que la sala de cine tenga planta, la película se detendrá al menos un ratito. En ese ratito podés estirarte, ir al baño, comprar más palomitas, y regresar a la película (si y sólo si el cine tiene planta).
En el “pegue”
Ideay! No podés usar la computadora, se van todas las luces, se apaga el aire, y para variar, no hay planta. Ni modo, a sudar a lo loco.
En el colegio o universidad
A menos que el “profe” de tu clase use proyector, computadoras o el aula tenga aire acondicionado, mentira que te vayas a poder saltar las clases. Así que no busqués excusas para faltar.
Mientras duermes
Estás bien en el quinto sueño, y de pronto, se va la luz. Obviamente no te das cuenta, “tas” dormido. Luego te despiertas sudando y vas al baño a echarte un poco de agua en la cara para refrescarte, abrís la paja y, “SORPRESA”, también se fue el agua.