Buena Onda

¡Vamos a la gasolinera!

Aunque no sean de lo más elegantes, definitivamente, para continuar el bacanal las gasolineras con tiendas incluidas representan una solución

El exitazo requemadísimo de Daddy Yankee, “Gasolina”, quizás fue tomado muy en serio por algunos. Esta es la crónica de las fiestas de gasolinera (Dame más gasolina).
Todos sabemos lo difícil que es conseguir buenos bares o discos para ir a pasar un buen rato. Para esto se combinan muchas cosas: los bares son caros, las discotecas no tienen parqueos tan grandes, después de cierta hora cierran caja, los meseros jamás traen lo que uno ordena. Precisamente, a esto las gasolineras con tiendas incluidas representan una solución, aunque no sea la más “elegante”.
Las gasolineras tienen precios más baratos que cualquier bar. Sus parqueos son enormes e incluso algunas tienen hasta área verde. No hay meseros, pero como es uno quien compra uno siempre compra lo que quiere. Funcionan 24 horas. Son gasolineras, así que siempre hay combustible para el carro y / o pasan suficientes taxis. Son espacios al aire libre siempre iluminados. Venden comida rápida a cualquier hora.
Todas esas ventajas fueron hechas para que las gasolineras fueran espacios más cómodos para conductores y pasajeros, pero no es raro encontrar en los parqueos de estos lugares, luego de medianoche, a varios ciudadanos haciendo sus fiestas y tomando la última cerveza antes de regresar a casa. Este nuevo fenómeno urbano se nota en las gasolineras de Plaza Inter, las de Metrocentro, Carretera a Masaya, Masaya mismo, las de las entradas de Granada o León y muchas otras.
Al descare
No habría problema en que los visitantes de estos lugares fueran por unas cuantas compras y se retiraran a casita. Pero nooo. Llegan, compran un six-pack o una media, hielo, se sientan en la cuneta, abren las puertas del carro, ponen su música “base” o reggaeton. En casos más extremos llevan sus banquitos para ver quiénes pasan, sacan su hielerita y la pasan relax, a lo teikirisi, chilling y todo lo demás.
Es tanto el abandono personal y la falta de interés que algunas personas ni siquiera intentan disimular su preferencia por tales lugares. No sólo terminan la noche ahí, ahí mismo la inician, “dizque” que porque es más barato.
Bueno, es más barato, y… bueno nada más eso. Hay una gasolinera por Metrocentro que parece parque desde las cinco de la tarde, la juventud debajo de una palmeritas con su respectiva botella viendo el atardecer en medio… del tráfico y… en la gasolinera, haciendo de la elegancia un verbo de cada día.