Buena Onda

El “amigo” incondicional

Me refiero a aquel amigo que nunca te dice que no cuando le pedís un “aventón” para ir a la disco… aun cuando eso implica que también pase recogiendo a tus cinco amigas

¡A la fuerza ni los zapatos entran! Ése es el dicho que mejor le cae a aquel amigo nuestro que quisiera ser un poco o muchísimo más que eso, pero que al no sentirse correspondido de entrada, se conforma con estar siempre a nuestro lado para todo lo que nosotras necesitamos y de esa manera ganar puntos.
Me refiero a aquel amigo que nunca te dice que no cuando le pedís un “aventón” para ir a la disco, aun cuando eso implica que también pase recogiendo a tus cinco amigas que viven de extremo a extremo, y que en la madrugada las vaya a traer y a dejar nuevamente.
Ese mismo que te acompaña al salón, que te hace los trabajos de la “u”, que te ayuda a bañar a los perros, a arreglar tu cuarto y hasta a lavar los trastos cuando “doña Coco” anda en su casa y te toca hacer oficios.
Él siempre está para todo eso y más, y la razón por la que lo hace es porque no pierde la esperanza de algún día tocarte el corazón (y tal vez algo más...). Mientras tanto, vos le rompés el suyo hablándole día y noche del chavalo que tanto te gusta, y aunque él sepa que el fulano ese anda carreteando a más de una, no te lo dice para no herirte.
Además, él no jugaría sucio por nada del mundo y mejor opta por decirte disimuladamente cada vez que puede: “Creo que te merecés a alguien mejor, necesitás alguien que te escuche, que te entienda, alguien que te trate como reina...” y en voz bajita te dice: “Alguien como yo”, pero vos ni cuenta te das.
En la ilusión
Así pasan meses y hasta años, pero algún día, en su ilusión él siente que existe la posibilidad de que le hagas caso y se atreve a decirte que sos la mujer más linda del mundo, que desde siempre ha estado enamorado de vos y que por favor aceptés ser su novia. Inmediatamente sentís como que te cayó un balde de agua helada, pero cuando se te pasa el efecto con todo el dolor de tu alma le decís la frase más terrible: “Te quiero, pero sólo como amigo”.
Por supuesto que él no lo asimila. -¿Cómo es posible que no sintás lo mismo? Tantas idas al cine, tantas horas por teléfono... Vos tratás de explicarle y le salís con frasecitas de canciones trilladas como “vale más un buen amigo que un mal amor... sigamos siendo mejor buenos amigos”, y como si con eso no tuviera suficiente el pobre, hasta le preguntás por qué no intenta con la fulana o le decís que le vas a presentar a una amiga.
Lamentablemente puede que tu “fan número uno” te termine odiando, pero es mejor haberle sinceramente que terminar andando con él por compromiso.
Si te has visto en una situación parecida, ojalá que hayás aprendido de esa experiencia y no hagás cosas que le puedan dar alas a alguien.
Y a ustedes “amigos”: Entendemos su dolor, pero no podemos hacer nada al respecto. El amor es cuestión de química, y aunque muchas veces las combinaciones tal vez no son las mejores, nosotras no mandamos en el corazón.